El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, da por "operativamente desarticuladas" las pandillas en el país centroamericano, tras más de dos años de régimen de excepción, durante los cuales fueron detenidas más de 81.500 personas acusadas de pertenecer o colaborar con estos grupos criminales, que surgieron en los años 90 en Los Ángeles y que provocaron 120.000 muertes en los últimos 30 años.
Así lo aseguró Bukele ante 18.000 miembros de la Fuerza Armada en un discurso conmemorativo de los 203 años de independencia de El Salvador, en el que advirtió de que "todavía hay enemigos a vencer", a pesar de que "en cinco años convertimos al país más peligroso del mundo, con la capital mundial de los homicidios, en el país más seguro de todo el hemisferio occidental". Bukele pronunció el discurso en el Centro de Tecnología Agropecuaria, en Ciudad Arce, unos 25 kilómetros al oeste de San Salvador.
El líder salvadoreño, quien el pasado mes de junio inició su segundo mandato pese a que la Constitución prohíbe la reelección, recalcó que su país ha logrado una "paz" que no fue negociada "por los intereses de unos pocos", sino que fue conseguida "con esfuerzo, sacrificio y trabajo donde los buenos han prevalecido y los malos ahora son los que tienen miedo".
"La guerra contra las pandillas nos demostró de qué estamos hechos y que podemos lograr lo que nos proponemos, pero todavía tenemos muchas cosas que superar, incluso para que el cáncer de las pandillas sea erradicado por todo nuestro país", subrayó el presidente salvadoreño.
Al tiempo, alabó el trabajo del Ejército y la Policía, gracias al cual "miles de familias pueden salir tranquilas a las calles, caminar, hacer deporte y disfrutar en comunidad, cosas que eran normales en otros países, pero que nunca las tuvimos aquí".
En este sentido, destacó que el trabajo del Ejército y la Policía es el "mayor acto de amor hacia nuestra patria y el más noble posible hacia los salvadoreños", dado que "el renacimiento de nuestro país se basa en la seguridad y la paz que hoy sí tenemos", destacó.
Así, remarcó que "nuestros héroes verde olivo y azules son los pilares donde se sostiene ese nuevo El Salvador con su valentía, honorabilidad y su sacrificio", refiriéndose así al papel que han tenido las fuerzas armadas en el denominado Plan de Control Territorial, que Bukele puso en marcha en 2019.
De este modo, expresó su "más profundo agradecimiento" a los 18.000 hombres y mujeres de las fuerzas armadas que asistieron a su discurso y que "han decidido dar su vida por nuestro país si fuese necesario, así como a todos los que están en estos momentos desplegados por lo ancho y largo de nuestro país para que los salvadoreños puedan vivir en paz y libertad".
Bukele remarcó en su intervención que "mientras unos huyen del peligro, ustedes van hacia él y lo hacen sin titubear y sin preguntar dos veces porque sienten que su misión es más grande incluso que ustedes mismos", por lo que consideró que "serán siempre recordados como la generación de la verdadera paz".
"Más seguro que Canadá"
El presidente de El Salvador manifestó, además, que "ningún analista ni experto de adentro ni afuera de El Salvador hubiera creído que, en cinco años, este país iba a llegar a ser más seguro que Costa Rica, Chile y Canadá".
No obstante, insistió en que "falta mucho camino por recorrer", sin precisar cuándo la Asamblea Legislativa pondrá fin al régimen de excepción, vigente desde el 27 marzo de 2022 y que restringe derechos a la población tras una matanza de 92 personas que perpetraron las pandillas en tan solo tres días, una de las más sanguinarias en décadas.
La única vez que Bukele se ha planteado quitar el régimen de excepción fue en una entrevista concedida a la revista estadounidense Time el pasado mes de agosto, en la que aseguró que "siempre, en algún momento en el horizonte cercano, nosotros esperamos regresar a la normalidad en el término constitucional y poder mantener la paz que hemos logrado con simple actividad judicial normal", aunque no concretó una fecha exacta para eliminar esta medida que se ha prorrogado mensualmente en el marco de la guerra contra las pandillas.
El régimen de excepción suspende varios derechos constitucionales como ser asistido por un abogado en caso de detención o la ampliación a 15 días del periodo de arresto sin ser puesto a disposición judicial.
Durante su discurso del pasado domingo, el mandatario salvadoreño incidió en que "estamos construyendo una casa nueva sobre los escombros que dejaron y nos estamos esforzando mucho para tenerla lista, pero toma tiempo y necesita que todos pongamos de nuestra parte", por lo que pidió "paciencia" a la población.
Por otro lado, recordó que ya hay quienes reclaman arreglar la economía del país centroamericano, después de haber conseguido la seguridad y, en esta línea, anunció que el próximo 30 de septiembre, se presentará "por primera vez en décadas" en la Asamblea Legislativa el primer presupuesto "completamente financiado sin la necesidad de emitir un solo centavo de deuda para gasto corriente".
"El Salvador ya no gastará más de lo que produce anualmente y ni siquiera vamos a prestar dinero para pagar los intereses de las deudas que nos heredaron, ya que hasta eso lo pagaremos de nuestra propia producción y los beneficios que eso traerá no solo serán inmediatos, sino que cada año serán mayores y se podrá ver en una economía robusta", avanzó el presidente salvadoreño.
"Un país próspero"
De esta manera, Bukele recalcó que las nuevas generaciones heredarán un país "económicamente próspero, así como fiscal y financieramente independiente", si bien al igual que sucedió con la delincuencia "siguiendo un plan", en este caso también se conseguirá "paso a paso", con el fin de llegar a ver una patria "verdaderamente irreconocible algún día".
Cabe recordar que, tras tomar posesión de su segundo mandato el pasado 1 de junio, Bukele adelantó que se iba a enfocar "de lleno en los problemas importantes empezando por la economía", si bien advirtió de que, para sanearla, "tal vez haya que tomar medicina amarga" sin especificar a qué se estaba refiriendo exactamente.
En su discurso con motivo del aniversario de la independencia, el presidente salvadoreño aseveró que "nadie puede negar que el mundo está poniendo sus ojos en El Salvador por las cosas buenas que aquí están sucediendo", después de que se haya logrado tener un país "seguro y en paz tras tantas décadas de guerra".


