INTERNACIONAL
Escandinavia

Histórica petición de perdón de la Iglesia luterana de Noruega a los homosexuales en un servicio religioso presidido por los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit

El primado de esta Iglesia lamenta el daño y la estigmatización que se ha hecho durante décadas a los integrantes de colectivos LGTBI

Haakon y Mette-Marit, junto al primado de la Iglesia luterana de Noruega, el jueves.
Haakon y Mette-Marit, junto al primado de la Iglesia luterana de Noruega, el jueves.Casa Rea lnoruega
Actualizado

La Iglesia luterana de Noruega ha dado un paso histórico esta semana con la celebración de un servicio religioso en la catedral de Oslo que tenía como objetivo pedir perdón públicamente a la comunidad LGTBI por el daño causado durante décadas. Un acto oficiado por el primado de esta Iglesia, el obispo Olav Fykse Tveit, de enorme simbolismo y significación institucional que, de hecho, contó con la presencia de los príncipes herederos Haakon y Mette-Marit, quienes una vez más quisieron visibilizar el respaldo de la Corona del país escandinavo a la lucha igualitaria y a las reivindicaciones LGTBI. Todos los miembros de la familia real noruega se han significado por su apoyo a este colectivo. Pero, en especial, los príncipes Haakon y Mette-Marit participan con asiduidad en eventos dirigidos a erradicar la homofobia en el país, máxime desde que se produjeron hechos tan graves como el ataque en Oslo de junio de 2022 durante el festival por el Orgullo gay anual, en el que un terrorista islamista mató a dos personas e hirió a otras 20 que disfrutaban de las celebraciones lúdicas.

Tres años antes, 2019, Haakon y Mette-Marit habían participado en el Desfile del Orgullo de Oslo. Un gesto de respaldo a las minorías, en este caso por cuestión de identidad sexual y de género, muy extendido entre casi todas las familias reales europeas de un tiempo a esta parte, con la española como triste excepción, dado que aquí los actos de compromiso con la comunidad LGTBI por parte de los Reyes Felipe y Letizia y de sus hijas son de momento prácticamente nulos.

"La Iglesia noruega ha causado vergüenza, gran daño y dolor a las personas homosexuales. Eso no debería haber ocurrido. Por eso hoy digo: ¡Perdón!", expresó, enérgicamente, el obispo Olav Fykse Tveit. El primado enumeró varias de las ofensas cometidas por la Iglesia contra este colectivo y señaló que había llegado el momento de asumir responsabilidades y de pedir sinceras disculpas. Uno de los motivos más vergonzosos fue la resolución de la Conferencia Episcopal de la década de los 50, cuando la Iglesia de Noruega calificó la homosexualidad como un "peligro social de proporciones globales". En la catedral de la capital noruega se lamentó sin ambages este jueves que la Iglesia ha estigmatizado durante mucho tiempo a las personas LGTBI y que durante décadas asoció el VIH como un castigo divino contra ellas. Pero Olav Fykse Tveit no se limitó a que su sermón sirviera como contrición, sino que lamentó que todavía hoy en día "los espacios religiosos aún no se perciben como seguros para las personas transgénero".

La Iglesia de Noruega tuvo consideración de iglesia estatal hasta el año 2012, y anteriormente el rey era considerado la cabeza de la iglesia. Con casi 5,6 millones de habitantes, en Noruega aproximadamente 3,4 millones de ellos -el 62%- son seguidores de esta confesión. Hasta el año 2000, casi el 86% de la población aún pertenecía a la Iglesia de Noruega. La reducción significativa se debe, entre otros motivos, a la llegada de inmigrantes con otros credos y también a que el catolicismo ha experimentado un significativo crecimiento en estos años.

En 2016, el Parlamento dio luz verde a varias enmiendas constitucionales y a una nueva ley por la cual la Iglesia Luterana de Noruega dejó de depender de forma directa del Estado y el rey, a su vez, fue despojado del rol de primado de la misma que ostentaba. Desde ese mismo año, la Iglesia de Noruega celebra bodas religiosas para parejas del mismo sexo. Esta Iglesia tiene igualmente tanto obispos como obispas.

Volviendo a la dinastía reinante en este país escandinavo, la nieta mayor de los reyes Harald y Noruega, Maud Angelica Behn, hija de la princesa Marta Luisa y del malogrado Ari Benh, aprovechó el pasado verano justamente las celebraciones del Orgullo Gay para declararse públicamente como bisexual. Los tiempos también están cambiando en los Palacios, por fortuna.