ESPAÑA
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María, 9 años en riesgo extremo, acosada 600 veces por su ex, que llegó a ahorcar a su perro: "Ministra, él me ha maltratado, pero esta pulsera también"

Tres veces llegó a ser condenado él por acosarla de todas las formas posibles, "pero con la pulsera antigua me sentía protegida: esta es una tortura, falla todo el rato, no da bien los informes, me la han cambiado 5 veces en un año", dice ella, de 57 años

María D.Q., acosada durante nueve años por su ex pareja, en su casa.
María D.Q., acosada durante nueve años por su ex pareja, en su casa.David TorresAraba Press
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"Pero vamos a ver, ¿la ministra ha hablado con las mujeres maltratadas para decir que este trasto funciona perfectamente? ¡Si es un completo desastre!".

"Yo he estado nueve años protegida por una pulsera, él llegó a romper el alejamiento 600 veces en un solo año, colgó a mi perro delante de mi casa, por lo que le enviaron a prisión... Y desde que cambiaron el sistema [de Telefónica a Vodafone en la primavera de 2024] esto es una auténtica tortura: la pulsera forma parte del maltrato. Señora ministra, yo me siento maltratada por él y por la pulsera".

Al infierno de María D.Q., granadina de 57 años, con su ex pareja, se le sumó a partir de febrero de 2024 "otro infierno": "El de la dichosa pulsera de Vodafone, que es una maldición, una cosa horrible, una mugre", dice ella, andaluceando.

Su caso es uno de los que denunció la Fiscalía en su memoria de 2024, al sacar a la luz la desprotección de "multitud" de maltratadas por el mal funcionamiento de las pulseras del contrato Vodafone/Securitas, licitado en 2023 por Irene Montero y gestionado después por Ana Redondo. La ministra llegó a negar la semana pasada "terminantemente" que hubiera "ningún problema", pero Igualdad terminó pidiendo perdón.

Al maltratador de María le condenaron tres veces por acosarla, en una de ellas por contratar a un compañero de cárcel para hacerle daño, pero aún así ella se sentía protegida por el sistema Cometa. "Todo cambió" con el cambio de Vodafone por Telefónica: "Pitaba decenas de veces y tardaban meses en decirte por qué, cuando es esencial que te informen, porque si no te vuelves loca", explica la mujer a EL MUNDO. "Daba error todo el rato. Se estropeó cinco veces en un año. Y, cuando denuncié para que la Justicia me protegiera, Cometa ni siquiera tenía los datos y él quedó impune. Todo mal".

María, divorciada de su ex en 2012, llevaba desde 2015 protegida "intermitentemente" con la pulsera telemática que permitía evitar que su agresor se acercara a ella. "Primero estuve un año con orden de alejamiento pero sin pulsera, y luego ya empezamos con el sistema Cometa, cuando lo llevaba Telefónica [la compañía comenzó a dar el servicio en 2013]. Funcionaba muy bien. En uno o dos días me daba información de dónde había roto él el alejamiento, siempre que los jueces pedían los datos los tenían".

La mujer, que lleva desde junio pasado sin protección telemática y no quiere dar la cara "para no estimular" a su ex pareja, recibió con sorpresa el cambio de sistema en febrero de 2024.

"Incluso sin saber si el sistema iba a funcionar bien o no, lloré, me dio un ataque de ansiedad, de pura inseguridad, para que la gente entienda lo que es ese aparato para nosotras: es sólo un móvil, pero a la vez es como llevar encima una penitencia, un objeto que te recuerda en todo momento que eres una víctima y que puedes volver a serlo si a él le apetece", explica la mujer.

"Rápidamente vimos que ese móvil de Vodafone que nos daban [el aparato que la avisaba si él rompía el perímetro de alejamiento impuesto por el juez] era mucho peor que el anterior, el de Telefónica, saltaba a la vista. Desde el primer día empezó a dar problemas. Se quedaba colgado, o no se recargaba y te lo tenían que cambiar... Un desastre".

