INTERNACIONAL
Mirada del Corresponsal

El juicio por asesinato y sin cadáver que tiene en vilo a los franceses

Denunció la desaparición de su mujer hace cinco años y en ese tiempo no se ha encontrado su cuerpo; un pintor de brocha gorda adicto al cánnabis se sienta ahora en el banquillo negando los hechos

Dibujo de la declaración de Cédric Jubillar (derecha), acusado de provocar la desaparición de su esposa Delphine, en la sala del Tribunal Penal de Tarn, en Albi, suroeste de Francia..
Dibujo de la declaración de Cédric Jubillar (derecha), acusado de provocar la desaparición de su esposa Delphine, en la sala del Tribunal Penal de Tarn, en Albi, suroeste de Francia.Benoit PEYRUCQAFP
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Asesinato sin cadáver podría ser el título de la película en la vida real que tiene en vilo a los franceses. El protagonista responde al nombre de Cédric Jubillar, de 38 años, pintor de brocha gorda con dudosa reputación (enganchado al cánnabis, los videojuegos y el porno online). La supuesta víctima es su esposa, Delphine, enfermera de 33 años en el momento de su desaparición, en la noche del 15 al 16 de diciembre del 2020.

El marido fue quien llamó a la policía para comunicar la desaparición de su mujer a las 4:00 de la madrugada. Cédric recibió a los agentes en pijama, mientras los dos hijos pequeños de la pareja (de seis años y 18 meses) dormían como si tal cosa. La policía realizó una primera inspección en el domicilio familiar y se fue de allí sin demasiados indicios, más allá de unas gafas rotas.

La investigación abierta descubrió que la mujer tenía un amante, a quien mandó un texto con el móvil esa misma noche: "Je tembrasse" ("Te beso"). La relación de la pareja estaba al límite y ella había amenazado con divorciarse. Un vecino relató que había escuchado gritos provenientes de la casa esa misma noche...

El acusado Cédric Jubillar es conducido al tribunal de Albi por la policía este martes.
El acusado Cédric Jubillar es conducido al tribunal de Albi por la policía este martes.Lionel BONAVENTUREAFP

Como en Gone Girl, la película protagonizada por Ben Affleck y Rosamund Pike, todas las sospechas empezaron a recaer sobre el marido, que fue detenido y encarcelado. La policía rebuscó en el bosque cercano a su casa y en varios pozos abandonados en Cagnac-les-mines, el poblachón minero de 2.600 almas que sirve de bucólico escenario. Ni rastro del cadáver.

En los cinco años transcurridos desde la desaparición, las redes sociales han especulado con todo tipo de versiones sobre lo ocurrido, inculpando o exculpando a Cédric Jubillar. "Estamos ante una novela de George Simenon", aventuraba en Le Figaro el escritor Thibault de Montaigu, invocando la astucia del inspector Maigret (o de Sherlock Holmes). "¿Cómo puede alguien matar a su mujer sin dejar pistas, transportar su cuerpo en secreto, enterrarla en un lugar que no se puede encontrar y recibir a la policía en pijama mientras sus hijos duermen?"

El juicio ha arrancado esta semana -sin cadáver, sin sangre, sin apenas pruebas- con todos los boletos para convertirse en el culebrón del otoño en Francia. Las sesiones se prolongarán durante cuatro semanas, con 65 testigos, 11 expertos y un voluminoso expediente de 16.000 páginas sobre la mesa del juez.

Cédric Jubillar se autoproclamó inocente, como era de esperar, ante las miradas también inocentes de sus hijos, que asisten al juicio, y los ojos inquisitivos de la familia de Delphine, que le considera culpable. La acusación arrancó de entrada con un riguroso examen de la personalidad conflictiva del acusado, su infancia caótica, su padrastro violento, su adicción al cánnabis, sus trabajos precarios mientras su mujer se dejaba la piel como enfermera de noche para sacar adelante a la familia...

Laurent de Caunes, que representa a las hermanas de la desaparecida en el caso, recalcó la "sumisión" a la que Cédric forzaba a su esposa, aislándola de su entorno social y familiar: "Poco a poco, ella estaba empezando a ganar cierta independencia y a emanciparse, y fue ella quien planteó el divorcio".

Interrogado por el fiscal general Pierre Aurignac, un psicólogo que ha investigado el caso descartó la posibilidad de una fuga para explicar su desaparición y describió a Delphine como "muy próxima a su familia, a sus hermanos y a sus hijos, y muy apegada también a su trabajo, que era muy importante para ella".

La administradora que representa los intereses de los hijos ha declarado este martes que el mayor, Louis, que tiene actualmente 11 años, "está convencido de que su padre es el responsable de la desaparición de su madre". "Louis es un chaval taciturno y está muy enfadado con su padre; asegura que él lo ha hecho", advirtió la administradora.

La hermana de la desaparecida, Stéphanie, aseguró por su parte que Delphine "no habría dejado por nada del mundo a sus hijos" y recordó su dedicación a su trabajo de enfermera: "Era lo que quiso hacer desde niña, desde que vio en televisión la serie Urgencias". Stéphanie habló con visible desprecio de su cuñado Cédric: "Es insultante que diga a estas alturas que no tiene nada que ver con la desaparición de mi hermana".

Sin apenas muestras de emoción, Cédric Jubillar respondió mayormente con monosílabos en el primer interrogatorio, aunque finalmente entró en detalles a la hora de explicar los malos tratos recibidos a manos de su padrastro: "Debió ser culpa mía, creo que no debí ser un buen hijo. Me daba azotes y bofetadas. No se daba cuenta de su fuerza".

"Soy un tipo sencillo, extravagante de vez en cuando, y me gusta dar mi opinión sobre todo", respondió Jubillar con su mirada inquietante, cuando le pidieron que se autodefiniera. También le preguntaron por qué ningún familiar ha ido a visitarle en todo este tiempo ("Quizás porque están lejos") y cómo lleva los cuatro años en régimen de aislamiento: "Leo novelas policíacas: me gustan, son intrigantes y divertidas".