INTERNACIONAL
Elíseo

Macron denuncia que "la izquierda y la derecha han elegido el desorden" en Francia

El jefe de Estado agradece a Michel Barnier su aportación durante los últimos tres meses

Macron ataca a la izquierda y la derecha francesas tras la moción de censuraEL MUNDO (Vídeo) / AFP (Foto)
Actualizado

El presidente francés, Emmanuel Macron, denunció este jueves un "frente antirrepublicano" de los extremos ideológicos parlamentarios, tras la moción de censura al Gobierno aprobada la víspera en la Asamblea con los votos del bloque de izquierda y de la extrema derecha de Marine Le Pen. En una intervención desde el Elíseo, el jefe de Estado prometió que nombrará un nuevo primer ministro "en los próximos días" de consenso, que represente "el interés general" y a "todas las fuerzas" para que éstas se comprometan "a no censurar". Y, además, aseguró que no va a dimitir; al contrario, se comprometió a agotar su mandato hasta el final.

Las dos ideas resumen el mensaje del presidente ante el caos político e institucional desatado en el país después de que la Asamblea hiciera caer al primer ministro que él nombró hace apenas tres meses, el conservador Michel Barnier, y a su equipo. Había dudas sobre si Macron podría nombrar este mismo jueves el nuevo relevo, pero no ha sido así. "La prioridad del próximo Gobierno será el Presupuesto, la continuidad de la vida política del país", enfatizó.

La declaración del presidente era muy esperada. Se produjo en la antevíspera de los actos de reapertura de la catedral de Notre-Dame, que lleva cinco años en obras tras el devastador incendio de 2019. Tendrán lugar este fin de semana y acudirán en torno a 40 líderes de todo el mundo. Macron, que lleva meses algo más ausente de lo que acostumbra, aprovechó u discurso para recordar este hito.

A Barnier le agradeció su labor estos tres meses al frente del Ejecutivo. "Ha estado a la altura del momento, cuando otros tantos no lo han estado", señaló, en referencia a los diputados que votaron para tumbarlo. Estos, dijo, "han elegido el desorden".

La crisis actual tiene su origen en la decisión de Macron de adelantar las elecciones legislativas (inicialmente previstas para 2027) al pasado mes de junio, tras el triunfo de la extrema derecha de Le Pen en las europeas. Las urnas dejaron un Parlamento fragmentado, sin mayorías, abocando al país a la incertidumbre, que tiene su reflejo en la crisis de estos días. "La disolución (de la Asamblea) nunca se entendió", admitió en su mensaje a la nación.

Y añadió: "Sé que algunos quieren hacerme responsable de esta situación (...) Nunca asumiré la responsabilidad de otros, tampoco de los parlamentarios que han hecho caer al Gobierno a unos días de las fiestas". El presidente francés recordó que esta nueva realidad, la de un Parlamento incierto, "exige una nueva organización política".

Atomización política

Tras los comicios de junio, Macron tardó meses en nombrar primer ministro, porque tanto la izquierda (agrupada bajo las siglas de Nuevo Frente Popular) como la extrema derecha de Le Pen, mostraban resistencias. Al no tener mayoría en la Asamblea, Macron se ve obligado a pactar con la oposición para evitar que su primer ministro sea censurado.

Como ocurrió el miércoles con el de Barnier, que cayó "a pesar de las concesiones hechas a los grupos parlamentarios, porque los extremos se han unido en un frente antirrepublicano", criticó ayer. "Hay algunos que piensan ya en las elecciones presidenciales, para prepararlas, con cinismo y sentido del caos", señaló, en referencia a Marine Le Pen. Descartó dimitir, que es lo que le piden los partidos de la oposición. "El mandato que me habéis confiado es de cinco años y lo llevaré hasta el final". Sin embargo, la popularidad del mandatario galo ha caído en picado. Según los últimos sondeos de Odoxa y Elabe, entre el 59% y el 61% de los franceses desearían que dimitiera.

Tras la censura de Barnier, Macron piensa en el relevo. Entre los nombres que se barajan está el del ministro de Defensa, Sebastien Lecornu, perfil discreto y de los pocos que sobrevivieron del anterior Gobierno, el de Gabriel Attal. El ministro de Defensa podría tener el visto bueno de Marine Le Pen. Con sus 142 diputados en la Asamblea, tiene el poder de censurarlo o no.

"Yo no soy candidato de nada", dijo a la radio RTL. En un contexto internacional convulso, es el responsable de toda la política de defensa, por lo que tiene la confianza del presidente.

Otro de los nombres que suenan es el de François Bayrou, presidente del partido centrista Modem. Se presentó en tres ocasiones a las elecciones presidenciales. Las últimas fueron las de 2012, que ganó el socialista François Hollande y en las que quedó en quinta posición. Es uno de los aliados políticos de Macron pero no es de su familia política.

Salió en defensa de Marine Le Pen en el proceso que la juzga a ella y a otros miembros de su partido por haber desviado fondos dedicados al pago de asistentes parlamentarios en Bruselas para uso del partido en Francia. Si es condenada, supondría su inhabilitación política y no podría presentarse en 2027 a las presidenciales. Bayrou fue él mismo objeto de una investigación por un caso parecido.

Macron se encuentra ante un difícil dilema: elegir un primer ministro que se mantenga, que no sea censurado rápidamente por la oposición. Quizá el criterio más difícil de todos.