En esa misma primavera, la de 2024, María se fue un fin de semana al campo. "Sonó 34 veces, imagínate el fin de semana que tuve. Cuando pasa eso, pides información a Cometa, para que te digan dónde ha estado él y no sentirte aterrorizada todo el rato. Con Telefónica tardaban un día o como mucho dos en dártelo. Con Vodafone tardan dos meses. ¡Dos meses!".

El sistema de Vodafone/Securitas dio otro error "tremendo": aunque su ex tenía tanto orden de alejamiento de 500 metros sobre la casa y el trabajo de María, como de destierro sobre la ciudad de Granada, "Cometa no registró bien esto último, y no pitaba cuando él estaba en sitios donde no podía estar".

La consecuencia: quedó completamente a merced de su agresor. "El fin de semana del 26 al 29 de abril el chisme comenzó a pitar insistentemente. Le pedimos información a Cometa, que decía que él no había roto el alejamiento, pero sí lo había hecho. Lo denuncié y Cometa no tenía los datos, porque para ellos no había entrado en la zona de exclusión".

María D.Q., con una de las noticias que se publicaron sobre su caso.
María D.Q., con una de las noticias que se publicaron sobre su caso.David TorresAraba Press

Para más inri, ni siquiera enviando los datos a Cometa se arregló la cosa: "Mi abogado les mandó la sentencia certificada que obligaba al destierro, pero siguieron sin meterlo en el sistema. El juez, lógicamente, le exculpó del quebrantamiento. Le pedimos de nuevo el informe a Cometa para nuestro recurso en la Audiencia [Provincial], pero como seguían sin hacerlo bien, la Audiencia lo archivó. Todo quedó impune".

"Incluso", sigue María, "cuando mi abogado y yo hablábamos con nuestro policía asignado nos decía que hasta para ellos era farragoso y complicado pedir los datos a Cometa, porque venían codificados y era un lío. Decían que estaban asqueados".

La ex pareja de María no es precisamente inofensiva. En 2016 fue condenado por primera vez, por acosarla: llegó a romper "600 veces en un año" la orden de alejamiento y colgó al perro de ella delante de su casa.

En 2018 fue condenado de nuevo a dos años de cárcel -llegó a estar en prisión provisional por acoso, algo bastante inhabitual- por pagar a un compañero de presidio para lesionarla y quemarle el coche -el caso fue tan llamativo que salió en la prensa regional-.

La tercera condena: en 2021 el hombre rompió otra vez la orden y pese a las insistentes llamadas de los técnicos de Cometa se negó, contumaz, a salir de la exclusión. "Fueron ellos quienes le denunciaron, y le cayó otro año".

"Él demostró desde el principio, desde hace 10 años, que iba a ser un acosador constante: usaba la pulsera para aterrorizarme, me llamaban todo el rato de Cometa para ver si estaba bien, controlaban mucho... Pero todo cambió con Vodafone".

"Fíjate cómo será", continúa, "que el aparato me lo tuvieron que cambiar cinco veces en algo más de un año, de cutre que era, y una de esas veces vino un técnico y me contó que también les funciona mal a los hombres que llevan la pulsera y no acosan a nadie. Estuvieron una noche buscando a uno de Úbeda, porque a ella le pitaba todo el rato el dispositivo, y resulta que encontraron al tío en su cama, durmiendo tranquilamente, y comprobaron que había estado ahí todo el tiempo".

A María le "cabrea mucho" que la ministra salga "a contar milongas", pero le "alegra que se sepa todo de una vez: son móviles cutres, que valen tres duros, y obviamente no pueden funcionar como los anteriores: han racaneado y así nos va".

En España hay 4.800 mujeres en riesgo extremo de agresión, protegidas por un sistema telemático "que no funciona", dice. Por ello, ha iniciado una campaña de recogida de firmas en Change.org. "Ahora salgo acompañada por mi pastor alemán, o siempre con gente, y espero que esta pesadilla se haya acabado de una vez por todas", finaliza.