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Era la estrella religiosa de TikTok, donde tenía más de un millón de seguidores y colgaba vídeos contando su particular visión de la religión cristiana. Defendía, por ejemplo, que la homosexualidad no es un pecado. Tampoco masturbarse. Hace unos meses decidió cerrar sus cuentas porque no quería convertirse en "un gurú" y ahora el siguiente paso ha sido directamente salirse de la Iglesia por las amenazas e insultos que dice recibir.
"Les cuento todo sobre por qué dejo la sotana". Así se titula el vídeo colgado en Youtube en el que Matthieu Jasseron, el cura francés de 39 años que triunfaba en las redes sociales, explica, paseando por un bosque, cómo ha pasado de cura a ermitaño (ahora vive en una casa en la montaña). "Ahora soy simplemente Matthieu Jasseron. Me retiro del sacerdocio. Ya no estoy lo suficientemente en sintonía con la Iglesia institucional como para seguir siendo uno de sus predicadores, sus administradores o incluso uno de sus funcionarios religiosos".
Dice haber recibido "amenazas e intimidaciones" por sus posturas demasiado abiertas. Sus superiores le llamaron a consultas cuando publicó un vídeo en el que discutía con algunos de sus seguidores cuando le preguntaban sobre la homosexualidad. Él decía que no hay ningún texto bíblico que diga que serlo es pecado. Su intervención no gustó. "La Iglesia no califica la masturbación como pecado, sino como acto desordenado", también señaló en otro vídeo.
Jasseron trabajaba en una parroquia en Joigny (Yonne), en la región de Borgoña, desde hace cuatro años. Su salida de la Iglesia, dice él, no se trata de una venganza, ha proclamado su amor por "la familia cristiana" y dice que va a seguir escribiendo sobre su relación con la religión: lleva dos libros y va por el tercero. En el último publicado decía que "no todos los sacerdotes son como los mafiosos y traidores" que ahora critica.
Describe a la Iglesia como un sistema que ha transformado el catolicismo en una especie de "partido político". "La Iglesia no recluta a sus funcionarios para que se conviertan en potenciales abusadores. Es simplemente, en su forma de vivir, un caldo de cultivo capaz de transformar a cualquier monaguillo en un inquisidor y a veces incluso en un auténtico depredador", dice.
Asegura haber sido víctima de una serie de amenazas e intimidaciones por parte de sus compañeros, haber sido agredido físicamente por otro sacerdote. Denuncia que se le prohibió acudir a una concentración porque a otros curas les incomodaba su presencia y que le han amenazado, han usurpado su identidad en las redes y se ha manipulado su discurso.
"Fui difamado por varios periódicos cristianos que eran muy conscientes de que escribían radicalmente lo contrario de lo que yo intentaba expresar, para satisfacer a su audiencia y sin que yo tuviera derecha réplica", ha lamentado. Dice que algunos "curas integristas" han organizados sentadas en su contra y lamenta estar en una lista negra por sus ideas.
"La institucionalización de Jesús por parte de sus amigos (de la Iglesia) y discípulos es un problema", critica. Denuncia el papel de los obispos y el poder que tienen. Remata: "Excepto en las dictaduras, esto no existe en ningún otro lugar excepto en la Iglesia". Eso, señala, hace que la gente "tolere pequeños abusos, que pueden conducir a otros mayores".

