ESPAÑA
Bamiyán

La turista herida en Afganistán es una bilbaína de 82 años: "A ver cuándo nos repatrían, ha sido un milagro"

La mujer acostumbra a viajar a lugares exóticos: Irán, Azerbayán o Palestina son algunos de los destinos que ha visitado

Centro sanitario de Kabul donde permanece la española herida en el atentado de Bamiyán.
Centro sanitario de Kabul donde permanece la española herida en el atentado de Bamiyán.EFE
Actualizado

La mujer herida en el atentado de Afganistán, que permanece ingresada en un hospital de Kabul recuperándose de las heridas sufridas, es de Bilbao, según han confirmado fuentes del Gobierno vasco, que permanece en contacto con la familia.

Según información difundida por EITB y el diario Deia en su versión digital, la herida es Araceli Tamayo, una jubilada de banca de 82 años de edad. La mujer evoluciona favorablemente de sus heridas, aunque su pronóstico es reservado, según fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación.

El periódico señala que la mujer, un gran viajera, acostumbra a viajar a lugares exóticos en compañía del grupo de catalanes que resultaron victimas mortales del atentado en Afganistán y de ahí la confusión inicial sobre su procedencia. Destinos como Irán, Azerbayán, Palestina o Japón son algunos de los visitados por la mujer, según ha relatado un amigo al periódico Deia.

La mujer, según informa Deia, envió desde el hospital de Kabul el siguiente mensaje a un compañero de la Asociación de Personas Jubiladas y Pensionistas de BBK: "Muchas gracias a todos x vuestro ánimo. Ha sido un milagro. Ahora espero recuperarme pronto y q nos lleven a casa. Cuanto antes. Nos vemos pronto".

En otro mensaje al que ha tenido acceso el citado periódico, la mujer herida señala: "Calma estoy en hospital y bien solo q no tenía wifi. No esperaba tanta cobertura en los medios. Ahora a ver cuando nos repatrían y a recuperarme pronto. Ha sido un milagro".

En Kabul ya se encuentran los diplomáticos españoles que han viajado hasta allí y trabajan para agilizar los trámites para la repatriación de los cuerpos de los tres españoles que fallecieron el viernes en el atentado en la ciudad de Bamiyán, y prestar ayuda y asistencia consular. También están en contacto con el hospital de Kabul, donde permanece ingresada la bilbaína herida en el ataque.

Para saber más

Uno de los dos españoles que resultaron ilesos ya ha abandonado Afganistán, mientras que el otro permanece allí por su deseo, para realizar unas gestiones personales.

Los diplomáticos españoles desplazados por el Gobierno estarán en contacto permanente con el grupo de españoles que sufrió el ataque en Bamiyán el viernes hasta que todos abandonen el país y todos los cuerpos sean repatriados, para ofrecerles ayuda y asistencia consular, añaden las fuentes.

El ataque -el primero contra turistas extranjeros desde la llegada de los talibanes al poder en 2021- ocurrió el viernes hacia las 18:00 hora local, cuando el grupo "se encontraba dentro de un vehículo" mientras visitaba la ciudad de Bamiyán, según el director de Información y Cultura de Bamiyán, Safiullah Rayed. Fueron atacados en el bazar de la ciudad "por hombres armados desconocidos".

"Había sangre por todos lados"

La turista francesa Anne-France Brill pensó por una fracción de segundo que había una celebración en el mercado afgano donde ella y sus compañeros de viaje se detuvieron a comprar fruta.

Pero enseguida oyó gritar a una de sus compañeras. "Me di cuenta de que tenía sangre por todo el vientre", contó la mujer a la AFP por teléfono.

La francesa, de 55 años, estaba sentada en una furgoneta durante una visita en grupo a la ciudad de Bamiyán el viernes por la tarde, cuando un hombre armado se acercó a los vehículos y abrió fuego.

Brill salió ilesa, pero su compañera de viaje, una lituana que estaba a su lado, resultó herida. "Se había puesto completamente blanca", dijo Brill. "Decía: 'Tengo frío, tengo frío... Voy a morir'".

La ráfaga de disparos sólo duró unos segundos, pero le siguieron largos minutos de incertidumbre.

Agachados en el suelo de la furgoneta, los turistas se preguntaban qué había pasado, si todo había terminado, qué hacer.

"Había sangre por todos lados", contó Brill. Poco después las autoridades talibanes acordonaron el lugar.

Cuando se acercaron a la furgoneta, Brill aún no estaba segura de estar a salvo. "Pero no tuvimos más remedio (que salir), ya que teníamos heridos" en el auto, explicó.