- Discurso histórico Trump anuncia una "era de oro para Israel y Oriente Próximo"
En el aeropuerto de Sharm el-Sheikh, en Egipto, se aparcan los aviones con banderas de todo el mundo. Algunos imponentes, otros más pequeños. Las caravanas de coches de alta gama esperan en la pista de aterrizaje a la treintena de líderes, bajo un sol que castiga, que han asistido a la firma del plan de Donald Trump para detener la guerra en la Franja de Gaza. El camino a la paz se transita por una carretera desértica en la que aún se construyen urbanizaciones junto al mar -"Una vida junto al Mar Rojo"- y repleta de resorts de lujo. Todo inundado de carteles con los rostros de Trump (EEUU) y Al Sisi (Egipto) con el lema "Juntos por la paz". "Mucha gente decía que la paz en Oriente no iba a ser posible y hoy está sucediendo. Está sucediendo antes de lo que pensábamos", expuso el presidente estadounidense. "He hecho muchos acuerdos en mi vida y este es uno de ellos".
El momento que reposará en la historia lo protagonizaron Egipto, EEUU, Qatar y Turquía, los mediadores. Con mucho retraso, porque la llegada de Trump desde Israel se demoró horas. Todos esperando al gran líder. Su reloj marcaba la hora de la paz, haciéndose esperar. "Hemos esperado dos años por la paz, no importa esperar una hora más", decían fuentes diplomáticas mientras todos los líderes esperaban al mandatario estadounidense. Todos los líderes hicieron tiempo en una sala común, departiendo entre ellos. Con tiempo de sobra, hubo tiempo de celebrar una suerte de cumbre paralela en la que presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, se reunió con líderes europeos como Macron, Meloni, Starmer, Erdogan y Pedro Sánchez, en las que les pidió que apoyasen a Egipto y Jordania para la formación y el entrenamiento de los policías palestinos como parte de la hoja de ruta para el día después.
La cita amaneció con la noticia de la liberación por parte de Hamas de 20 rehenes vivos y los cadáveres de los restantes 28 secuestrados retenidos en Gaza desde el ataque del grupo terrorista en el sur israelí el 7 de octubre de 2023. También con la expectativa de que Benjamin Netanyahu pudiera asistir, lo que concedía aún más empaque a una fecha ya de por sí histórica. La posibilidad se evaporó pasado el mediodía. Hubo países que torcieron el gesto ante esta opción. No acudió el primer ministro israelí, pero sí Abu Mazen, presidente de la Autoridad Nacional Palestina. Hamas no fue invitada. "Es una organización terrorista que no puede estar en una conferencia como esta. Y no puede representar ningún papel en la futura gobernanza de un Estado palestino realista y viable", era una idea repetida entre los paíse asistentes.
"La paz se hace posible", fue el deseo que expresó el presidente francés, Emmanuel Macron, tras conocer que el primer paso se daba con las liberaciones. "Es crucial que todas las partes se comprometan con este plan para poner fin a la guerra y establecer una paz duradera", expuso el primer ministro británico, Keir Starmer. "La implementación del plan es esencial para poner fin a la guerra y construir las bases de una paz duradera"
Para Europa, en palabras de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, el acuerdo que "pone fin a la guerra hoy en Sharm el Sheij, será un hito histórico. Estamos dispuestos a contribuir a su éxito con todos los medios a nuestro alcance". Aunque precisamente Europa no ha jugado un papel clave en la mediación, el Viejo Continente trata de lograr un hueco en una foto en la que ha quedado fuera de juego. Desplazada. "Nuestros esfuerzos colectivos se centrarán en asegurar que todas las partes se comprometen de manera constructiva en implementar el plan de paz. La UE hará su parte con todas las herramientas a su disposición", lanzó Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo.
"La liberación de los rehenes y de los presos es una gran noticia", expresaron fuentes de la delegación española que acompañó a Pedro Sánchez a la ciudad egipcia. El presidente del Gobierno español fue invitado a la ceremonia, en la que jugó un papel testimonial.
"La guerra ha terminado. La guerra ha terminado, ¿lo entienden?", resonaban las palabras de Trump, camino de Israel, tratando de disipar dudas antes la posiciones de miembros del Ejecutivo israelí que anticipaban que las operaciones militares en Gaza no habían terminado.
El presidente de EEUU acaparó focos, protagonismo, discurso y, también elogios. Se quedó sin el Nobel de la Paz pero en esta ciudad famosa por el buceo y los balnearios fue reconocido por los líderes que acudieron. "Tengo la esperanza de que el presidente estadounidense ejerza también sobre el Gobierno ruso la influencia que ha ejercido sobre los implicados en la región", declaró canciller alemán, Friedrich Merz. "El papel de los Estados Unidos y del propio presidente de los Estados Unidos ha sido un papel crucial y yo creo que eso hay que reconocerlo", ahondó José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España.
Con todo, la firma de la paz pone unos cimientos, pero ahora está por ver cómo se construye ese camino. Hay incógnitas que aún se deben dilucidar con el paso del tiempo. La primera y, posiblemente, más inminente, ver si se consolida el alto el fuego, si ninguna de las dos partes lo rompe. A esta circunstancia va vinculada la retirada completa del ejército israelí de Gaza. Otro de los asuntos que deben aterrizarse es cómo se va a llevar a cabo el desarme de Hamas y quién y cómo termina gobernando Palestina.

