INTERNACIONAL
Europa en guerra

Zelenski acude hoy a la Casa Blanca a la reunión clave con Trump para hablar del envío de los Tomahawk

La llamada de Vladimir Putin para concertar una nueva reunión en Hungría pretende cambiar los planes de la Casa Blanca y reventar la agenda de la reunión del presidente ucraniano con Trump

Trump y Zelenski, en la Casa Blanca, el pasado agosto.
Trump y Zelenski, en la Casa Blanca, el pasado agosto.AFP
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El presidente Volodimir Zelenski acude hoy al despacho Oval en un ambiente muy diferente al del 28 de febrero de este año, cuando se vivió una vergonzosa encerrona que acabó con la salida por la puerta de atrás de la delegación ucraniana. Después de seis meses de juegos y engaños, Donald Trump ha identificado al fin al responsable de casi cuatro años de invasión en Europa y de que sus planes de terminar con la guerra no hayan cristalizado: Vladimir Vladimirovich Putin.

Después de intercambiarse elogios vergonzantes, aplausos en la alfombra roja de Alaska y apaciguamiento sin resultado, Trump ha dado un volantazo: "La mejor manera de vengarse de Putin es elogiar a Zelenski; así lo ve Trump", dice el corresponsal de Político en la Casa Blanca.

En este nuevo contexto se produce una reunión crucial. No sabemos con qué traje se presentará Zelenski, pero la indumentaria ya ha pasado a un segundo plano. Ahora, tanto el presidente como JD Vance han cambiado la narrativa y es a Putin al que hay que convencer de que la invasión, tras cuatro años de muerte y destrucción, no tiene sentido.

Para ello, Trump quiere usar una palanca más poderosa: las armas de largo alcance, capaces de hacer aún más daño a la locomotora de guerra rusa y su maltrecha economía del petróleo, golpeada día sí y día también con los drones de Ucrania. Desde hace días en Moscú, seghún publicó Financial Times, saben que Washington ha ayudado metódicamente con su inteligencia a seleccionar blancos en la Rusia profunda, dando indicaciones precisas a los ucranianos sobre dónde debían golpear, a qué hora y cómo.

¿Es cierto que Trump se plantea ahora entregar misiles de largo alcance Tomahawk a Ucrania para que pueda degradar aún más a Rusia? El presidente de EEUU ha considerado seriamente el suministro de estas armas o alguna equivalente en distancia, lo que ampliaría dramáticamente las capacidades de ataque de Kiev. La delegación ucraniana en Washington visitó el pasado martes la fábrica de Raytheon, la compañía que los diseña. Pero la llamada de Putin para concertar la cita en Hungría, un país al que tendría dificultades para llegar por la condición de sospechoso en busca y captura por el Tribunal Penal Internacional, puede tumbar el plan. El autócrata ruso volvió a mostrar sus dotes seductoras con un presidente que necesita la adfulación permanente.

En principio, Trump sólo pretende presionar al Kremlin, por lo que querría que esta entrega se quedara sólo en el anuncio antes de recibir la llamada de Putin para decirle que sí, que finalmente se reunirá con Zelenski para terminar con la guerra. Pero como ese escenario parece bastante improbable, la Casa Blanca manejaba hasta ayer unos números que van de 20 a 50 ejemplares además de algunas lanzaderas terrestres y el despliegue de asesores técnicos (no militares) en Ucrania para formar lo más rápido posible a los ucranianos en su manejo. ¿Podrían cambiar esos números la guerra? No, pero marcarían una tendencia. Si Rusia decidiera seguir sin negociar, los envíos podrían aumentar.

El autócrata ruso, que ya prevé que la entrega de estos misiles pueda realizarse en algún momento, habló ayer con Trump en una "larga conversación" en la que quedaron en volver a reunirse en Budapest "para poner fin a la guerra". En realidad lo sorprendente sería que Vladimir Putin quisiera poner fin a la guerra de buena fe y no volver a ganar tiempo manipulando a Trump. Es posible que, a pesar de las decepciones anteriores, Putin se salga con la suya y la entrega de misiles no se produzca.

La revista Time añade que se está discutiendo "el intercambio de tecnología de drones ucranianos por ayuda militar multimillonaria de los EEUU". Es decir, que de alguna manera, Zelenski sí que tiene cartas para negociar.

Todo este movimiento ha hecho que en el Kremlin admitan que el ambiente de Alaska se haya "esfumado" entre ambos líderes. En Moscú notaron y lo hicieron saber, que el pasado 7 de octubre, 73 cumpleaños de Putin, que Trump no estaba entre los presidentes que sí habían felicitado al autócrata ruso.

Desde entonces, las amenazas se han multiplicado. Para Moscú el uso de esos misiles supone casi una escalada nuclear, ya que esas armas pueden portar ojivas atómicas, una mala excusa, ya que saben que en Kiev no tienen ese tipo de armamento desde que lo entregaron a Rusia en la disolución de la URSS a cambio de su soberanía. Ayer, Putin le dijo a Trump que si entrega los Tomahawk, las relaciones entre EEUU y Rusia volverán a estropearse.