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Estados Unidos y Egipto, mediadores del acuerdo de alto el fuego en la Franja de Gaza, han ofrecido un salvoconducto para los combatientes de Hamas que aún se encuentran en las partes del enclave donde está desplegado el ejército israelí. El plan de salida, que se aplicará a 200 combatientes, contempla su retirada segura de la ciudad sureña de Rafah a otras partes de Gaza, a cambio de entregar sus armas a Egipto y proporcionar detalles de los túneles que se encuentran en la misma zona, para poder ser destruidos.
El enviado de Washington a la región, Steve Witkoff, señaló que el acuerdo puede ser una prueba para uno de los principales objetivos de la segunda fase de la tregua propuesta por el presidente Donald Trump, el completo desarme de la milicia, un plan que aún despierta más dudas que certezas. "Podemos ver el modelo de lo que intentamos implementar [en Gaza] con estos 200 combatientes atrapados en Rafah. Si serán capaces de rendirse, salir y entregar sus armas", señaló Witkoff en una conferencia empresarial en Florida. "Esta será una de las pruebas", añadió. Por el momento, Israel y Hamas no han aceptado la propuesta de los mediadores, aunque las conversaciones están en curso, según señalaron varias fuentes a la agencia Reuters.
Estos 200 combatientes de Hamas están atrapados en la denominada línea amarilla, la zona donde permanecen desplegadas las fuerzas israelíes como parte de la primera fase del alto el fuego. Esta zona ocupada por el ejército israelí abarca más de la mitad del territorio de Gaza e incluye partes del este del enclave como Beit Lahia y Beit Hanoun. Los límites de esta zona no están marcados de forma visible y decenas de civiles que han cruzado la línea desde que entró en vigor la tregua hace un mes, han sido atacados por el ejército israelí. Más allá de estos 200 combatientes, miles de civiles palestinos permanecen atrapados en esta zona a la espera de poder cruzar a la parte de Gaza controlada por Hamas.
La propuesta de Washington y El Cairo pretende resolver un problema que ha puesto en riesgo la tregua, señalaron dos fuentes cercanas a las conversaciones. En el último mes, la zona de Rafah ha sido escenario de dos ataques contra las fuerzas israelíes que han causado la muerte de tres soldados y represalias por parte de Tel Aviv con más de una decena de civiles muertos. Israel ha atribuido los ataques a Hamas, aunque el grupo palestino ha negado su responsabilidad. Fuentes de Hamas aseguraron que el brazo armado del grupo está incomunicado desde marzo, por lo que podrían desconocer la existencia del alto el fuego. Sin embargo, la afirmación es poco probable, ya que militantes del grupo en varias partes del enclave han participado en las labores de búsqueda de los cuerpos de los soldados fallecidos que reclama Israel.
Ayer el jefe de Estado Mayor israelí, Eyal Zamir, amenazó con matar a estos 200 combatientes si el grupo no entrega el cuerpo del soldado Hadar Goldin, capturado por Hamas hace una década tras morir en una operación del ejército para desmantelar túneles del grupo en la ciudad de Rafah.
Ante los ataques contra sus fuerzas, Israel cerró el paso de Rafah, que conecta Gaza con Egipto y donde están estacionados decenas de camiones de ayuda humanitaria. El impedimento forzó a las organizaciones humanitarias a desplazar sus camiones hacia otros cruces terrestres en territorio israelí, pero aún así la mayoría no ha podido cruzar al enclave, una clara violación del acuerdo de tregua que entró en vigor hace un mes. Desde el cese de los combates, Israel ha rechazado 107 solicitudes de entrada de ayuda humanitaria, según datos de Naciones Unidas.
El cierre de este cruce ha paralizado además la evacuación de palestinos enfermos y heridos que necesitan una ayuda urgente que no puede ser proporcionada dentro del enclave, donde el sistema sanitario ha sido casi desmantelado por completo tras dos años de ofensiva militar. El jefe de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió que la comunidad internacional se implique más en la atención y en el salvoconducto de estos pacientes atrapados en el enclave. "Más de 16.500 personas todavía necesitan atención médica urgente que no está disponible en la Franja", declaró en una intervención este viernes.

