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El Papa León XIV urge un "cambio de rumbo" en Oriente Próximo para alejarse del "horror de la guerra"

El Pontífice afirma que no ha podido incluir en su agenda una parada en el sur del Líbano porque "actualmente se encuentra en un estado de conflicto e incertidumbre"

El Papa León XIV saluda a los fieles durante una misa en el Muelle de Beirut, este martes.
El Papa León XIV saluda a los fieles durante una misa en el Muelle de Beirut, este martes.ALESSANDRO DI MEOEFE
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El Papa León XIV ha concluido este martes su primer viaje apostólico con un llamamiento de unidad para los dirigentes de Oriente Próximo a los que urgió un "cambio de rumbo" para alejarse del "horror de la guerra".

"El camino de la hostilidad mutua y la destrucción en el horror de la guerra se ha recorrido demasiado tiempo, con los deplorables resultados que todos tenemos ante nuestros ojos. Necesitamos cambiar de rumbo", declaró el Pontífice durante una oración en el puerto de Beirut.

Cinco años después de la explosión en el puerto de la ciudad -que causó la muerte de 220 personas y más de 6.500 heridos- miles de familias siguen buscando justicia ante una investigación repleta de obstrucciones.

León XIV caminó entre los escombros de la explosión, aún presentes en el puerto, y depositó una corona de flores en memoria de los fallecidos. Allí se reunió con los familiares de algunas de las víctimas, de diferentes confesiones religiosas, en un gesto de unidad nacional ante las dificultades que atraviesa el país.

La explosión del puerto de Beirut es un episodio oscuro de la historia reciente del Líbano, pero no el único. El país arrastra desde hace más de un lustro una grave crisis económica que provocó una crisis energética y la creciente emigración de decenas de miles de jóvenes.

También atravesó una dura ofensiva militar israelí contra el grupo militante Hizbulá, que provocó el desplazamiento de miles de personas. "Acabo de visitar el puerto para orar en el lugar de la explosión. La belleza de su país también se ve eclipsada por los numerosos problemas que lo afligen, el frágil y a menudo inestable contexto político y la dramática crisis económica", declaró el Papa durante el acto.

Los medios locales apuntan a que muchos libaneses recibieron la visita del Papa como un respiro en medio de las tensiones constantes que azotan el país, ya que una semana antes de la llegada del Pontífice, un nuevo ataque aéreo israelí mató a un alto comandante de Hizbulá.

Desde que Tel Aviv y el grupo militante alcanzaron una tregua hace un año, el ejército israelí ha causado la muerte de más de 300 personas en ataques en Líbano, entre ellos 127 civiles.

León XIV hizo alusión a los ataques israelíes este martes, afirmando que no pudo incluir en su agenda una parada en el sur del Líbano porque "actualmente se encuentra en un estado de conflicto e incertidumbre". "Que cesen los ataques y las hostilidades", exigió. "Debemos reconocer que la lucha armada no aporta ningún beneficio", suplicó.

Si bien gran parte de los mensajes de paz y unidad iban dirigidos a los libaneses, el Papa incidió en la necesidad de que todo Oriente Próximo, afectado por los conflictos desatados desde octubre de 2023, cambie de dirección. "Oriente Próximo necesita nuevos enfoques para rechazar la mentalidad de venganza y violencia, superar las divisiones políticas, sociales y religiosas. Necesita abrir nuevos capítulos en nombre de la reconciliación y la paz", declaró.

Antes de partir hacia Roma, el Papa ofició una misa en el paseo marítimo de Beirut ante miles de familias que esperaron durante horas para poder ver a la máxima autoridad de la Iglesia católica. El servicio de prensa del Vaticano -citando a las autoridades libanesas- señaló que unas 150.000 personas asistieron al acto, la mitad de afluencia que la misa del papa Benedicto XVI en el año 2012. Medios locales achacan la caída de asistencia a los problemas de seguridad y a las tensiones que atraviesa el país.

Con la misa, el Papa León XIV culminó su primer viaje apostólico, en el que se embarcó en una visita de seis días primero en Turquía y luego en Líbano. En su periplo incidió en el diálogo interreligioso y en la necesidad de unidad en el seno de la Iglesia. También instó a los gobiernos de la región a apoyar a los jóvenes y valoró su contribución para alcanzar la paz y la estabilidad. Durante el viaje, también aludió a la guerra en la Franja de Gaza y Cisjordania, para posicionarse a favor de la solución de los dos estados.