INTERNACIONAL
Jornada histórica

Donald Trump reconfigura Oriente Próximo y proyecta su liderazgo global

El presidente estadounidense se vanagloria de que "la paz ha llegado" y de que su plan para Gaza representa el "amanecer histórico" de una nueva región

Trump firma la paz que pone fin a dos años de guerra en Gaza ante líderes que elogian su rol
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"Por fin tenemos paz en Oriente Próximo. Mucha gente decía que la paz no iba a ser posible y hoy está sucediendo. Está sucediendo antes de lo que pensábamos", expuso con indisimulado orgullo ayer a su llegada a Sharm el-Sheikh (Egipto) el presidente estadounidense. "Israel, con nuestra ayuda, ha ganado todo lo que se puede lograr por la fuerza de las armas. Ahora es el momento de convertir estas victorias contra los terroristas en el campo de batalla en el premio final de la paz y la prosperidad para todo Oriente Próximo", acababa de destacar ante la Knéset israelí.

"He hecho muchos acuerdos en mi vida y éste es uno de ellos", subrayó el norteamericano. Claro que no es uno cualquiera. El plan de 20 puntos que de momento ya ha conseguido el alto el fuego, la liberación de los rehenes israelíes -a cambio de excarcelación de 2.000 presos palestinos- y el esfuerzo multilateral para que la paz pregonada por Trump se consolide, no es sólo el hito más importante para intentar de resolver el conflicto israelípalestino desde los Acuerdos de Oslo, sino que asienta las bases para la recomposición de todo Oriente Próximo, con los líderes internacionales rendidos al liderazgo del inquilino de la Casa Blanca.

Trump afirmó en el Parlamento del Estado hebreo que la jornada de ayer marcaba "el momento en que todo empieza a cambiar, y a cambiar mucho para mejor" en Oriente Próximo, definiendo lo que se está viviendo como "el histórico amanecer de un nuevo Oriente Próximo". Hasta el punto de que incluso animó a Irán a unirse a él, aunque a continuación advirtió que aquellos que intenten destruir a Israel están condenados a un "amargo fracaso".

El momento que reposará en la Historia lo protagonizaron EEUU y Egipto, junto a Qatar y Turquía, los dos países ahora garantes del acuerdo y antes mediadores en la tortuosa negociación entre Israel y Hamas. Trump quiso escenificar su gran éxito diplomático con una rúbrica en Sharm el-Sheikh que concitó la atención mundial, y que se produjo, eso sí, con horas de retraso según el programa previsto, ya que la llegada de Trump desde Israel, donde se dio desde temprano un baño de multitudes, fue aclamado por toda la clase política del Estado hebreo, pudo reunirse con algunos familiares de rehenes y protagonizó un discurso grandilocuente ante el Parlamento, se demoró mucho.

Eso hizo que todos los dirigentes que se habían desplazado hasta Egipto para participar en la histórica jornada tuvieran que esperar sin más remedio al gran líder. Sus relojes marcaban la hora de la paz, haciéndose esperar. "Hemos aguardado dos años por la paz, no importa esperar una hora más", decían fuentes diplomáticas mientras Trump exprimía cada minuto de gloria.

Todos los líderes hicieron tiempo en una sala común, departiendo entre ellos. Con tiempo de sobra, se pudo celebrar una suerte de cumbre paralela en la que el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, se reunió con líderes europeos como Macron, Meloni, Starmer, Erdogan y Pedro Sánchez, a los que pidió que apoyen a Egipto y Jordania para la formación y el entrenamiento de los policías palestinos como parte de la hoja de ruta para el día después en Gaza.

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El presidente de EEUU acaparó focos, protagonismo, discurso y, también elogios. Se quedó sin el Nobel de la Paz pero en esta ciudad famosa por el buceo y los balnearios fue reconocido por los líderes que acudieron. "Tengo la esperanza de que el presidente estadounidense ejerza también sobre el Gobierno ruso la influencia que ha ejercido sobre los implicados en la región", declaró canciller alemán, Friedrich Merz. "El papel de Estados Unidos y de su presidente ha sido crucial y yo creo que eso hay que reconocerlo", abundó José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de España.

La firma de la paz pone unos cimientos. Pero ahora están por escribirse los próximos capítulos. El anfitrión de la cita de ayer, el egipcio Al Sisi, recordó que el plan debe ser implementado en su totalidad y que su objetivo es abrir "el horizonte necesario" para materializar la solución de los dos Estados, que contempla la creación de un Estado palestino independiente. Algo a lo que el Gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se opone de manera frontal, lo que hace a muchos preguntarse si tiene motivos reales Trump para exhibir tanto optimismo.