ESPAÑA

El rey Felipe VI preside la Pascua Militar y reivindica "un orden global basado en normas"

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La Pascua Militar de 2026 pasará a los anales de la historia institucional de España por un inusual equilibrio entre la tradición y la urgencia diplomática. Bajo un sol que templaba la helada Plaza de la Armería, el Rey Felipe VI ha presidido este martes la ceremonia de homenaje a las Fuerzas Armadas en el Palacio Real de Madrid, flanqueado por la Reina Letizia y la Princesa Leonor. Sin embargo, el foco mediático no solo ha estado en el discurso del monarca, sino en la ausencia de Pedro Sánchez, la primera de un presidente del Gobierno en este acto durante toda la democracia. En un discurso marcado por la inestabilidad internacional tras el año 2025, el jefe del Estado ha lanzado un mensaje de firmeza institucional. El Rey ha alertado de que el pasado año ha dejado "una sensación creciente de amenaza", subrayando de forma categórica el "compromiso" de nuestra nación con "el orden global basado en normas, la seguridad internacional y el multilateralismo". A pesar de que Don Felipe ha evitado mencionar de forma específica la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela —quien ahora se enfrenta a cargos de narcotráfico en Nueva York—, su alocución ha estado impregnada por este "complejo contexto geopolítico".

El monarca ha puesto el foco en la amenaza que "llega al corazón de Europa" y ha definido la presencia de los soldados españoles en escenarios como el flanco este de la OTAN, Líbano o Somalia como "constante" y ejemplar. La silla vacía del jefe del Ejecutivo se debe a su viaje de urgencia a París. Aunque Sánchez solicitó inicialmente seguir la reunión de la Coalición de Voluntarios de manera telemática, el presidente francés, Emmanuel Macron, pidió que todos estuvieran de manera presencial, según han revelado fuentes de Zarzuela. Esta cita es considerada estratégica para "intentar impulsar el papel de España de nuevo en la escena internacional" tras las acciones de Donald Trump en Venezuela a principios de enero. Mientras el presidente busca recomponer la imagen exterior del país, en Madrid se han seguido los ritos establecidos desde el reinado de Carlos III, quien instauró esta festividad tras recuperar la localidad de Mahón en 1782. Tras el himno nacional y las 21 salvas de cañonazos, el monarca ha pasado revista a las tropas antes de imponer condecoraciones en el Salón del Trono a civiles y militares que se han distinguido por su labor en el último año. La ceremonia, a la que sí asistieron la ministra de Defensa, Margarita Robles, y el titular de Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha servido para ratificar que, ante los "múltiples conflictos bélicos, crisis y tragedias humanitarias", España mantiene un compromiso "firme e inequívoco" con la legalidad internacional. La presencia de la Princesa Leonor junto a sus padres refuerza la continuidad de la Corona en su papel de mando supremo de unas Fuerzas Armadas volcadas en misiones de paz exteriores.