ESPAÑA
Homenaje

Homenaje a José Enrique Serrano, un "patriota constitucional"

Felipe González y Félix Bolaños, entre otros, rinden tributo a una figura clave del PSOE

De izquierda a derecha, Francisco Serrano, Emma López, María Emilia Casas y Felipe González.
De izquierda a derecha, Francisco Serrano, Emma López, María Emilia Casas y Felipe González.SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL
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«Un servidor público excepcional, un hombre leal, prudente, con una inteligencia precisa y generosa, un asesor irrepetible, el guardián de las instituciones». Todas estas definiciones se escucharon en el homenaje a José Enrique Serrano, que falleció el pasado mes de julio. No era un hombre conocido por el gran público, pero fue una persona decisiva en la historia política española de las últimas tres décadas. En el homenaje participaron el ex presidente Felipe González, la ex presidenta del TC, María Emilia Casas, el ex director de Gabinete de Aznar y diputado Carlos Aragonés y Francisco Serrano, que hizo una semblanza emocionante de su hermano.

José Enrique Serrano fue probablemente el último vínculo que existió entre el PSOE de Felipe González y el de Pedro Sánchez. Director de Gabinete de Felipe González y después de Zapatero, el actual presidente confió también a Serrano gestiones de Estado, cuando era líder de la oposición, y hasta le consultó sobre la estructura del Gobierno cuando ocupó La Moncloa tras la moción de censura. Con el tiempo, se ha producido una ruptura emocional del PSOE de González con el de Sánchez. Pero al homenaje asistieron también personalidades importantes del PSOE actual, como el ministro Félix Bolaños, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, o la concejal Enma López, que presentó el acto.

La presencia de numerosos ex ministros y dirigentes de los gobiernos socialistas evidenció la relevancia que Serrano tuvo en la historia reciente del PSOE. «Estaba casado con el BOE». La broma del ex presidente resumió la personalidad de un profesor apasionado del Derecho, que todos los días, hasta cuando la enfermedad minó sus fuerzas, escudriñaba el BOE. Entre sus hazañas, extraordinarias en lo que viene a ser la política actual, figuraba el inventario de todas las normas que infringían las nuevas leyes. Serrano era un hombre de leyes, que hizo del respeto a las reglas del juego y a las instituciones, la razón de su tarea política.

Nunca fue ministro, aclaró González, porque tenía una condición vital que lo hacía mucho más importante que el titular de una cartera. Hacia mejores a los buenos y evitaba que cometieran errores los que no eran tan buenos, según el presidente. También Zapatero, en una carta enviada ya que no pudo asistir, resaltó la enorme «autoridad» de José Enrique Serrano para coordinar la acción de gobierno y su profundo conocimiento de las normas y el funcionamiento de las instituciones. Serrano dejó una obra pendiente y muy relevante para la memoria histórica de cualquier país, como recordó Carlos Aragonés: la ordenación de los archivos de los ex presidentes del Gobierno para que puedan ser consultados por investigadores y por los ciudadanos.

Francisco Serrano, hermano de José Enrique, relató algunos detalles que resumen bien la personalidad del más importante asesor que han tenido los líderes del PSOE, alter ego del también desaparecido Rubalcaba. Explicó que el compromiso con la construcción de un país democrático con instituciones sólidas y perdurables en el tiempo se debió a tres circunstancias. El recuerdo de la Guerra Civil, con un abuelo fusilado, la educación de una familia de clase media en la que el conocimiento lo era todo, y el asesinato del estudiante Enrique Ruano, cuando el dirigente fallecido estudiaba Derecho. José Enrique encontró su destino en el Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Y la lección más importante que legó al país con su vida fue que las personas pasan, pero las instituciones permanecen y que el respeto a las normas lo es todo en una democracia. «Era un patriota constitucional», resumió González.