ESPAÑA

Felipe VI y Xi Jinping resaltan la amistad y la relación de confianza entre España y China

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En el marco de su viaje de Estado a China, los Reyes Felipe VI y Doña Letizia concluyeron su agenda diurna centrada en robustecer la Asociación Estratégica Integral, cumpliendo con una visita que corresponde, de alguna manera, a la realizada por Xi Jinping en 2018.

El encuentro bilateral entre el Rey y el presidente chino, Xi Jinping, se llevó a cabo en el imponente Gran Palacio del Pueblo, ubicado en la vigilada Plaza de Tiananmen. Xi Jinping destacó la "sólida amistad" entre las naciones y calificó a Felipe VI como "un buen amigo del pueblo chino". El presidente enfatizó que, ante un panorama internacional cambiante, el mundo requiere "más fuerzas constructivas comprometidas con la paz y el desarrollo".

Bajo los techos dorados estalinistas del Gran Salón del Pueblo, el Rey Felipe VI, por su parte, pidió construir una "relación sólida de confianza mutua bajo los principios de respeto y prosperidad compartida". Xi Jinping recordó que la Casa Real española ha hecho contribuciones significativas al desarrollo de las relaciones desde la primera visita de Estado del Rey Juan Carlos I en 1978.

La jornada culminó con la firma de diez acuerdos de interés estratégico entre las delegaciones. Entre estos se incluye un convenio de Comisión Mixta de Cooperación Económica, un memorándum que establece una "ventanilla única" para solucionar temas enquistados de las exportaciones españolas a China, y diversos protocolos sobre productos de acuicultura y seguridad alimentaria.

El momento más controvertido de la visita fue la solemne ofrenda floral realizada por los Reyes en el Monumento a los Héroes del Pueblo. Este obelisco de 38 metros honra a los "mártires revolucionarios".

Si bien funcionarios chinos aseguran que no es un protocolo obligatorio, sino un gesto simbólico reservado a ciertas visitas de alto nivel (al cual Don Juan Carlos y Doña Sofía no se plegaron en 1995 ni 2007), el acto se desarrolla en un espacio de profunda tensión histórica.

La Plaza de Tiananmen, que se abre como un "océano de piedra", fue el centro de las revueltas estudiantiles de 1989. El monumento se convirtió entonces en el "epicentro espiritual" de los manifestantes que pedían reformas democráticas. Sus protestas pacíficas fueron "aplastadas con carros de combate". Más de tres décadas después, la masacre de 1989, que costó la vida a centenares o tal vez miles de jóvenes, continúa siendo un tema tabú en Pekín, con cualquier referencia o intento de conmemoración censurado.

Diplomáticos consultados consideran que este tipo de ofrenda es una suerte de 'peaje' necesario para el buen transcurso de las relaciones bilaterales, a pesar del conflicto moral que acarrea.