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América Latina

Sánchez se unirá a Petro y Lula en la cumbre CELAC que tratará las acciones militares de Trump

Santa Marta alberga el cuarto acercamiento entre ambos continentes en pleno despliegue naval de Estados Unidos

Sánchez junto a Lula da Silva, en Brasilia
Sánchez junto a Lula da Silva, en BrasiliaREUTERS
Actualizado

La ciudad colombiana de Santa Marta, en la que murió el libertador Simón Bolívar, albergará desde el domingo la cuarta cumbre entre europeos, latinoamericanos y caribeños. Un cónclave que nace deslucido por sus ausencias notables pese a celebrarse en la costa caribeña, muy cerca del imponente despliegue naval estadounidense, que sigue a la espera de la incorporación del portaaviones Gerald Ford, la joya de la Armada estadounidense, en su lento navegar por el Atlántico.

La recuperada cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños y la Unión Europea (CELAC-UE) regresa a territorio americano en medio de la incertidumbre y de la asfixiante presión de Washington contra Nicolás Maduro, presidente de facto de la vecina Venezuela, a quien considera el principal capo del Cártel de los Soles. Pese a los intentos de unos y de otros, los grandes protagonistas de la Cumbre serán los dos que no van a asistir: Maduro (si no da la sorpresa del año y cruza la frontera) y Donald Trump, que, por supuesto, no está invitado pero cuya sombra marca todo lo que sucede al sur de Río Grande con la versión actualizada de la Doctrina Monroe.

El parteaguas chavista y la omnipresencia de Trump han provocado la marcha atrás de buena parte de los invitados, que no acudirán a Santa Marta precisamente cuando se acaba de conocer la suspensión por motivos parecidos de la Cumbre de las Américas, prevista para diciembre.

El entusiasmo del anfitrión, Gustavo Petro, tampoco ha sido de gran ayuda: pesan más las sanciones impuestas por Washington al presidente pro tempore de la CELAC. "Fuerzas ajenas a la paz han querido que la cumbre fracase", se quejó Petro en sus redes sociales.

El tablero geopolítico actual es tan resbaladizo que algunos prefieren quedarse entre bambalinas, pese a la apuesta de última hora del brasileño Lula da Silva, decidido a mostrar "la solidaridad regional con Venezuela". Junto a los dos izquierdistas y populistas latinoamericanos sí estará Pedro Sánchez, al considerar el Gobierno español casi como una obligación su asistencia a la cumbre porque, explican, la recuperación de las cumbres CELAC-UE fue uno de los objetivos de la Presidencia de turno española del Consejo Europeo.

Y en términos políticos, una reedición de la fotografía de la llamada cumbre progresista de julio en Santiago de Chile, pero sin el chileno Gabriel Boric, una de las grandes ausencias de la región junto a la mexicana Claudia Sheinbaum, pese a pertenecer ambos a la segunda marea rosa de los gobiernos izquierdistas de la región.

Las ausencias son de peso. Por Europa, para empezar, ni siquiera Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, estará presente. Tampoco lo harán el francés Emmanuel Macron o el alemán Friedrich Merz. Por América tampoco comparecerán el argentino Milei, el ecuatoriano Noboa o el peruano José Jerí, enfrentado a México por el asilo a la primera ministra del golpista Pedro Castillo.

Fuentes presidenciales españolas exponen que el logro fue retomar estos encuentros y que lo que se pretende es afianzar y "cristalizar" dos años de trabajos a distintos niveles entre los países, con temas como la ciberseguridad o la igualdad de género. En La Moncloa admiten que si bien la cumbre se rige por unos asuntos acordados y trabajados que deben debatir los líderes, la celebración de la misma no es ajena al contexto geopolítico internacional, donde algunos presidentes de América Latina, con Lula da Silva a la cabeza, han advertido de que la cumbre no tendría sentido sino se aborda la presencia militar de Estados Unidos en las costas de Venezuela. Admiten que es un asunto que puede sobrevolar el encuentro y que aunque no esté en la agenda puede aparecer en las conversaciones entre los líderes, sobre todo en los márgenes.

El año pasado, por el contrario, Sánchez no dudó en dejar en soledad al Rey Felipe IV durante la Cumbre Iberoamericana de Cuenca, que se convirtió finalmente en una especie de cara a cara entre el monarca y el anfitrión Noboa. Estas cumbres están auspiciadas por España.

En todo caso, uno de los asuntos a tratar en Santa Marta es la seguridad, y en el Gobierno de España defienden que la lucha contra las mafias del narcotráfico y contra la trata de mujeres es una de las grandes preocupaciones de los países latinoamericanos. La posición expresada por fuentes del Gobierno es que cualquier acción que se emprenda para tratar de solucionarlo tiene que estar basada en el cumplimiento del derecho internacional, y que es imprescindible el respeto del derecho internacional, y tener bases jurídicas claras sobre las que anclar cualquier tipo de actuación.

"Tanto en Europa como en Latinoamérica, la mayoría de los gobiernos han asumido una estrategia de no tratar de captar la atención de Washington dada la potencial retribución o venganza del presidente Trump y su Gobierno. Dicho eso, hoy por hoy lo más interesante pudiese ser la presencia confirmada a última hora del presidente Lula y ver si puede salir un posicionamiento común en contra de la desproporcionalidad de los movimientos, pero sin que haya expectativa real de que eso cambie los cálculos y la ponderación que sigue prevaleciendo en Washington", explica a EL MUNDO el internacionalista Mariano de Alba.