- Análisis Más inflación y menos crecimiento: los riesgos que entraña para España el conflicto en Oriente Medio
La guerra en Oriente Próximo tendrá consecuencias económicas a nivel mundial que ya están notándose en la economía española (repostar combustible cuesta ya 10 céntimos más que la semana pasada), tal y como ha constatado Funcas en un informe publicado este viernes, en el que anticipa que la inflación en nuestro país se elevará por encima del 3% de aquí al verano y que el Producto Interior Bruto (PIB) crecerá dos décimas menos de lo previsto en 2026.
"A partir de estos supuestos -sostenimiento durante los próximos tres meses de los niveles alcanzados por el Brent y el Mibgas en el momento del cierre de esta nota- y en base a las elasticidades comentadas, el IPC podría elevarse ligeramente por encima del 3% de aquí al verano, antes de retroceder y acercarse al 2,5% previsto antes del conflicto para finales de año. El encarecimiento de los productos energéticos se traslada a la cesta de la compra de forma directa e inmediata a través de su impacto sobre los precios de los combustibles y de la electricidad", advierte en una nota, en la que precisa que la evidencia histórica demuestra que un incremento del 10% del precio del petróleo añade una décima de IPC, y una subida del 10% del precio del gas suma otra.
Este encarecimiento de los alimentos y la luz supone un aumento en los costes de producción, que serían trasladados a lo largo de la cadena de producción hacia el consumidor final. Además, el encarecimiento de la cesta de la compra "retraería el avance del consumo privado, principal motor de crecimiento en el corto plazo".
Los elementos que influirán en la actividad serán, junto con el freno del consumo, el retroceso en las exportaciones, a medida que se produce un impacto negativo en la actividad económica del resto países; el turismo, que se resentiría del encarecimiento de los viajes en avión y del impacto general de la inflación sobre la capacidad adquisitiva de los visitantes (si bien este efecto puede compensarse con el mayor atractivo de nuestro país frente a otros países competidores cercanos a Oriente Próximo); y la inversión, ya que muchas decisiones podrían paralizarse o posponerse como resultado de la incertidumbre.
Todo ello, compensado en parte por un menor crecimiento de las importaciones, "podría restar al PIB unas dos décimas de crecimiento en 2026", señala Funcas, en lo que califica como un impacto "limitado". Advierte, no obstante, de que "si la contienda se prolongara por más tiempo, o si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave dando lugar a disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos -petróleo, gas, o derivados- el escenario sería significativamente más negativo".
Diferencias con la guerra en Ucrania
"Tras el inicio de los ataques a Irán, y el cierre prácticamente total del estrecho de Ormuz por el que transita la quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, los precios energéticos se han tensionado abruptamente, amenazando con desencadenar una espiral inflacionaria similar a la que surgió a raíz de la guerra en Ucrania. Sin embargo, la nota recoge varios factores que apuntan a que, en esta ocasión, la contienda podría ser acotada en el tiempo y su severidad moderada para la capacidad de producción de hidrocarburos de la zona", tranquilizan los expertos de Funcas.
Desde el viernes de la semana pasada, el barril de Brent cotiza un 14% más caro, y el Mibgas, referencia del mercado ibérico del gas, se ha incrementado un 48%. Con todo, la reacción de los mercados ha sido menos virulenta que en 2022, cuando Rusia invadió Ucrania, desencadenando una crisis energética. En ese momento el petróleo llegó a cotizar por encima de los 180 dólares, más del doble de la cotización observada a día de hoy, y el Mibgas escaló hasta los 200 euros, cuatro veces más de lo que vale en la actualidad.
Otro factor favorable en comparación con la guerra de Ucrania es la menor dependencia de Europa con respecto al abastecimiento de gas procedente del Golfo. Qatar solo aporta el 1,7% del gas importado por España, con datos de 2025 (un valor similar al registro del conjunto de la UE). Entre los principales países de origen, destacan Argelia, con un 34,6%, seguido muy de cerca de Estados Unidos, con un 30%, casi el doble que un año antes.
Funcas señala que otros mercados también se han tensionado en los últimos días, como es el caso de los fertilizantes, con un ascenso del 24% en comparación con la semana pasada: "un resultado que se explica por el peso de los países del golfo en el abastecimiento mundial de estos productos, que son cruciales para la producción agroalimentaria". Pese a este intenso crecimiento, el precio de los fertilizantes no ha alcanzado los máximos de la crisis energética de Ucrania, si bien la brecha es menor que en el caso de los hidrocarburos.
Duración del conflicto: 3 meses
En cuanto a lo que se prolongará la guerra, Funcas recuerda varios argumentos que animan a pensar que durará poco. El primero de ellos es que el arsenal militar de Irán se ha visto fuertemente debilitado por la magnitud de los ataques, si bien todavía dispone de una importante reserva de drones con una capacidad de destrucción significativa (y un bajo coste, cercano a 30.000 dólares por unidad).
En segundo lugar, creen que es probable que el apoyo de la ciudadanía norteamericana vaya disminuyendo a medida que se prolonga el conflicto, y que su impacto se vaya percibiendo en el día a día. Esta semana, el precio de un galón de gasolina ha superado el umbral psicológico de los 3 dólares, "lo cual no puede más que acrecentar el descontento, a pocos meses de las elecciones de medio mandato". A ello se añade el impacto presupuestario de la guerra, como lo evidencia el hecho de que cada misil utilizado para interceptar un dron costaría cerca de 4 millones de dólares.
"La otra clave que determinará el impacto del conflicto radica en la envergadura de los daños en la capacidad de producción de la región. Según las informaciones disponibles, la escalada bélica ha afectado algunas de las principales infraestructuras. Preocupa que la mayor planta de producción de gas licuado del mundo, situada en Qatar, haya suspendido su actividad como consecuencia de los ataques, y que la empresa operadora también haya interrumpido la producción de fertilizantes. Por otra parte, una de las mayores refinerías de Arabia Saudi ha suspendido su actividad por los daños producidos por los drones en sus instalaciones. Otro caso es la parálisis del mayor yacimiento petrolífero de Irak", señalan.
Además, si bien el principal objetivo de la ofensiva sobre Irán parece haber sido la destrucción del potencial militar, según EEUU, se desconoce en qué media los ataques han afectado su capacidad de extracción de hidrocarburos o la infraestructura exportadora.
Finalmente, el cierre del estrecho de Ormuz redunda en una parálisis del transporte marítimo que abocará a la suspensión de la producción de hidrocarburos destinada a la exportación, salvo la pequeña parte que puede enviarse por oleoducto. La peligrosidad del tránsito por una amplia zona que va del Golfo de Omán al Mar Rojo ha encarecido el coste de los seguros, alargando también los tiempos de transporte, con efectos que pueden prolongarse un cierto tiempo, más allá de lo que dure el conflicto propiamente dicho.
Por todo ello, Funcas considera que lo más plausible es que el conflicto dure tres meses, incluyendo el tiempo necesario para restablecer la producción. Esta hipótesis es compatible con la evolución de los mercados a plazo, que apuntan a una cierta relajación de los precios del petróleo en los próximos meses.

