En su sexta reunión (la quinta en Estados Unidos) en 2025, el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tratarán asuntos trascendentales para Israel y la región. La continuación de la frágil tregua con Hamas en la Franja de Gaza y Hizbulá en el Líbano, la relación con Siria y el rearme de misiles balísticos en Irán denunciado por Israel esperan este lunes en Mar-a-Lago.
Tal y como ocurrió en su primer encuentro en febrero, aunque en circunstancias y localización diferentes, la situación en Gaza acaparará gran parte del diálogo, aunque Netanyahu intentará que la carpeta de Irán sea ampliamente discutida.
Mientras Trump desea anunciar lo antes posible el paso a la segunda fase del alto el fuego en la Franja de Gaza -siguiendo su hoja de ruta que puso fin en octubre a dos años de guerra-, Netanyahu pide antes la entrega del cadáver del último rehén en cautiverio desde el ataque del 7 de octubre de 2023. Los padres del secuestrado, el policía Ran Gvili, han viajado también para elevar la presión sobre Estados Unidos y que exija a Hamas la entrega de su cuerpo, como le obliga el acuerdo. El grupo islamista sostiene que aún no ha podido localizar el cadáver y acusa a Israel de violaciones diarias de la tregua.
Tras el intercambio de los rehenes israelíes por presos palestinos, la entrada diaria de centenares de camiones con ayuda humanitaria y el repliegue militar a la línea amarilla (manteniendo el control del 53% del territorio) en la primera fase del Plan Trump para la Franja de Gaza, la segunda etapa incluye los puntos más sensibles: el desarme de Hamas, la ampliación de la retirada israelí, el despliegue de una fuerza internacional, el establecimiento de un Gobierno tecnócrata provisional palestino y la reconstrucción del devastado enclave palestino.
En contra de la posición de Trump, deseoso de aprovechar la inercia y el apoyo regional para avanzar en la implementación de los 20 puntos de su plan, Netanyahu condiciona cualquier paso en la segunda fase al desarme de Hamas y rechaza a fecha de hoy tanto la presencia de la Autoridad Nacional Palestina en la nueva Administración que sustituya al régimen de Hamas, como la participación de Turquía en la Fuerza Internacional de Estabilización. Trump mantiene una estrecha alianza con Israel, pero también una gran relación con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, que apoya a Hamas.
Si Gaza emerge como el asunto más relevante, el Líbano podría ser el más urgente, dado que el plazo para el desarme de Hizbulá acaba estos días. En los últimos meses, Israel ha avisado a las autoridades libanesas que lanzará una ofensiva a gran escala contra el grupo proiraní para frenar su rearme. Trump se opone hoy a la reanudación de los ataques contra Hamas en Gaza, pero podría entenderlo más en el caso de Hizbulá, aunque su prioridad es apoyar al Gobierno en Beirut y evitar una nueva escalada.
Fuentes de la Administración Trump criticaron a Netanyahu por no esforzarse en traducir los intensos contactos a tres bandas en un acuerdo de seguridad con el presidente sirio, Ahmed al Sharaa. Este ha pasado de ser un cabecilla yihadista a un dirigente recibido en la Casa Blanca. "Israel no puede renunciar a su libertad de acción aérea entre otros motivos porque es necesario ante Irán, pero sí a su presencia terrestre en las zonas sirias cerca de la frontera", comenta el ex asesor de Seguridad Nacional Giora Eiland.
Trump y Netanyahu podrían mantener una segunda reunión esta semana, ya que el israelí tiene previsto permanecer varios días en un viaje que aprovechará para ver a su hijo, el polémico Yair, que reside en Miami.
La cumbre de este lunes en unas fechas tan señaladas fue solicitada por Netanyahu, tal y como admitió Trump. El israelí es el líder extranjero que más veces se ha reunido con él desde su vuelta al poder. Además, ha exhibido su capacidad de persuasión sobre Trump, como se reflejó en su luz verde e incluso su participación final de la ofensiva contra objetivos nucleares y militares de Irán hace medio año.
Por otro lado, recientes filtraciones revelan el creciente malestar en el círculo más íntimo de Trump -su vicepresidente, J.D. Vance y sus asesores Steve Witkoff y Jared Kushner- con la actitud de Netanyahu en lo que respecta a Gaza y Siria. Según alertan, no contribuye en la misión de apuntalar la calma en Gaza, acercar a Israel con Siria y Líbano y avanzar hacia la normalización de relaciones con Arabia Saudí.
"Desde hace ya un tiempo da la sensación de que los israelíes se están arrepintiendo del acuerdo [Plan Trump] en Gaza", comentó un alto cargo estadounidense al Canal 12 israelí. Añadió que "la aplicación del acuerdo ya es de por sí difícil, pero a veces los israelíes hacen cosas que lo complican aún más". Según dicha información, un alto funcionario israelí definió la reunión como "crucial" y admitió diferencias con los asesores de Trump sobre la implementación de la segunda fase.
La frecuencia de sus encuentros puede interpretarse como prueba de su alianza y amistad, pero también como un intento de Trump de "marcaje" de cerca a Netanyahu al que, por ejemplo, presionó para aceptar el acuerdo con Hamas.
La nueva doctrina de seguridad de Israel de atacar cualquier amenaza que asoma al otro lado de sus fronteras contradice la estrategia de Trump de apagar las llamas -y anunciarlo- en la región del enorme incendio iniciado el 7-O.
Los dos dirigentes podrían hablar también de la cooperación bilateral con énfasis en tecnología (especialmente en el campo de la inteligencia artificial) o de un nuevo pacto de ayuda económica anual de Estados Unidos a Israel, debido a que el firmado en 2016 entre Netanyahu y el presidente Barack Obama finaliza en 2028.
Por último, no se puede descartar en la agenda un tema muy sensible en Israel: la solicitud oficial de Netanyahu, respaldada públicamente por Trump, de un indulto en su juicio por corrupción.
