Las historias de los españoles Daniel Sancho y Artur Segarra son muy parecidas. Historias de asesinatos, sangre y juicios mediáticos que pueden tener un final conjunto, compartiendo prisión y quien sabe si celda, tras sus condenas a cadena perpetua por homicidio en Tailandia.
El caso de Daniel es muy reciente, este mismo jueves se ha conocido su sentencia a pasar lo que le queda de vida en prisión, pero el de Artur queda más lejano. Hay que remontarse al año 2016, cuando la policía de Camboya detuvo al catalán por matar al también español David Bernat en Bangkok. La víctima fue torturada y murió asfixiada y su cadáver apareció en pedazos flotando en el río de esa urbe.
Segarra fue arrestado en la ciudad camboyana de Sihanoukville, no lejos de la frontera con Tailandia tras huir de Bangkok después de cometer el asesinato. Este fue un caso de secuestro y extorsión, ya que Artur se encontraba entre los beneficiarios de transferencias de enorme cuantía que se registraron desde la cuenta que tenía Bernat en Singapur.
"Le obligaron a hacer transferencias. Cuando ya no tenía dinero o no era de utilidad, lo movieron de lugar para matarlo y desmembrarlo", declaró entonces un portavoz policial. Su juicio fue uno de los más mediáticos que se recuerdan en el país asiático y fue seguido ampliamente en España.
Al final, Segarra fue condenado en 2017 por un tribunal de Bangkok a la pena de muerte por el asesinato premeditado de su compatriota. El español fue trasladado días después de la sentencia desde la prisión Bangkok Remand al penal capitalino de máxima seguridad Bang Kwang, donde continúa y se encuentran la mayoría de condenados a la pena capital.
Aunque la condena de Segarra quedó reducida a la cadena perpetua en 2020 por clemencia del monarca Vajiralongkorn, con potestad para conceder indultos y conmutar la pena capital por un castigo menor. Su caso fue prácticamente olvidado y su destino reducido a simplemente esperar el final de su historia. Pero ahora, con la condena de Sancho, muchos han especulado con que podría compartir, al igual que una similar historia, una celda en Bang Kwang.
Y es que Sancho podría ser trasladado a la cárcel de Nakhon Si Thammarat, que cuenta con más de 4.200 reclusos hacinados en sus celdas. Otro destino puede ser la también abarrotada prisión de Surat Thani, más próxima a Samui. O el español puede ser enviado a la prisión de máxima seguridad de Bang Kwang, al norte de Bangkok. Es uno de los centros penitenciarios más hacinados del país, superando los 8.000 presos a pesar de que que se construyó para albergar a no más de 3.500 reos.


