Equipos de rescate y voluntarios civiles en Afganistán continúan trabajando para encontrar a gente con vida en las aldeas más remotas al este del país, donde un terremoto de magnitud 6 causó más de 1.400 muertos y 3.000 heridos. Afganistán, devastado por la guerra y cuatro años de régimen de los talibán, se enfrenta a un gran desafío para atender a los miles de afectados, ante la falta de financiación internacional para poder operar más hospitales y sin maquinaria para retirar los escombros para las labores de rescate.
"No podemos predecir con exactitud cuántos cuerpos podrían estar aún atrapados bajo los escombros", declaró el jefe provincial de gestión de desastres, Ehsanullah Ehsan. "Nuestro esfuerzo es completar estas operaciones lo antes posible y comenzar a distribuir ayuda a las familias afectadas", añadió, en una comparecencia televisada.
El sismo tuvo lugar a las 23:47 hora local del domingo y afectó principalmente las provincias orientales de Kunar y Jalalabad -donde se encuentra la quinta ciudad más grande del país- aunque el temblor se notó en la capital y en países vecinos como Pakistán. El epicentro del temblor se produjo a tan solo ocho kilómetros de la superficie, con efectos mucho más devastadores, derrumbando miles de viviendas en zonas montañosas del noreste del país, en su mayoría casas de una o dos plantas que carecen de estructuras resistentes a los sismos.
Las provincias de Kunar y Nangarhar, las más afectadas por el terremoto, refleja la escasez de recursos a la que se enfrenta el Gobierno talibán ante la catástrofe: 44 clínicas con capacidad para atender a 363.000 pacientes cerraron este año debido a los recortes de ayuda estadounidense, según cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Las políticas de represión del Gobierno talibán contra disidentes pero especialmente contra las mujeres -apartadas del acceso a la educación y al mundo laboral- han provocado una caída drástica de la ayuda internacional, sumiendo al país en una grave crisis económica y humanitaria. Cerca del 85% de la población vive con menos de un dólar al día, según la ONU, mientras que la mitad de la población, unas 23 millones de personas, necesitan ayuda diaria para subsistir. Desde el regreso al poder de los talibán hace cuatro años, la financiación internacional se ha ido reduciendo, pero los recortes han sido más drásticos desde que Donald Trump asumió la presidencia en enero.
El líder republicano ha suspendido contratos de ayuda valorados en 1.700 millones de dólares que apoyaban a decenas de programas en Afganistán. El aislamiento ha sido drástico: según datos de Reuters, la ayuda humanitaria internacional se ha reducido a 767 millones de dólares este año, frente a los 3.800 que recibía en 2022.
Ahora, los efectos del devastador terremoto se añaden a otras crisis recientes que enfrenta el régimen talibán, como los desprendimientos de tierra provocados por inundaciones en el este del país, y la deportación de más de un millón de afganos por parte de gobiernos vecinos como Pakistán e Irán. Algunas familias afectadas por el sismo habían sido deportadas recientemente, según la emisora local Tolo News. "Toda la casa se nos derrumbó encima. Perdimos a cinco personas: mi padre, dos hijos de mi tío y dos hijos de mis primos", declaró a Tolo News un joven recientemente deportado desde Pakistán. "Necesitamos ambulancias, necesitamos médicos, necesitamos todo para rescatar a los heridos y recuperar a los muertos", declaró otra persona a cámara.
El portavoz del ministerio de Salud, Sharafat Zaman, solicitó ayuda internacional para las labores de recuperación. Si bien países de la región como China o India se adelantaron a enviar tiendas de campaña y material sanitario, entre los gobiernos europeos persiste cierto temor a que la ayuda enviada termine en manos de los talibanes. Por ello, la Unión Europea aprobó este martes un millón de euros en fondos de emergencia humanitaria, que se canalizará a través de agencias internacionales que operan en el país, para asegurarse de que la ayuda llegue a la población. Reino Unido se ha sumado a la iniciativa. Por su parte Rusia, el primer país en reconocer al gobierno talibán, señaló que está estudiando el envío de ayuda, después de que Kabul le enviara directamente una petición.
