Muchas emociones se vivieron este domingo en el aeropuerto de Bangkok cuando regresaron a casa los cinco ciudadanos tailandeses que estuvieron más de un año cautivos por Hamas. Fueron liberados el pasado 30 de enero como parte del acuerdo de alto el fuego que puso fin a los ataques israelíes en Gaza.
Watchara Sriaoun, Pongsak Thaenna, Sathian Suwannakham, Sarusak Rumnao y Bannawat Saethao fueron recibidos con abrazos y lágrimas por sus familias. El grupo arribó escoltado por el ministro de Asuntos Exteriores tailandés, Maris Sangiampongsa.
"Hemos trabajado mucho para poder celebrar este reencuentro. Ahora, los funcionarios supervisarán su reintegración a la sociedad tailandesa, centrándose en su salud mental", manifestó el ministro. "Nunca nos hemos rendido y todavía tenemos esperanzas de poder traer de vuelta al resto", continuó en referencia a los tailandeses que todavía permanecen retenidos en Gaza.
En el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023, al menos una treintena de trabajadores agrícolas se encontraban entre los alrededor de 200 extranjeros que murieron en aquella masacre. Un total de 31 ciudadanos de este país del Sudeste Asiático fueron secuestrados, de los cuales 23 fueron liberados poco después y dos murieron el año pasado. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Tailandia dijo el domingo que creen que al menos queda un ciudadano tailandés prisionero en Gaza.
"Me he quedado sin palabras al volver a abrazar a mi familia después de tanto tiempo", declaró Pongsak, uno de los tailandeses retornados, a los periodistas que estaban en el aeropuerto. "Agradezco a todos los que nos ayudaron a salir adelante. Si no fuera por ellos, no estaríamos aquí hoy. Por fin hemos podido regresar a nuestra patria".
Los tailandeses liberados proceden de regiones del noreste de Tailandia, de comunidades agrícolas muy pobres. Antes de la guerra de Gaza, aproximadamente 30.000 trabajadores tailandeses trabajaban en el sector agrícola de Israel, representando el grupo de trabajadores migrantes más grandes del país. Las autoridades tailandesas han informado que alrededor de 9.000 de sus nacionales han sido repatriados desde que comenzó la guerra.
Durante muchos años, los trabajadores tailandeses han sido parte del paisaje de las granjas israelíes. A mediados de la década de 1990, cuando Israel restringió el número de palestinos que podían trabajar en el país, quedó un importante vacío laboral que fue llenado por mano de obra de países del Sudeste Asiático, sobre todo de Tailandia.
Un par de décadas después, aprovechando un acuerdo firmado que regularizaba y allanaba el camino a los trabajadores migrantes, una oleada de campesinos de las provincias pobres del noreste de Tailandia, donde el cultivo de arroz es prácticamente el único medio de subsistencia, se desplazaron para trabajar en granjas y campos, viviendo en comunidades próximas a la Franja de Gaza, donde se cultiva el 75% de las hortalizas del país.
Los trabajadores fueron atraídos con pagos mensuales por encima de los 1.000 euros, cuando en su país el salario medio al mes apenas supera los 200 euros. Familias enteras tailandesas se endeudaron para que el padre, el hermano o el hijo pudiera viajar hasta Oriente Próximo para buscar trabajo. En Israel, muchos de ellos se habían instalado en los kibutz, las comunas agrícolas, cuando las milicias islamistas de Hamas atacaron por sorpresa en octubre de 2023.
El Ministerio de Trabajo de Tailandia ha asegurado que cada rehén de Hamas liberado recibirá un pago 600.000 baht (al cambio son 17.000 euros) junto con un salario mensual de alrededor de 900 euros hasta que cumplan 80 años. Una ayuda económica para que, según los funcionarios tailandeses, estos trabajadores no tengan que regresar a Israel.


