"Portugal se ha italianizado e Italia se ha portuguesizado, esta frase se ha hecho popular en los últimos años en mi país, y no deja de reflejar una realidad". Lo expresa con una mezcla de pena y sarcasmo en conversación con EL MUNDO Nuno Magalhães, que precisamente fue secretario de Estado en los estables gobiernos lusos de la década del 2000 y ahora analiza la polarización actual como director de Contexto Político de LLYC Portugal.
En pocos años, el país vecino ha pasado de ser un modelo de equilibrio y estabilidad política en la Unión Europea a convertirse en el segundo Estado más inestable de Europa, sólo por detrás de Bulgaria, al menos por el número de elecciones legislativas convocadas en los últimos años.
Hoy domingo, casi 11 millones de portugueses están llamados a votar de nuevo, igual que hace 14 meses, con los mismos candidatos y en un contexto político, económico y social similar. La diferencia es una mayor polarización y crispación políticas por las sospechas de conflicto de intereses o incluso de corrupción que pesan sobre el primer ministro de centroderecha.
El último Gobierno portugués cayó en marzo porque el primer ministro y líder del Partido Social-Demócrata (PSD), Luís Montenegro, prefirió repetir las elecciones antes de sufrir el escrutinio público de una comisión de investigación parlamentaria sobre sus negocios personales.
A la inestabilidad política se ha sumado el traspiés económico del primer trimestre de 2024, cuando el PIB portugués ha caído un 0,5%. De seguir esta senda, el país podría entrar en recesión en septiembre.
Tras las elecciones legislativas de hoy, los portugueses tendrán que volver a votar en las municipales de septiembre y regresarán de nuevo a las urnas para los comicios presidenciales de enero de 2026, que se plantean inciertos, ya que el popular presidente del país, Marcelo Rebelo de Souza, ya no puede volver a presentarse. Todo esto está llevando a Portugal a una situación de "fatiga electoral", como destacan varios expertos.
La analista del Real Instituto Elcano Raquel García recuerda que la última legislatura completa que vivió Portugal fue la de 2015-2019. Desde entonces, ningún Gobierno ha durado cuatro años. Y la fragmentación de la Asamblea de la República ha ido creciendo, con el complejo añadido de que el tercer partido con diferencia -Chega, que significa Grito en portugués- es el de la derecha radical y todos rechazan pactar con él.
"El escenario portugués es muy diferente al español o a otros en Europa", detalla en conversación con este diario Raquel García: "el centroderecha rechaza de plano pactar con la extrema derecha y los socialistas han contribuido a la gobernabilidad del país en varias votaciones clave en el último año". El Partido Socialista (PS) se abstuvo en la presentación del programa de gobierno de Montenegro en abril de 2024 para que no se convocaran de nuevo elecciones. También lo hizo para que salieran adelante los presupuestos del Estado. Por último, votó en contra de las dos mociones de censura de la derecha y de la izquierda radicales.
Pero cuando el líder socialista registró un comisión de investigación en el Parlamento sobre los negocios del jefe del Gobierno y de su empresa, Spinumviva, Montenegro respondió con una moción de confianza condenada al fracaso que ha llevado al país a repetir los comicios.
Esta situación de inestabilidad permanente contrasta con el deseo de la gran mayoría de los portugueses. En 2021, el 40% de los ciudadanos preferían un Gobierno estable con mayoría absoluta, para que pudiera agotar la legislatura. En 2025, ese porcentaje ha subido hasta el 58%, según el Barómetro ICS /ISCTE publicado por el semanario Expresso. Nunca antes tanta gente lo había preferido.
En los cuarteles generales de los principales partidos conocen perfectamente este anhelo y tratan de sacar partido del mismo. De momento, quien parece que está ganando la partida es el Partido Social-Demócrata (el socio principal de la coalición Alianza Democrática, AD). La última encuesta publicada el pasado viernes (de Cesop) otorga un 34% de los votos a la coalición de Gobierno frente a un 26% al Partido Socialista (PS).
Fuentes de AD explican a este diario que los portugueses quieren "un Gobierno fuerte y estable, y la opción que lo puede ofrecer con más seguridad y confianza es la encabezada por Montenegro". En las últimas semanas, los indecisos han caído del 20% al 12% en el último sondeo del viernes. Y los ciudadanos que se van decantando a última hora parecen hacerlo hacia el centroderecha como opción más fiable y serena, al menos según la mayoría de las encuestas.
En el último día de campaña el viernes, Montenegro aseguró en el Chiado (Lisboa) que votar hoy a AD supondrá "la última oportunidad de que el país tenga estabilidad".
