- Directo Comparecencia de Pedro Sánchez en el Congreso hoy, en directo
- Política Los socios de Sánchez exigen contrapartidas para mirar hacia otro lado
"No tiraré la toalla". Esta es la premisa con la que Pedro Sánchez ha arrancado su comparecencia ante el Pleno del Congreso. "Vengo a proponer medidas para que algo así no vuelva a suceder. Asumir la responsabilidad es pedir perdón, tomar medidas y seguir para hacer avanzar a España (...) Yo soy un político limpio que lidera un partido ejemplar". Con estas palabras ha abierto el presidente del Gobierno el debate sobre la corrupción en el que espera, al menos de palabra, revalidar la confianza de la mayoría de la Cámara. Pedro Sánchez ha presentado el gravísimo problema de corrupción que ahora afecta a su Gobierno y a su partido como una cuestión general a la que ha llegado hora de hacer frente y, en consecuencia, se ha erigido como el líder capaz de emprender esta batalla, razón por la cual se ha declarado dispuesto a resistir al frente del Gobierno.
Sánchez ha explicado en líneas generales su relación con Santos Cerdán y José Luis Ábalos, los dos ex secretarios de Organización que él eligió. "Ese fue mi error", ha asegurado refiriéndose a la confianza que depositó en ellos, especialmente en Cerdán, ahora en prisión.
Ha admitido que no dio credibilidad a las informaciones que aparecían en los medios sobre las corruptelas de su último número tres en el partido. "Es evidente que me equivoqué", ha recalcado. Después, ha relatado su estupor ante las informaciones que revelaba el informe de la UCO. "Fue un duro golpe para mí", ha dicho antes de volver a pedir disculpas a los ciudadanos y reconocer que los mecanismos de prevención en su partido, principalmente respecto a los casos de machismo, no funcionaron.
Sánchez ha asegurado también que llegó a plantearse abandonar la Presidencia, pero luego se lo pensó mejor, decidió que eso "no era una opción" y optó por continuar: "No voy a tirar la toalla", ha remachado. "Aspiro a recuperar la confianza de los grupos parlamentarios que apoyaron mi investidura, pero les digo que yo voy a estar a la altura y cumplirá con los compromisos que tengo con ellos". Esta última, ceder a las aspiraciones de los socios, es la tercera razón que ha citado Sánchez para "no tirar la toalla".
A partir de ahí ha dibujado un país "referente internacional" que, ha dicho, avanza en todos los terrenos pese a que "aún quedan muchas cosas por hacer", entre otras, "resolver el problema de la corrupción" que existe, pero que "no afecta ni a la mayoría de los políticos, ni a la mayoría de las empresas". "En España no existe una corrupción sistémica pero la que hay es mucho menor que en el pasado", ha asegurado antes de afirmar que su Gobierno ha hecho "muchas cosas" para combatirla y penalizarla.
Plan nacional de lucha contra la corrupción
Pero, ha afirmado, "se necesita hacer más". "Yo como presidente voy a asumir esta labor", ha insistido. Así ha propuesto un plan nacional de lucha contra la corrupción con 15 medidas diseñadas junto a la OCDE, el organismo multilateral que se encarga de asegurar la calidad democrática de sus 38 países miembros.
Prevención de riesgos y fortalecimiento de controles es el primer eje del plan, que incluye la puesta en marcha de una agencia anticorrupción independiente, tal y como exigía Sumar, el socio menor del Ejecutivo. Además se extenderá la metodología que se aplica a la adjudicación de los Fondos Next Generation a todos los procesos de adjudicación de obras del Estado introduciendo aplicaciones de Inteligencia Artificial en la plataforma de contratación del sector público para detectar fraudes. Habrá controles patrimoniales sobre los altos cargos y se instará a los partidos y fundaciones a realizar auditorías periódicas.
El segundo eje servirá para proteger a quienes denuncian casos de corrupción, para protegerles y respaldarlos. El tercero, reforzará la capacidad del Estado para sancionar la corrupción y para ello se crearán secciones especializadas en los tribunales de instancia y se dará carácter preferente a causas que involucren a cargos públicos; habrá un refuerzo de la fiscalía anticorrupción y se reformará la ley de Enjuiciamiento Criminal dando la instrucción de estos casos a la fiscalía. Además se endurecerán los delitos contra la Administración Pública y se sancionará sobre los ingresos anuales -no sobre los beneficios- a las empresas corruptoras que se verán además afectadas por la prohibición de contratar con la administración. Este último apartado no ha sido detallado por el presidente.
