ESPAÑA
Educación

Los institutos pierden alumnos por primera vez en tres lustros: "Bajarán las ratios, puede ser una oportunidad si se aprovecha bien"

El invierno demográfico llega a la ESO y reduce a 25 la media de estudiantes por aula

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José María Sánchez Cid, director del IES Los Navalmorales de Toledo, asiste con preocupación a la llegada del invierno demográfico a su centro educativo. En sólo tres años han pasado de tener 315 alumnos a 252. La caída es el reflejo de la pérdida de población que afecta a buena parte de España por la crisis de la natalidad. En este municipio de 2.000 habitantes ya lo veían venir. En una década se han quedado sin un tercio de sus vecinos. Primero fue el colegio el que comenzó a tener menos estudiantes. Ahora le toca al único instituto público de la comarca, en pie desde 1969 y que escolariza a adolescentes de ocho municipios. «Estamos en una zona rural muy envejecida de la que se están marchando los jóvenes. Muchos padres se han quedado a vivir aquí precisamente porque sus hijos tienen donde estudiar. Si este instituto cerrara, sería una catástrofe absoluta para la supervivencia de todo el pueblo», expresa.

Sánchez nació en Los Navalmorales y trabaja como profesor de Geografía en el instituto desde hace 25 años, los ocho últimos como director. Con sus alumnos acostumbra a elaborar pirámides de población para que se den cuenta de cómo está cambiando la demografía española: la parte de los mayores es cada vez más ancha y la de los niños, cada vez más estrecha

Por primera vez en tres lustros, ha descendido en España el número de alumnos matriculados en la ESO (de 12 a 16 años), según los últimos datos publicados por el Ministerio de Educación. Los 2.102.756 alumnos registrados en España en el curso 2023/24 bajaron a 2.089.403 en 2024/25, lo que supone 13.353 estudiantes menos, una disminución del 0,6%. Han perdido población escolar todas las CCAA -incluso Madrid-, salvo la Comunidad Valenciana, Navarra y Castilla y León.

La caída en la ESO es novedosa y se suma a la que ya se viene produciendo desde hace años en Primaria (el último curso las matrículas bajaron un 1,7%) y en el segundo ciclo de Infantil (-2,6%).Desde 2010 la población escolar en los institutos siempre había crecido gracias a los hijos de los inmigrantes que se instalaron en España una década antes, con el boom del ladrillo. Pero las nuevas generaciones ya no son tan numerosas. «Las mujeres migrantes suelen adoptar la pauta de natalidad de las autóctonas y rebajan el número de hijos», explica Ángel Belzunegui, profesor de Sociología de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, que no ve probable que esta tendencia cambie en el tiempo «a no ser que estas madres se pongan a tener seis hijos».

Belzunegui cree que el descenso de alumnos «puede ser una oportunidad si el sistema educativo sabe aprovecharla porque se reducirán las ratios y se corregirá la masificación». Según los datos del Ministerio, ha bajado a 24,5 el número medio de alumnos por clase en la ESO. El real decreto 132/2010 permite, sin embargo, una ratio de hasta un máximo de 30.

«Nosotros tenemos dos grupos por curso: uno con 20 y otro con 15 alumnos. Si se matricularan menos de 30 chicos en 1º de la ESO, tendríamos que cerrar un grupo. Lo seguimos manteniendo porque vamos a otros pueblos a convencer a las familias para que vengan a estudiar aquí», explica Sánchez. Por eso, entre otras cosas, han abierto una FP de Microinformática y Redes, que tiene muchas salidas laborales. «Así los alumnos no se van a estudiar a Talavera, que está a 40 kilómetros, y se quedan a vivir en el pueblo hasta los 18 años por lo menos», señala. El gancho de la FP no es suficiente. Antes tenían entre 20 y 30 nuevos ingresos cada curso en 1º de la ESO y ahora son 18. «Es un problema endémico, el resto de directores me comenta que les está pasando lo mismo. Los políticos hablan mucho de la España vaciada, pero no ponen medidas de choque. Necesitamos incentivos para que los jóvenes se queden», apunta.

Mientras tanto, en Los Navalmorales, que está a apenas hora y media de distancia de Madrid por la autovía, ha aumentado la población inmigrante que llega al pueblo para trabajar en el cultivo del olivo, la construcción o los servicios. Según los últimos datos del Instituto de la Juventud, el 25% de los jóvenes residentes en España ha nacido en otros países, aunque el porcentaje es casi del 30% si se incluye a los hijos de padres inmigrantes. En la ESO, representan el 13% de todo el alumnado, frente al 3% de 2001. A pesar de que la población escolar ha caído en esta etapa, el número de inmigrantes ha crecido un 7%: 18.896 alumnos más. También han aumentado un 3% en Primaria y un 10% en FP.

Todo ello obligará a replantearse las cosas pensando en aulas preparadas para asumir una mayor diversidad. Miguel Requena, catedrático de Sociología de la UNED, augura que este cambio demográfico «obligará a reasignar recursos, como instalaciones, personal, fondos...». «Habrá que cerrar centros en unos sitios y abrirlos en otros. De hecho, ya se están cerrando unidades. A los profesores no les despedirán, pero se contratarán menos y se recolocarán».

Lo saben en el IES Los Navalmorales, que han pasado de 50 a 36 docentes. El INE augura que para 2030 los institutos perderán el 10% de sus alumnos, mientras que se espera que para 2050 la población universitaria joven se reduzca un 10%: 100.000 universitarios menos. Los expertos creen que este fenómeno traerá «más competencia» entre la pública y la concertada, intensificando la tensión entre ambas redes.

«Puede suponer una oportunidad para crear un modelo de mayor calidad con ratios más bajas o convertirse en algo negativo porque se cierren grupos y se reduzcan plantillas, hay institutos que están ya quitando plazas a pesar de las listas de espera que hay», avisa Susana Vázquez Cupeiro, profesora de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.