La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha superado con facilidad este jueves el voto de confianza en el Parlamento Europeo.
La moción de censura ha sido apoyada por 175 diputados frente al rechazo de 360 y 18 abstenciones.
La iniciativa, impulsada por el eurodiputado ultranacionalista rumano Gheorghe Piperea y respaldada inicialmente por casi 80 diputados del espectro de la extrema derecha, se quedó así lejos del apoyo de dos tercios del hemiciclo que necesitaba para salir adelante. Estos parlamentarios denuncian el secretismo con el que la presidenta negoció la compra de vacunas durante la pandemia con el director ejecutivo de Pfizar, Albert Bourla, en un caso más conocido como el Pfizergate.
"Las negociaciones de los contratos fueron realizadas por la Comisión y los Estados miembros conjuntamente. Cada contrato negociado fue examinado en detalle en las capitales antes de ser firmado por cada uno de los 27 Estados miembros. No hubo secretos, ni cláusulas ocultas, ni obligaciones de compra para los Estados miembros. De hecho, los 27 decidieron comprar las vacunas por voluntad propia. Así que cualquier afirmación de que un Estado miembro no conocía los contratos, los precios o las cantidades es deshonesta. En realidad, digámoslo claro: es simplemente una mentira", se defendió la semana pasada Von der Leyen.
El episodio de este jueves sí ha dejado en evidencia las tensiones internas en la mayoría que apoya a Von der Leyen, formada por el PPE, socialistas, liberales y verdes. Los socialistas, empujados por la delegación alemana, se llegaron a plantear la abstención para dar un toque de atención a la presidenta de la Comisión Europea, que recientemente ha dado marcha atrás en una norma contra el greenwashing.