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Taiwan comenzó en 1984 a realizar anualmente ejercicios militares terrestres, marítimos y aéreos a gran escala. Al principio, el propósito era entrenar a las tropas para arrebatar China continental a los comunistas. Los nacionalistas del Kuomintang, que perdieron la guerra civil contra el Ejército Rojo de Mao Zedong y se exiliaron en la isla, aún confiaban en reunir la fuerza suficiente para recuperar todo el territorio.
Ahora, más de cuatro décadas después, estos ejercicios militares, los Han Kuang, se centran en entrenar y reforzar las capacidades de defensas contra una posible invasión del poderoso ejército de Pekín. Este miércoles han arrancado unas maniobras anunciadas como las más grandes y largas realizadas hasta el momento en la isla autogobernada que China considera una provincia separatista.
Durante 10 días, aproximadamente el doble de la duración de cursos anteriores, las tropas taiwanesas combinarán los juegos de guerra convencionales con simulacros masivos de evacuaciones. "Durante las 24 horas del día, se pondrá a prueba la preparación operativa conjunta en condiciones de fuego real sin precedentes", ha señalado el Ministerio de Defensa, que ha movilizado a 7.000 reservistas adicionales para el ejercicio. Las fuerzas armadas taiwanesas tienen un número de efectivos en servicio activo de poco más de 150.000 soldados, en comparación con los más de dos millones con los que cuenta la vecina China.
Las autoridades taiwanesas han explicado que la edición de este año incorporará "un enfoque de resiliencia de toda la sociedad". Es decir, que habrá población civil que participará en entrenamientos de supervivencia y primeros auxilios. Mientras, el ejército simulará una defensa desde el aire hasta desembarcos costeros, probando además los nuevos lanzacohetes múltiples HIMARS comprados recientemente a Estados Unidos, y misiles antiaéreos, antibuque y de ataque terrestre. Para los ejercicios de fuego también se van a desplegar los tanques de batalla principales, los M1A2 Abrams, de origen estadounidense.
"Sólo a través de la preparación podemos preservar la paz", ha manifestado el general Tung Chi-hsing, jefe de la división de planificación de operaciones conjuntas. "Los ejercicios incluirán guerra costera y urbana, examinando la capacidad de las fuerzas taiwanesas para repeler incursiones en cabezas de playa y defender ciudades; operaciones de defensa profunda ensayando resistencia en ciudades y áreas montañosas; y pruebas de guerra prolongada, evaluando sistemas militares y civiles bajo ataque continuo", han detallado las autoridades taiwanesas.
Otros escenarios que se ensayarán serán ciberataques masivos y bloqueos económicos. Este último fue simulado también por el ejército chino durante las últimas grandes maniobras sobre la isla en abril de este año. Aviones y barcos de guerra chinos probaron un bloqueo total sobre siete puntos alrededor de la isla, con el propósito también de aislar a Taiwan de una rápida asistencia militar de Estados Unidos.
Simulacros de bloqueo a gran escala
Pekín comenzó a ejecutar simulacros de invasión y bloqueo a gran escala sobre Taiwan después de la provocadora visita en el verano de 2022 de la entonces presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU, Nancy Pelosi. En los últimos meses, por parte de los portavoces chinos han persistido las amenazas de "reunificación", por la fuerza si fuera necesario, a medida que el presidente taiwanés, Lai Ching-te, irritaba a Pekín con su retórica.
A los funcionarios chinos les molestó especialmente que Lai describiera recientemente en público a China como una "fuerza extranjera hostil", lo que provocó que el ejército chino volviera a aumentar la presión militar sobre la isla con incursiones aéreas.
En mayo, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, advirtió que China representaba una amenaza "inminente" para Taiwan. "Cualquier acción en esa dirección tendrá consecuencias devastadoras para el Indo-Pacífico y el mundo", manifestó.
Con Donald Trump en la Casa Blanca, Washington, que no reconoce a Taiwán como un Estado independiente, al igual que la gran mayoría de países, ha continuado siendo el principal patrocinador internacional de la isla y su gran proveedor de armas. En cambio, a diferencia del presidente Biden, el republicano no se ha pronunciado abiertamente todavía sobre si defendería a Taiwan en caso de un ataque de China.