El PS también apuesta por dar esa imagen. Sus estrategas han intentado en las últimas semanas suavizar la imagen de su líder, Pedro Nuno Santos, que sigue pareciendo a la mayoría de los portugueses demasiado impulsivo e incluso radical. Su perfil siempre estuvo, dentro del Partido Socialista luso, escorado hacia la izquierda. Pero esta campaña, en los debates, entrevistas y actos públicos, el secretario general socialista ha suavizado y centrado su tono buscando al electorado más centrado que también puede votar a AD.
En los últimos días de campaña se ha esforzado en pedir el voto de los que "no creen normal mezclar política y el negocio privado", en referencia a Montenegro y a la sociedad creada por él que ha llenado titulares de prensa y que está siendo objeto de una "investigación preventiva" por parte de la Fiscalía. Todo ello, según las encuestas, no le va a pasar una gran factura electoral.
Montenegro fundó esta sociedad cuando no estaba en política, pero no se ha desvinculado del todo de ella ni siquiera cuando llegó al Gobierno: su domicilio social sigue en su propia casa, el teléfono que figura en el registro es su propio móvil y ahora está administrada por sus dos hijos (hasta hace pocos meses por su mujer, con la que tiene bienes gananciales), cuando uno acaba de terminar sus estudios y el otro sigue en la universidad.
Los ejes de esta campaña electoral han beneficiado a la derecha y al centroderecha. El descontento de los portugueses se centra en el mal estado de la sanidad, la educación o en la carestía de la vivienda. Pero Alianza Democrática ha conseguido que se hable más de inmigración -endureciendo su discurso para competir con Chega-, seguridad e impuestos, que ha prometido que seguirá bajando.
Portugal se asoma al mismo precipicio de ingobernabilidad que hace 14 meses, ya que la mayoría absoluta no figura en casi ningún pronóstico. Pero ahora incluso sobrevuela la sombra del bloqueo.
Margarida Davim, que lleva muchos años analizando la actualidad política portuguesa en diferentes medios de comunicación -hoy está en el semanario Visão, en TSF Rádio Notícias y en CNN Portugal-, apunta en conversación con EL MUNDO este riesgo, que hace un año era improbable. Si Montenegro no suma una mayoría suficiente ni incorporando los escaños de Iniciativa Liberal (IL), necesitará de nuevo la abstención clave del PS, como en 2024.
"Pero esta vez Pedro Nuno Santos [líder del PS] ha dejado claro que no quiere de nuevo a Montenegro al frente del Gobierno porque le acusa de haber mezclado la política con sus intereses privados. Y esto podría llevar al bloqueo político", advierte Davim.
Todos los analistas y expertos consultados -incluidos los partidos- coinciden en que "todo está muy abierto". Y en que las encuestas acertaron hace un año, pero no en las anteriores elecciones, cuando ningún sondeo pronosticó la mayoría absoluta que consiguió António Costa en 2022.
Si las previsiones de los últimos días se cumplen y Montenegro sale reforzado, AD pensará que "los portugueses han absuelto al primer ministro de sus graves fallos éticos", describe Octávio Lousada, consultor de Comunicación política y periodista. "Pero no habrá pasado eso, sino que se habrá impuesto el deseo profundo de estabilidad de los portugueses, que sólo quieren que les dejen en paz y que no se les vuelva a obligar a votar otra vez en pocos meses", añade.
Posible Gobierno de coalición entre conservadores y liberales
El primer ministro y candidato de Alternativa Democrática (AD), Luís Montenegro, ha pedido durante toda la campaña una "mayoría amplia" para gobernar sin los problemas del último año (sólo tiene 80 escaños en la Asamblea de la República cuando la mayoría absoluta está en 116).
Pero ninguna encuesta le acerca a esa cifra. El último sondeo publicado el viernes -el de Cesop para Público, RTP y Antena 1- le da una horquilla de 84 a 95 diputados.
Esta encuesta -y otras- destacan que Iniciativa Liberal podría subir desde sus ocho diputados hasta 13.
En el mejor de los casos, AD e IL podrían sumar 110 parlamentarios o más (contando con dos de los cuatro diputados de la emigración para AD). A sólo seis de la mayoría absoluta.
En ese escenario, el líder de IL, Rui Rocha, podría entrar en un Gobierno de coalición para darle más estabilidad. Desde la dirección de IL aseguran que "ya hay conversaciones" para el mismo, según desveló el viernes Expresso. Nadie del Partido Social-Demócrata (el socio principal de Alternativa Democrática) lo ha desmentido.



