El vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio encabezarán la delegación estadounidense en la misa pontificia del 18 de León XIV, el primer Papa norteamericano. Donald Trump, que estuvo en el funeral del Papa Francisco, ha decidido delegar en esta ocasión en sus dos altos representantes, ambos católicos.
La misa en la Plaza de San Pedro, a las diez de la mañana, contará nuevamente con la asistencia de decenas de líderes mundiales, como los reyes Felipe y Letizia, el presidente francés Emmanuel Macron o la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen. El presidente Zelenski podría aprovechar la ocasión para un encuentro personal con el Papa, que en su momento condenó "la agresión imperialista de Rusia".
Con la presencia de JD Vance, que fue recibido por el Papa Francisco un día antes de su muerte, se llevaba especulando desde hace más de una semana, pero su asistencia no se confirmó oficialmente hasta el jueves. Las críticas del entonces cardenal Robert Prevost por la política migratoria de la Administración Trump y por su definición de amor al prójimo -"Vance está equivocado", llegó a escribir Prevost en las redes- han sido minimizadas por el propio vicepresidente norteamericano.
"No quiero entrar en el juego de politizar la labor del Papa", declaró Vance el 9 de mayo en una entrevista con el comentarista conservador Hugh Hewitt. "Estoy seguro de que va a decir cosas que amo y otras con las que estoy en desacuerdo, pero seguiré rezando por él y por la Iglesia, y así es como voy a manejar este asunto.
"La Iglesia trata de salvar almas y propagar el Evangelio", agregó el vicepresidente norteamericano, converso al catolicismo. "Es obvio que va a tocar también asuntos vinculados a instituciones humanas, pero ese no es su fin. Creo que sería más saludable que los medios y los católicos americanos no tomaran esa actitud de politización en la era de las redes sociales hacia el Papado".
"Yo no veo el Papado como un cargo político sino como un cargo espiritual", declaró por su parte Marco Rubio. "La Iglesia tiene una fuerte doctrina social, pero no es incompatible".
"Nosotros también somos compasivos con los inmigrantes", matizó Rubio, en referencia a las críticas del entonces cardenal Prevost. "Pero no hay nada compasivo en el hecho de abrir las fronteras y permitir que haya gente dedicada al tráfico humano y que entren en el país delincuentes y gente que comete abusos en nuestras comunidades".
En el 2013, cuando el Papa Francisco impartió su primera misa pontificia, la delegación norteamericana estuvo encabezada por el entonces vicepresidente Joe Biden, también católico.
El Papa aprovechó la recepción al cuerpo diplomático el viernes con un llamamiento reiterado a la paz y el desarme y una defensa de los inmigrantes, después de definirse a sí mismo como "un ciudadano descendiente de inmigrantes que además ha emigrado. "Construyamos un mundo en el que cada uno pueda realizar la propia humanidad en la verdad, la justicia y la paz", dijo el pontífice ante los embajadores en el Vaticano.
León XIV condenó de paso "la voluntad destructiva de conquista" e instó a "una sincera voluntad de diálogo", en una referencia velada a la guerra de Ucrania. "La paz no es solamente la ausencia de guerra o conflicto", recalcó el Papa. "En la perspectiva cristiana, la paz es un don, el primer don de Cristo".
"La paz se construye con el corazón y partir del corazón, arrancando el orgullo y las reivindicaciones", agregó el Papa. "Y midiendo también el lenguaje, porque se puede matar con palabras, no solo con las armas".
El Papa instó de paso a los embajadores en el Vaticano a "invertir en la familia" y definió como tal "la unión entre un hombre y una mujer", en una de sus primeras referencias a uniones del mismo sexo. "Es tarea de quienes tienen la responsabilidad de Gobierno aplicarse para construir sociedades armónicas y pacíficas", concluyó.


