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Un conductor atropella y arrastra a un adolescente judío que protestaba en Jerusalén

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Jerusalén se encuentra sumida en una profunda conmoción tras la muerte de Yosef Eisenthal, un estudiante de yeshivá, quien falleció el pasado martes por la noche durante una manifestación masiva contra una propuesta de ley que busca reclutar a la comunidad ultraortodoxa en las fuerzas militares de Israel. El suceso ha elevado al máximo las tensiones en un país ya fracturado por el debate sobre la igualdad en el servicio obligatorio.

De acuerdo con grabaciones de video obtenidas durante la protesta, un autobús público arrastró al joven durante varios metros antes de pasar sobre él, mientras los presentes gritaban y forcejeaban en un ambiente de caos total. El servicio de rescate Magen David Adom confirmó que el adolescente fue declarado muerto en el lugar de los hechos. Por su parte, la policía israelí arrestó e interrogó al conductor del vehículo, quien alegó haber sido atacado por los manifestantes antes del fatal incidente. Las autoridades calificaron la protesta como un "disturbio violento", señalando que los manifestantes arrojaron huevos y otros objetos a los oficiales, además de bloquear carreteras, acciones que "ponen en peligro vidas humanas".

Este estallido de violencia es el resultado de décadas de fricciones entre las autoridades y los Haredim (ultraortodoxos). Históricamente, desde la fundación del Estado en 1948, un pequeño número de estudiosos religiosos recibió exenciones del servicio militar, pero el peso político de los partidos religiosos ha permitido que este beneficio se extienda a una población mucho mayor con el paso de los años. Actualmente, muchos israelíes seculares, especialmente aquellos que han servido en múltiples frentes en la guerra contra Hamás en Gaza, exigen que se eliminen estas exenciones.

El Primer Ministro Benjamin Netanyahu se enfrenta ahora a un dilema político crítico, ya que su gobierno depende directamente del apoyo de los partidos religiosos en el Parlamento, quienes consideran que el servicio militar destruiría su modo de vida. Tras el incidente, Netanyahu instó a la moderación para evitar que el ánimo social se inflame aún más y prometió una investigación exhaustiva sobre la muerte de Eisenthal.