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El semanario satírico francés Charlie Hebdo ha vuelto a provocar polémica en las redes sociales por la publicación de una viñeta sobre el caso Pélicot, que juzga estas semanas a Dominique Pélicot, hombre de 70 años que, durante 10, drogó a su mujer, Gisèle Pélicot, para violarla y ofrecerla a otros hombres desconocidos, en concreto 50, que son juzgados también. Estos la violaron mientras ella estaba inconsciente.
La viñeta en concreto muestra a la víctima tumbada en una cama y a varios individuos desnudos como si hicieran cola bajo el título L'amour ouf (juego de palabras con el amor loco -fou-), en referencia a la película que se estrena en Francia bajo el mismo título e inspirada en el libro de André Breton (L'amour fou). Las redes se han llenado de comentarios criticando al semanario: "Hay que caer bien bajo para no hacer más que diseños innobles para existir", ha dicho una diputada de La Francia Insumisa, partido de extrema izquierda.
En realidad no es la primera viñeta que el semanario publica de este caso de violencia sexual, el más importante que ha habido en Francia y, por el número de acusados, en Europa. El medio lleva informando del proceso desde el principio, acompañando los textos de caricaturas, a su estilo.
Hace unas semanas, cuando se decidió proyectar los vídeos de las violaciones (Dominique Pélicot lo filmaba todo), diseñaron a los magistrados comiendo palomitas. En septiembre, cuando empezó el juicio, se dispararon las críticas tras publicar una imagen de Gisèle Pélicot tumbada en una cama y el título Blancanieves y los 51 enanitos, en referencia a los 51 implicados.
El juicio, que empezó en septiembre y acabará a finales de diciembre, está en su ecuador. Ha declarado ya más de la mitad de los acusados. Este viernes ha vuelto a ser interrogado el principal acusado: Dominique Pélicot, para confrontar su testimonio con las declaraciones que hicieron algunos de los implicados la semana pasada. Normalmente, en cada intervención, él tiene el turno de palabra tras escuchar las versiones.
De los 50 acusados, 35 reconocen los hechos sexuales, pero no la intención: dicen que no fueron a casa del acusado con la intención de violar y que fueron manipulados por Pélicot. Ella estaba inconsciente durante los actos sexuales y se la oye roncar. Precisamente, Pélicot ha descrito este viernes, a petición del tribunal, cómo era este proceso de sedación, que fue afilando durante 10 años. Le daba los somníferos en la comida o en la bebida. Las aplastaba y los guardaba en una pequeña pipeta.
Le han preguntado por la dosis: "Es algo que no voy a revelar aquí, para no dar ideas a otros", ha dicho. La ropa con la que vestía a su mujer la guardaba "en una bolsa en el jardín". El principal acusado no ha querido responder a las preguntas de los abogados de la defensa. Pélicot ha reconocido los hechos (está en prisión y no ha pedido libertad condicional) y dice que todos esos hombres estaban informados de que él drogaba a su mujer sin su consentimiento.
Ellos lo niegan, defienden que pensaban que era una fantasía de la pareja y que en cualquier momento ella iba a despertarse. Esta semana ha declarado el sexto grupo. Los acusados, como viene ocurriendo las semanas precedentes, se han escudado en excusas de lo más variopintas para justificar los actos sexuales .
El jueves, Cyril B. (camionero de 40 años), cuando el presidente del tribunal le interrogó sobre cómo pudo no darse cuenta de que la víctima estaba inconsciente durante todo el acto sexual, dijo: "No le miré la cara". Cuestionado por el hecho de que no mire a la cara a la persona con la que está mantiendo una relación sexual, respondió: "Era sólo sexo". "Como se puede ver en el vídeo, hay caricias, así que no es una violación", remató.
Ninguno de 26 acusados que han declarado hasta la fecha se ha reconocido como "violador", a pesar de las presiones de los abogados de Gisèle Pélicot para que lo reconozcan. Han admitido las penetraciones y la falta de consentimiento por parte de ella, pero ninguno ha pronunciado la palabra, ni se ha reconocido como ello. A ella se la oye roncar claramente en los vííeos proyectados y es evidente que está inconsciente.
Para muchos, como el marido dio el consentimiento y les permitió disponer de su mujer, no es una violación. Otros se escudan en el tiempo: "Sólo estuve tres minutos", ha dicho Ahmed T., justificando que el acto sexual fue corto.
Las resistencias para no ponerle nombre (y ponerse) a lo que hicieron son enormes: "En ese vídeo que acabamos de ver, ¿los actos que se cometen sobre la señora Pélicot que son..? No son una violación?", le preguntó uno de los abogados de la víctima, Stéphane Babonneau, a Mohamed R, otro de los que ha declarado esta semana.
"...Sí", respondió él.
"¿Y la persona que ejecuta esos actos y penetraciones es usted, ¿no?" "Sí".
"¿De quién es víctima ella entonces?", insiste el abogado.
La respuesta fue: "De su marido, que le ha hecho todo eso y me ha utilizado a mí".

