- Oceanía Devastación y ceniza en Tonga, el último reino de la Polinesia
- Polinesia La fastuosa coronación del rey de Tonga, con capa de armiño
"La Constitución de Tonga es la que peor escrita está de todos los países que integran la Commonwealth". Lo expuso sin ambages hace años el jurista Peter Pursgloves, quien trabajaba como asesor de la Secretaría general de la Mancomunidad de Naciones, organización que aglutina a una cincuentena de estados y que tiene a la cabeza al monarca británico, hoy Carlos III. Uno de ellos es Tonga, Reino del Pacífico compuesto por 177 islas -la mayoría deshabitadas-, con poco más de 110.000 habitantes.
Y en esta nación tan desconocida por estos lares se acaba de producir una profunda crisis política como consecuencia de un choque constitucional entre el rey y el primer ministro que, al menos por ahora, se ha resuelto con la victoria del monarca, si bien el episodio deja dañada la frágil democracia de la que goza el archipiélago. Las divergencias entre el Palacio Real y el Gobierno han aflorado como nunca en Tonga, y ha quedado en evidencia que, efectivamente, el articulado de su Carta Magna es en muchos aspectos germen de conflictos.
Esta crisis estalló a finales de enero. El jefe del Ejecutivo, Siaosi Sovaleni, que gobierna con una débil mayoría parlamentaria desde diciembre de 2021, anunció una remodelación de su Gabinete por la cual él mismo pasó a asumir también la cartera de Defensa y nombró por primera vez a una mujer como ministra de Asuntos Exteriores y Turismo, la experimentada diplomática Fekitamoeloa Utoikamanu. De inmediato, el rey, Tupou VI -al frente de la Monarquía constitucional que es Tonga-, se reunió con su Consejo Privado, que emitió un comunicado señalando que el soberano retiraba su "confianza y consentimiento" a ambos nombramientos.
El brete estaba servido. Y, mientras desde los sectores más progubernamentales se acusó abiertamente al rey de violar el mandato constitucional y de hacer un uso espurio de sus prerrogativas, las voces más proclives a la Monarquía defendieron con vehemencia el derecho de veto a ciertos cargos que la Ley de leyes tongana confiere al rey, en especial cuando se trata de áreas en las que el monarca y el Gobierno comparten poderes, como son justamente la Defensa y las relaciones internacionales.
No se vivía una crisis política tan grave en el archipiélago desde 2010, cuando se promulgó la reforma de la Constitución y Tonga inició su senda democrática, dejando atrás siglos de cuasi feudalismo. Inicialmente, el primer ministro, aun intentando rebajar la tensión en sus declaraciones públicas, vino a dejar claro que no se iba a retractar. Ello desencadenó una catarata de editoriales y noticias en los medios locales. Pero sobre todo un enfrentamiento descarnado en las bancadas del Parlamento, compuesto por 26 diputados -de ellos nueve con escaños reservados a los nobles del Reino, como establece la Ley, que no son elegidos por sufragio universal, sino votados entre los 33 representantes de la aristocracia con derecho elector-. Los nobles exigieron al Gobierno que acatara la decisión regia y denunciaron que se pretendía socavar su autoridad. La trifulca entre el líder parlamentario de los nobles y un diputado afín al primer ministro llegó tan lejos, con intento de agresión física incluida, que el presidente de la Cámara los expulsó por un tiempo de la Asamblea.
Ya en marzo, ante el grave cariz que tomaba el asunto, Siaosi Sovaleni, acompañado por varios ministros, viajó hasta la isla de Niua, la más septentrional de Tonga y muy alejada de la capital, Nukualofa, donde se encontraba el rey en una residencia de recreo. Fue el primer encuentro de ambos en muchas semanas, rodeado de un absoluto secretismo, lo que dio pábulo a toda clase de conjeturas y a que reinara la incertidumbre.
Hasta este jueves. Ese día, al fin, el primer ministro se dirigió al Parlamento tongano para anunciar su dimisión como titular de Defensa y también el cese de la ministra de Exteriores, cargo que presumiblemente pasará a ejercer el príncipe heredero. Sin explicaciones sobre el movimiento, quedaba claro sin embargo que el monarca ha prevalecido en el agrio enfrentamiento entre poderes.
Tupou VI ascendió a la Jefatura del Estado en 2012, tras la muerte de su hermano, el rey Tupou V. Su coronación tuvo lugar tres años después y mantuvo el tradicional ceremonial en el que no faltó ni la vistosa capa de armiño al puro estilo de la Monarquía británica, a pesar de los calores propios de la región del Pacífico. En 2010 se había aprobado una profunda reforma constitucional que atendió las demandas prodemocráticas que se venían produciendo desde los años 70 y que cristalizaron en el episodio más violento en 2006, cuando hubo semanas de disturbios y protestas en la capital y otras islas. Las primeras elecciones democráticas de 2010 fueron vividas como un gran gesto de reconciliación nacional.
En lo geopolítico, más allá de la gran influencia de Australia y Nueva Zelanda sobre el Reino, en las últimas décadas éste ha estrechado cada vez más los lazos con China. Algo que preocupa a Estados Unidos, que intentó contrarrestar el ascendiente de Pekín con una visita oficial en 2022 del secretario de Estado, Antony Blinken, y la inauguración de una embajada en Nukualofa. Y es que la posición de Tonga en el Pacífico Sur le convierte en un actor a cortejar por las dos superpotencias.

