INTERNACIONAL
Diplomacia

Francina Armengol sustituye al Rey en su destacada ausencia de la toma de posesión del presidente Noboa en Ecuador

La presidenta del Congreso participa este sábado en la ceremonia de inicio de mandato

Los Reyes, junto a Daniel Noboa, en Fitur, en enero de 2024.
Los Reyes, junto a Daniel Noboa, en Fitur, en enero de 2024.Alberto Di Lolli
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No se puede afear a los medios por el lógico esfuerzo por anticiparse a las noticias. Aunque para ello haya que recurrir tantas veces al método deductivo que, sin embargo, suele fallar más que una escopeta de feria. Así ha sucedido con la representación de España en la ceremonia de asunción presidencial de Daniel Noboa, quien este sábado jurará como jefe de Estado en el Palacio Legislativo, en Quito, para iniciar el que será su primer mandato completo como presidente de Ecuador. Y es que uno revisa la hemeroteca digital de las últimas semanas, y salen un montón de noticias en las que se daba por hecha la presencia del Rey de España, como es habitual en este tipo de acontecimientos en Latinoamérica. Por lo que se consideraba una fecha ineludible en el calendario, se había escrito igualmente que Don Felipe iba a tener que perderse la graduación del bachillerato internacional en el UWC Atlantic College de Gales (Reino Unido), de la segunda de sus hijas, la Infanta Sofía, que es también este 24 de mayo. Todo eran meras hipotesis deductivas. Porque, finalmente, no será el titular de la Corona quien represente hoy a España en la toma de posesión de Noboa, sino que lo hará la presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, quien llegó el viernes a Quito. Y el Rey sí estará en el acontecimiento familiar, tan especial para él y Doña Letizia, aunque por tratarse de un evento privado no forma parte de la agenda institucional de la Casa de Su Majestad.

No es la primera vez, desde luego, que Felipe VI no puede asistir a una toma de posesión presidencial en Latinoamérica, y el Gobierno de turno tiene que buscarle un sustituto. Pero no ha pasado por alto, desde luego, para empezar en la prensa ecuatoriana, que el Monarca se haya decantado por la devoción antes que por la obligación. Máxime porque un país como Ecuador necesita un especial respaldo internacional en una situación política interna tan delicada como la que sufre. Y Noboa ha dado muestras de querer profundizar especialmente en las relaciones bilaterales con España. En cuanto al Gobierno, en lo que es su línea, lo de explicar las decisiones a la ciudadanía ya se sabe que es siempre una incomodidad, nada ha dicho esta semana de por qué se había acordado que fuera Armengol -tercera autoridad del Estado, conviene naturalmente resaltarlo- la que viajara al país latinoamericano.

Francina Armengol, a su llegada el viernes a Quito.
Francina Armengol, a su llegada el viernes a Quito.Efe

En su primer cruce del charco como Jefe de Estado, en 1976, Juan Carlos I dejó clara su vocación por ser un agente activo que tendiera puentes entre España y las naciones -cada una de su madre y de su padre- de la comunidad con la que compartimos los mayores lazos históricos y sentimentales, Latinoamérica. Y aún no se lo encomendaba la Constitución, que no existía. Desde entonces, primero él como jefe del Estado y luego su Heredero, el entonces Príncipe Felipe, adoptaron como una de sus principales funciones diplomáticas la de asistir a la práctica totalidad de las tomas de posesión de nuevos mandatarios en el continente americano. Es algo que sigue haciendo como Rey Felipe VI, a la espera presumible de que en pocos años pueda relevarle en esta misión la Princesa de Asturias, Doña Leonor.

Felipe VI lleva más de 70 tomas de posesión y traspasos de mando a sus espaldas. Y eso que en los últimos tiempos se ha tenido que tragar no pocos sapos. Como cuando asistió a la jura del chileno Gabriel Boric. El joven presidente, en sus inicios de marcados modales podemitas, criticó en una entrevista que Felipe VI llegara tarde a la ceremonia, pero cuando se enteró de que fue un retraso generalizado por problemas en la organización, su Gobierno pidió disculpas.

También ha sido objeto Don Felipe, como titular de la Corona y, por tanto, símbolo de la continuidad histórica española, de afrentas como la de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien muy campanuda no le invitó a su inicio de mandato porque consideró que ese maleducado gesto diplomático le iba a salir gratis ante Sánchez y Albares y que, sin embargo, le iba a hacer gracia a sus correligionarios, subidos en la ola del revisionismo histórico.

El Rey tampoco estuvo presente en 2023 a la primera toma de posesión de Noboa, quien tomó el bastón de mando de manos de Guillermo Lasso para completar el mandato hasta esta primavera, algo provocado por la decisión de éste de disolver la Asamblea Nacional y forzar elecciones en un clima de auténtico estado de excepción en un país tan gravemente hostigado por la lacra de las mafias del narco. Entonces, fue el secretario general para Iberoamérica, Juan Fernández Trigo, quien representó a España.

Pero Felipe VI y Daniel Noboa sí han tenido ocasión de encontrarse en varias ocasiones. El año pasado, en enero, el dirigente ecuatoriano fue protagonista, junto a los Monarcas, de la inauguración de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), en Madrid.

Posteriormente, el Monarca visitó Cuenca (Ecuador) para participar en una de las cumbres iberoamericanas de Jefes de Estado más descafeinadas que se recuerdan. Ni siquiera se desplazó Pedro Sánchez, que justificó su ausencia por la gestión de la DANA que acababa de asolar la Comunidad Valenciana. Y, más recientemente, primero se dio la casualidad de que a Daniel Noboa le correspondió sentarse junto a los Reyes Felipe y Letizia en la primera fila de autoridades durante el funeral en el Vaticano por el Papa Francisco. Sólo unos días después, el mandatario ecuatoriano viajó a España, y el Monarca le recibió en Zarzuela, donde mantuvieron una reunión de trabajo. Noboa mantuvo en Madrid un encuentro con inmigrantes y emprendedores ecuatorianos. Y, además, se reunió con empresarios españoles y con representantes de la comunidad ecuatoriana. No pudo verse, sin embargo, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por culpa del apagón que dejó sin luz a toda España el pasado 28 de abril.