El último eje del plan es mucho más difuso porque consiste en generar un "cambio cultural" respecto a la corrupción, lo que incluirá estudios demoscópicos y campañas de concienciación ciudadana. Estos procesos, ha dicho, "llevan tiempo pero sus frutos son esenciales para construir una sociedad íntegra".
En su réplica a la dura intervención del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, Sánchez ha insistido en que el problema de corrupción se circunscribe a "tres personas" y que él ha hecho lo que corresponde: pedir perdón y proponer medidas. También ha recalcado que su Gobierno, junto al presidido por Zapatero, es "el más limpio de la democracia". Ahí el presidente ha recordado los casos de corrupción que se produjeron bajo los Gobiernos de Felipe González y, sobre todo, bajo los Ejecutivos de José María Aznar y de Mariano Rajoy. Para Sánchez, de entre todos ellos, el de Aznar fue "el más corrupto de toda la democracia".
En la segunda parte de su discurso, el presidente se ha entregado de lleno a las comparaciones y al "y tú más" y ha insistido en que el PP "está en una hipérbole mendaz" cuando presenta el caso Cerdán como uno de los más gravosos de la democracia o el caso Leire como uno de los más escandalosos porque, en su opinión, no hay comparación con la "corrupción sistemática" que se produjo bajo el mandato de Rajoy.
Sánchez ha acusado a Feijóo de llevar 25 años conviviendo y tapando la corrupción del PP. "Usted ha medrado a base de mirar a otro lado", le ha reprochado, antes de asegurar que los populares siguen "abonándola". Ahí ha sacado a relucir el ático y el novio de Ayuso, la foto del narco, los papeles de Bárcenas, la denuncia de abusos contra un ex consejero gallego y "una larga ristra de casos que les afectan y ante los que no hacen nada".
El presidente del Gobierno ha atacado a los populares por las propuestas que recogen en la ponencia política que han aprobado en su Congreso, lamentando que en la misma no se dedique ni una sola línea a la lucha contra la corrupción. "Qué descaro, qué desvergüenza y qué ley del embudo", ha dicho Sánchez antes de volver a presentarse como el político traicionado por tres personas de su partido en las que confió.
Luego ha asegurado que él no tiene "ningún miedo a las elecciones" pero ha justificado su decisión de seguir en La Moncloa porque "las legislaturas duran cuatro años y hay que acabarlas".
En la respuesta dirigida a sus socios, el presidente ha abundado en todas las medidas que ha puesto en marcha y sobre todo en las que pretende seguir poniendo y en las que reclaman sus aliados. "Nuestra tarea de transformación y progreso le está sentando bien al país", ha recalcado antes de repetir que "queda legislatura por delante", que comparte con sus socios "la frustración ante la decepción", que está sufriendo "en primera persona" un "acoso por tierra, mar y aire por parte de estructuras de poder" pero que está decidido a seguir adelante.
Sánchez, refiriéndose a la contundente intervención de la portavoz del PNV que se ha mostrado muy insatisfecha con las explicaciones dadas por el presidente hasta el punto de asegurar que la confianza de su partido en el Gobierno "está en la UCI", ha asegurado que para él "dimitir sería lo más fácil" pero "no lo hará por responsabilidad", ha afirmado que en el Gobierno "no hay debate sobre la necesidad de plantear una moción de confianza" y ha añadido que si el PP no presenta una moción de censura es porque "sabe que no la ganará o porque no tiene proyecto de país".
El presidente ha zanjado el debate comprometiéndose a "cumplir hasta la última coma" de las medidas que ha prometido e insistiendo en que "habrá elecciones pero serán en 2027". También ha aprovechado su última intervención para hacer un guiño a Junts asegurándole que es consciente de que su apoyo no puede darse por sentado pero garantizándole al mismo tiempo que seguirá dialogando, pactando y acordando porque "la amnistía no es el final de nada, sino el principio de un proceso que continuará ahondando en el reconocimiento del autogobierno de Cataluña, su identidad y su lengua". Las últimas palabras de Sánchez han sido replicadas por la bancada del PP coreando "Dimisión, dimisión, dimisión".
