Tres años como inquilina del Palacio Chigi y al frente del que, de momento, ya es el tercer Gobierno más longevo de la Italia republicana. La primera ministra transalpina, Giorgia Meloni, está desafiando la histórica volatilidad de los Ejecutivos transalpinos -un año y dos meses de duración media-. Esto se debe, fundamentalmente, a la solidez de su coalición ultraconservadora y la ausencia de una alternativa fuerte en la oposición progresista. Diferentes factores encaminan a la líder de Hermanos de Italia a ser la primera premier en completar una legislatura manteniendo un mismo Consejo de Ministros en la nación.
La estabilidad del Gobierno es la que está aportando prestigio a Meloni y no al contrario. Es una líder hábil, pero la escasa probabilidad de un trasvases de votos hacia la izquierda a medio plazo y la ausencia de competidores dentro de su coalición es, de momento, la receta de su éxito.
La política italiana destaca, históricamente, por la importancia de las coaliciones entre los partidos. Tras las últimas elecciones generales, en septiembre de 2022, la primera ministra cuenta con una sólida coalición de centro-derecha en ambas cámaras del Parlamento italiano. El hecho de que sus dos socios de minoría, Matteo Salvini -el ultraderechista líder de la Liga- y Antonio Tajani -el europeísta líder de Forza Italia (FI)-, tengan pocas opciones de crecimiento dentro de la coalición favorece, además, que la hegemonía de Meloni dentro de la misma siga intacta. Su Gobierno, previsiblemente, debería durar hasta el final de la legislatura en otoño de 2027.
"Los Gobiernos italianos solían durar poco. Pero en 1994 las cosas empezaron a cambiar, sobre todo en la derecha italiana", explica a EL MUNDO el profesor Giovanni Orsina, director del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Luiss de Roma. "Italia tiene una cuota histórica de electorado de derecha en torno al 48%, que castiga la fragmentación y premia las convergencias", explica el docente de Historia Comparada de los Sistemas Políticos Europeos. "En las generales de 2022 la coalición de derecha se vio nuevamente reconstruida frente a una izquierda dividida", ilustra Orsini. Por esta razón, "no es de extrañar ni el color, ni la duración del actual Gobierno italiano. Fue así con Berlusconi en 2001 y así es con Meloni desde 2022", detalla el politólogo.
La estabilidad y duración amplia de los Ejecutivos de Berlusconi fueron la excepción que confirma la regla. Durante medio siglo, la Democracia Cristiana (DC) había sido el partido hegemónico -se le conocía como laballena blanca-, era que se prolongó hasta el estreno del Cavaliere en 1994, pero con gobiernos de escasa duración. La Constitución italiana (1948) fue concebida tras la Segunda Guerra Mundial, de hecho, para promover el equilibrio institucional y evitar líderes demasiado fuertes. Con Berlusconi y su Forza Italia dicha tendencia cambió, entre 2001 y 2011, a través de coaliciones sólidas.
En la etapa más reciente, sólo entre 2011 y 2022 hubo un total de siete gobiernos, dos de ellos técnicos, como el de Mario Monti (2011-2012) y Mario Draghi (2021-2022). El resto de Ejecutivos fueron fruto de improbables coaliciones donde, aun siendo algo plenamente constitucional, ninguno de los primeros ministros -Enrico Letta (2013-2014), Matteo Renzi (2014-2016), Paolo Gentiloni (2016-2018) y Giuseppe Conte (2018-2019 y 2019-2021)- habían ganado previamente unas elecciones generales.
Con el auge de Meloni y el apoyo de Berlusconi como su socio de minoría en las últimas generales de 2022 -en el pasado ella fue su ministra de Juventud entre 2008 y 2011-, la estabilidad gubernamental volvió a ser un elemento de normalidad en la política transalpina.
Esa estabilidad -que en el caso de Meloni es "más coyuntural que estructural" y que podría "desaparecer" a medio plazo- es un beneficio en sí mismo. "Al país le permite tener peso a nivel internacional y le ofrece una mínima dirección política en una óptica interna", divulga Orsini. Dicha estabilidad le brinda a Meloni una imagen que, sobre todo a nivel internacional, se ve marcada por su fuerza; basada sobre todo en su destacada capacidad de interacción interpersonal con el conjunto de los líderes internacionales y establecer relaciones de confianza a favor de los intereses de Italia, de la Unión Europea y de Occidente.
El Gobierno de Meloni, sin embargo, no destaca por una acción reformadora a nivel interno. El elector medio italiano, desengañado, aun así sigue viéndola como una líder fuerte porque "mantiene unos pocos puntos esenciales", explica el experto en Sistemas Políticos Europeos: "La correcta gestión de las cuentas públicas, la credibilidad de la deuda pública italiana de cara a la prima de riesgo, el diálogo abierto con EEUU, la apuesta por la UE y la defensa de Ucrania".
A nivel doméstico y económico, para el profesor Giovanni Orsini, Meloni, sin embargo, tiene todavía "mucho por hacer" en relación "al crecimiento económico, la productividad, los sueldos, el poder adquisitivo y la cuestión demográfica". La reforma de la Justicia y la construcción del puente de Messina -que uniría Calabria y la isla de Sicilia- podría cambiar la percepción pero, apunta Orsini, "son reformas más berlusconianas que melonianas". Para el "elector medio sin expectativas", en cualquier caso, Meloni es hoy percibida mejor que "la actual alternativa de izquierda". En los próximos meses, los progresistas del país podrían recuperar terreno entre los votantes de centro, hoy con Meloni, si la coalición de izquierda lograra una victoria en el referéndum de la Justicia y fuera capaz de capitalizarla de cara a las generales de 2027.
A fecha de hoy, Meloni lleva 1.114 días en el poder. Por delante de su actual Ejecutivo se encuentran, en primer lugar, el segundo Gobierno de Silvio Berlusconi -1.412 días, entre 2001 y 2005-; y, en segundo lugar, el cuarto del mismo Berlusconi -1.287 días, entre 2008 y 2011-.
La actual inquilina del Palacio Chigi de Roma ha superado ya los Ejecutivos de Matteo Renzi -1.024 días, entre 2014 y 2016- y Bettino Craxi -1.093 días, entre 1983 y 1986-; mandatos de referencia, en el país, por su duración por encima de los 1.000 días. En términos históricos, desde hace 30 años los Gobiernos italianos duran cada vez más tiempo. Así pues, de no haber sorpresas en el seno de su coalición, el actual Consejo de Ministros de Meloni se convertirá en el más duradero de la Italia republicana el 3 de septiembre de 2026.
Atendiendo a las estadísticas de días efectivos en el poder, uniendo varios Ejecutivos, Meloni tiene todavía muchos números que superar. Silvio Berlusconi es el premier que más tiempo ha presidido el Consejo de Ministros italiano, por un total de 3.339 días; seguido por Giulio Andreotti, 2.678 días; Alcide De Gasperi, 2.591 días; Aldo Moro, 2.279 días, Amintore Fanfani, 1.659 días; Romano Prodi, 1.608 días; y Bettino Craxi, 1.353 días. Giorgia Meloni, al hilo de sus actuales 1.115 días, es la octava premier que más tiempo ha permanecido al frente del Gobierno italiano.
