INTERNACIONAL
La Mirada del Corresponsal

Un Estado de la UE dividido en dos: el papel que tuvo Grecia en el golpe de Estado de Chipre y la posterior invasión turca

Este año se han cumplido 50 años de la asonada promovida en la isla mediterránea por la junta militar griega. Según unos documentos recientemente desclasificados por la inteligencia helena, supo de los planes de Ankara, pero no actuó

Una oficial de las Fuerzas de Paz de la ONU pinta un mural dentro de la zona de amortiguación en la capital chipriota, Nicosia.
Una oficial de las Fuerzas de Paz de la ONU pinta un mural dentro de la zona de amortiguación en la capital chipriota, Nicosia.AP
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Chipre es la tercera isla mayor del Mediterráneo -después de Sicilia y Cerdeña-, y los historiadores remontan al Neolítico sus primeros asentamientos humanos. La mitología dice que allí, de la espuma del mar, nació la diosa Afrodita. El fin de la Grecia micénica, más de un milenio antes de Cristo, llevó a los primeros griegos a la isla, que la antigüedad recuerda por ser la principal exportadora de cobre. Su nombre proviene, precisamente, de este metal tan apreciado en aquellos días. Con el cobre se obtenía el bronce, al fundirlo con estaño, para fabricar las herramientas, armas y joyas, antes de que se impusiera el hierro.

Por allí pasaron, además de los griegos, los romanos, los bizantinos, los cruzados, los venecianos, los otomanos y los británicos, que controlaron Chipre tras la Primera Guerra Mundial y que convirtieron en colonia. Pero, desde 1960, la isla es un estado autónomo que, en el mismo año de su independencia, ingresó en la ONU. En 1974, el presidente del país era el obispo Makarios III, al que derrocó un golpe de Estado, promovido por la junta militar griega, conocida como la dictadura de los Coroneles, la misma que expulsó al rey Constantino, hermano de la reina Sofía, del trono griego. El golpe de Estado fue el 15 de julio. Sólo cinco días más tarde, Turquía invadió con 30.000 militares, 33 barcos y unos 30 tanques el norte de la isla.

Cayó el Gobierno de Nicosia, cayó el de Atenas, sólo cuatro días después de la invasión, pero el ejército de Ankara sigue desplegado en aquella zona y Turquía es el único país que reconoce la República Turca del Norte de Chipre, donde vive la minoría turcochipriota de la isla. El país, miembro de la UE desde 2004, está dividido desde entonces y Nicosia sólo controla dos tercios de la isla, habitados por la mayoría grecochipriota, el mismo territorio al que obliga el acervo comunitario. El norte tiene otra realidad. Entre las dos áreas se sitúa la línea verde, que se había establecido en 1964 por las tensiones entre las dos comunidades, y que administra desde aquel año la Fuerza de Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz en Chipre, una de las misiones más antiguas de la ONU.

"La ocupación no es una situación saludable", cuenta Evanthis Hatzivassiliou, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Atenas. "Pero, al ser un problema de baja intensidad, del que no hay temor que desemboque en una guerra, la comunidad internacional parece poder vivir con ello", explica.

Este profesor es el autor de la nota que acompaña la primera desclasificación de documentos de la historia del Servicio Nacional de Inteligencia griego (EYP, por sus siglas en griego), precisamente sobre la intervención griega en el golpe de 1974 -que apoyaba la idea de Enosis, la unificación de Chipre con Grecia- y la invasión turca, de la que el pasado julio se cumplió medio siglo. Una decisión que califica de "crucial" para los historiadores para poder tener una panorámica de aquellos acontecimientos, combinando esos informes, sobre todo descriptivos y no analíticos, con otras fuentes de investigación.

Los documentos desclasificados

"Los documentos arrojan luz sobre el nivel de información que el entonces KYP tenía sobre la situación en Chipre y los movimientos militares turcos. Un hallazgo llamativo es que tenía información adecuada sobre los preparativos militares turcos para la invasión antes del 20 de julio de 1974, que fueron ignorados por la junta militar griega", explica este profesor a EL MUNDO.

Los informes previos a la invasión se centran en las tensiones latentes entre la junta militar griega y Chipre, que consideraba que Atenas interfería en sus asuntos internos y estaba detrás de EOKA B, un grupo paramilitar y subversivo que conspiraba contra el Gobierno chipriota. También había miedo a que, si los griegos se marchaban de la isla, se desencadenara "el riesgo comunista".

La Enosis entre Grecia y Chipre, una idea panhelénica que estuvo vigente durante los siglos XIX y XX, es algo superado, según indica el profesor Hatzivassiliou. "Grecia y Chipre son dos estados independientes, ambos miembros de la Unión Europea", explica este profesor. "Evidentemente, hay lazos muy profundos, pero la Enosis no está en la agenda", añade.

Sobre la situación de división de la isla, compara lo que se ve en Chipre con lo que puede ocurrir en Ucrania si se termina aceptando que Rusia se quede con los territorios invadidos: "Aunque, evidentemente, con mayores complicaciones en ese caso". "La República de Chipre tiene establecidas negociaciones con la comunidad turcochipriota para solucionar el problema, pero siempre bajo la vigilante mirada y el control de Turquía como poder de ocupación", concluye.

El mes pasado, el presidente de Chipre, Nikos Christodoulides, y el presidente de la autoproclamada República Turca del Norte de Chipre, Ersin Tatar, cenaron en Nueva York con el secretario general de la ONU, António Guterres, para hablar de una posible unificación. Guterres, que les animó "a considerar cómo salvar la brecha y reconstruir la confianza para permitir un movimiento que conduzca a un acuerdo", sólo arrancó otra reunión informal, "de formato más amplio", en "un futuro cercano".