Felipe VI advierte que "no podemos aceptar planteamientos geopolíticos de otra época"
El rey Felipe VI ha protagonizado este miércoles una jornada de alta carga simbólica y política en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo. La cita, que ha contado con la presencia del presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, conmemoraba el 40 aniversario de la adhesión de ambos países a la Unión Europea, un hito alcanzado formalmente el 1 de enero de 1986. En un contexto internacional marcado por la inestabilidad, el monarca ha reivindicado la vigencia de los valores democráticos frente a las amenazas externas, advirtiendo que "la fuerza sin principios equivale a la barbarie". El discurso del jefe del Estado español no solo ha sido una mirada al pasado, sino una advertencia sobre los desafíos que plantea el actual tablero geopolítico, especialmente ante las pretensiones expansionistas sobre territorios de socios comunitarios. Felipe VI ha defendido una política exterior basada en normas y diálogo, subrayando que Europa "no puede aceptar —ni mucho menos avalar— planteamientos geopolíticos de otra época como si fueran signos de un tiempo nuevo". Esta referencia velada a las tensiones transatlánticas y las amenazas de potencias externas busca reforzar la necesidad de que la Unión Europea tome decisiones claras para proteger su soberanía. Según el monarca, es una "necesidad inaplazable" trabajar en la autonomía estratégica y reforzar el pilar europeo dentro de la Alianza Atlántica para preservar un vínculo con Estados Unidos basado en el "respeto y la lealtad". De lo contrario, advirtió, el continente estará "abocado a un mundo más incierto, más inestable y más peligroso".
El Rey ha aprovechado la tribuna para recordar los logros tangibles de estos 40 años de integración, calificándolos como una historia de éxito incontrovertible. Desde su entrada en el club comunitario, España ha logrado incrementar su PIB real en más de un 100% y ha multiplicado por doce su volumen de exportaciones mundiales. Para Felipe VI, la UE es "un proyecto de convivencia que nos ha hecho a todos más libres, más prósperos e incluso más fuertes; es ésa la grandeza de la Unión". La solemnidad del acto se ha visto acentuada por el recuerdo de las víctimas del reciente accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). Las banderas españolas en la Eurocámara lucían un crespón negro y el pleno guardó un minuto de silencio antes de las intervenciones. El monarca comenzó su intervención agradeciendo las muestras de afecto recibidas, señalando que "dentro del dolor inmenso por tantas personas que perdieron la vida, por los que resultaron heridas y por sus familias, esas expresiones de apoyo y de cercanía nos reconfortan". Finalmente, el Rey ha instado a no dar el proyecto europeo por sentado, señalando que la mayor amenaza actual es la "desmemoria de lo que ha supuesto la construcción europea". En un encuentro posterior con funcionarios españoles y los líderes Úrsula von der Leyen y Antonio Costa, el monarca reiteró que la unidad es la única vía para evitar que Europa vuelva a ser una "mera noción geográfica".