- Vacaciones en Tailandia El SOS de la familia de Álex: ingresado durante dos meses en Bangkok con un 40% del páncreas necrosado, pide ayuda al Ejército para regresar a España
- Repatriación El avión del Ejército que repatriará a Álex, el joven vasco gravemente enfermo, se prepara para traerlo a Bilbao el domingo
Álex García, el vizcaíno que estuvo durante tres meses ingresado en dos Hospitales de Tailandia con más del 40% de su páncreas necrosado, ha salido de la UCI del Hospital Universitario de Cruces, en Baracaldo.
García se encuentra estable en planta, pero recuerda que "si hubiese estado uno o dos días más allí, no podría estar contándolo". Álex, que reside en Guipúzcoa, comenta que durante sus últimos días en Tailandia no bajaba de los 40 grados de fiebre. "Estoy 100% seguro de que si la UMAER (Unidad Médica de Aeroevacuación) no viene a por mí, no habría sobrevivido".
"Hay muchas cosas que no recuerdo de Tailandia", asegura. Álex explica que debido al sufrimiento vivido allí, su mente ha olvidado algunas experiencias traumáticas.
Él y su pareja iban de vacaciones 12 días a Tailandia. Pero durante el quinto día, Álex se empezó a encontrar mal. "Me ingresaron y estuvimos un mes en el primer Hospital, luego me ingresaron en el otro y a todo esto, añádele los dos intentos de repatriación fallidos", expresa Álex a este periódico haciendo una radiografía general del calvario vivido.
Los amigos y familiares de García alquilaron un avión medicalizado que les costó 221.000 euros. Este fue el segundo intento, sin éxito, de repatriación.
El vasco confirma que en los Hospitales le han atendido "bien" dentro de que ha tenido días de más lucidez que otros. "El problema principal en Tailandia ha sido el idioma, teníamos que estar traduciendo con el móvil todo el rato".
Álex, entre risas, cosa que antes no podría haber hecho debido a su estado de salud crítico, comenta que en una ocasión, cuando estaba a 40 de fiebre y rodeado de tubos que lo monitorizaban, le preguntó una cosa a la enfermera, "ahora no me acuerdo de qué fue", trasmite, y la respuesta que recibió en su teléfono móvil (traducida) fue la siguiente: "Ahora viene el médico a acuchillarte". "Ahora me río, pero en ese momento...", bromea García resaltando que el mayor problema de su ingreso en Tailandia fue la barrera del idioma.
Su madre y su mujer, Usoa, fueron las que lo acompañaron durante sus ingresos. "Ellas sufrieron muchos problemas y se llevaron muchos sustos con las traducciones", menciona el vasco. "Si en España hay cosas que te dice el médico y no entiendes, imagínate allí", narra en tono irónico.
El 21 de abril, Álex fue repatriado por un avión medicalizado del Ejército del Aire enviado por el Ministerio de Defensa. "En un primer momento no te lo crees, después de dos intentos, ¿Por qué el tercero va a ser el definitivo?", expresa emocionado García declarando que no estaba totalmente seguro de la viabilidad de su repatriación a España.
"Cuando despegamos, pues fue la leche. Una vez llegas a Loiu (Aeropuerto de Bilbao) y notas el fresquito del norte, dices, ya estoy en casa", narra el protagonista cargado de satisfacción por recordar el momento en el que pisó tierras vascas.
Esa misma noche del domingo 21 de abril, el vasco fue operado de urgencia y desde entonces, no ha parado de mejorar. "Estoy en planta, pero todavía me tienen que hacer pruebas porque puedo ir para atrás", cuenta a EL MUNDO, Álex. "Hoy en día estoy bien, me siento fuerte y ya doy mis primeros pasos", remata. García se quedó sin fuerzas para caminar tras estar postrado durante tres meses en una cama sin poder moverse.
Este domingo 12 de mayo se reencontró con sus dos hijos. "Después de tres meses sin verlos, cualquiera que sea padre entenderá que tres meses son muchos meses, sentí una alegría tremenda, una alegría que no te puedes imaginar".
El futuro de Álex García es bastante bueno. Ha pasado de rozar la muerte en Tailandia a poder seguir con su vida y llegar a niveles de salud estables. "Poquito a poquito, esperemos no dar ningún paso para atrás y tirar para adelante. La fuerza que tengo me la da la ilusión de volver a casa y estar con mi familia", concluye el vasco.
