ESPAÑA
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El asesinato de Yeray, canario de 17 años, en Londres: "Mi hijo estuvo 35 minutos desangrándose"

Cuatro menores han sido detenidos por el asesinato del joven, originario de Lanzarote. "No buscamos venganza, pedimos Justicia", dice su padre

Yeray Sánchez, este agosto, en Lanzarote.
Yeray Sánchez, este agosto, en Lanzarote.
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Tras pasar las dos semanas más angustiosas de su vida en Londres, Henry Sánchez acaba de regresar a su casa en Arrecife (Lanzarote). Ha vuelto sin el cadáver de su hijo Yeray Sánchez Morales, de 17 años, asesinado en la capital británica hace unos días, crimen por el que han sido detenidos cuatro menores.

"Estamos esperando a que la morgue lo libere, porque queremos traerlo a Lanzarote, que es la tierra que lo vio nacer y que amamos nosotros. Al estar el caso judicializado, el forense tiene que coger muestras y no sé qué. Y al no pertenecer Londres ya a la UE todo es todo más burocrático. El lunes estuve hablando con la funeraria de allí y dice que pueden tardar hasta tres semanas en entregarnos el cadáver. O sea, que esto está siendo un sufrimiento enorme. Ya bastante mal lo estamos pasando para tener que esperar tanto. Es demasiado tiempo", se lamenta el padre.

Henry Sánchez nació en Colombia hace 52 años, pero lleva la mitad de ellos (26) viviendo en Lanzarote, donde se estableció con la también colombiana Luz Elena Morales. La pareja tuvo dos hijos: Marvin, de 27 años, y el mencionado Yeray, de 17. Cuando hace una década aproximadamente la relación se rompió, Marvin se quedó en la isla con su padre, mientras que el pequeño Yeray y la madre se trasladaron a Londres. "En teoría allí tenía un mejor futuro: el idioma, más salidas... Se fue con siete años", cuenta Henry.

Yeray se marchó a Inglaterra siendo un niño pero nunca se rompió su vínculo con España -sólo tenía la nacionalidad española-, y visitaba a su familia en Lanzarote siempre que podía. Pasaba allí todas las vacaciones. "Lo tuve ahora aquí conmigo 50 días, hasta el 20 de agosto, que tuvo que regresar porque el 23 comenzaba el instituto y tenía que matricularse", cuenta Henry. Su hijo, explica, acaba de comenzar el último curso de Bachillerato; planeaba ir luego a la Universidad, quería estudiar Educación Física; cumplía 18 años en noviembre.

El joven se marchó de Lanzarote el 20 de agosto y justo una semana después, el 27, lo apuñalaron. "Había ido con unos amigos a una fiesta temprana, como de dos de la tarde a diez de la noche, creo que era una fiesta en la calle, no he averiguado muy bien los detalles", relata Henry. "Y llegó una pandilla, de como 30 chicos, llegaron arrasando, haciendo vídeos y grabando las agresiones. Iban a agredir a un compañero de Yeray, él se metió a defenderlo y la emprendieron con él".

Henry con su hijo Yeray este verano.
Henry con su hijo Yeray este verano.E. M.

El ataque se produjo frente a un McDonald de Old Kent Road, en el distrito de Southwark, al sureste de Londres, donde Yeray residía. A decir de su padre no recibió nueve puñaladas, como ha recogido la prensa británica, sino tres: "Una puñalada le rompió el corazón y un pulmón, otra la vena aorta y otra fue como en el brazo izquierdo», dice antes de quejarse del tiempo que tardaron en socorrer a Yeray. "Mi hijo estuvo 35 minutos tirado en el suelo, desangrándose, sin oxígeno, sin respuesta... No sé qué pasó, si la Policía no llamó inmediatamente a una ambulancia o qué", dice Henry, quien trabaja como responsable de infraestructuras de TecnoSound Canarias, empresa que se dedica a la organización de eventos musicales.

Según la información oficial facilitada por la Policía Metropolitana de Londres, fue el servicio de ambulancias quien recibió primero y quien alertó a la policía "a las 22:47 horas del miércoles 27 de agosto". "En el lugar de los hechos, encontraron a dos jóvenes, ambos de 17 años, con heridas de arma blanca. Yeray fue trasladado al hospital en estado crítico. El miércoles 3 de septiembre falleció lamentablemente. La segunda víctima [amigo de Yeray] fue trasladada al hospital, donde se determinó que sus lesiones no eran graves ni ponían en peligro su vida. Ya recibió el alta", comunicaba la policía.

Cuando al día siguiente, el jueves a primera hora, Henry llegó al hospital londinense, a su hijo ya le habían realizado una intervención quirúrgica urgente y lo preparaban para otra. "Duró nueve horas. Le hicieron un bypass porque seguía sangrando y los médicos no sabían de donde venía, y, como no le podían coser la vena aorta, le colocaron una malla", detalla. En una tercera operación les pusieron "filtros en las venas" para evitar que los trombos que tenía en los pulmones y en una pierna llegaran al corazón. A la cuarta intervención, en la que pensaban coserle la aorta, no llegó. "No sabemos qué pasó exactamente. Le hicieron un par de pruebas y los médicos dijeron que ya había fallecido. Nos lo dijeron el 3 de septiembre".

Mientras Yeray luchaba por su vida la Policía hacía un llamamiento a los posibles testigos: "¿Estaba usted en la zona en el momento del apuñalamiento? ¿Conducía y tiene imágenes de la cámara del coche en Old Kent Road? ¿Presenció el incidente?". Fruto de la colaboración ciudadana o no, en los días siguientes, entre el 1 y el 7 de septiembre, se llevó a cabo la detención de cuatro menores: uno de 15 años y otro de 16 años, ambos acusados de asesinato, lesiones graves y posesión de armas, y otros dos de 17 años acusados de "asesinato y lesiones graves". Medios británicos citan que "algunos acusados requerirían intérpretes de español", apuntando así su origen sudamericano.

"No buscamos venganza, pedimos Justicia. A nuestro hijo no nos lo van a devolver, pero que los asesinos lo paguen", dice Henry.