EEUU se reunirá con Dinamarca para hablar de Groenlandia pero no niega una intervención militar
La Casa Blanca ha reafirmado que la diplomacia es la prioridad del presidente Donald Trump para obtener el control de Groenlandia, aunque el gobierno estadounidense mantiene que "todas las opciones están sobre la mesa", incluyendo una posible acción militar. El secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó una reunión clave para la próxima semana en Washington con representantes de Dinamarca para discutir el futuro del territorio ártico.
La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, señaló que el objetivo principal es disuadir la agresión de Rusia y China en el Ártico, considerando la anexión como un beneficio para la seguridad nacional de EE.UU.. A pesar de que Rubio ha evitado hablar públicamente de intervención militar ante el Capitolio, otros altos cargos como Stephen Miller no han descartado el envío de fuerzas armadas. Esta postura ha sido interpretada como una estrategia de presión para alterar el equilibrio de la conversación y forzar una negociación.
Por su parte, el ministro danés de Exteriores, Lars Løkke Rasmussen, ha calificado la posible venta como una "línea roja" y exige respeto a la soberanía del territorio, desmintiendo que Dinamarca haya descuidado la defensa de la isla. En la misma línea, la consejera de Groenlandia, Vivian Motzfeldt, participará en el encuentro para buscar aclaraciones sobre las "declaraciones agresivas" de Washington, subrayando que ambos territorios son aliados y se necesitan mutuamente para la seguridad regional.
La comunidad internacional ha reaccionado con firmeza. Los ministros del Triángulo de Weimar (Francia, Alemania y Polonia) han expresado su total solidaridad con Dinamarca, afirmando categóricamente que "Groenlandia no está en venta". El ministro francés Jean-Noël Barrot incluso ha sugerido la creación de un dispositivo de disuasión europeo para proteger sus intereses ante las manifestaciones de Trump.
Groenlandia representa un botín estratégico inmenso: posee minerales críticos, tierras raras y recursos energéticos, además de albergar la base aérea de Pituffik. Con una población de 57.000 habitantes y un territorio cubierto en un 80% por hielo, la isla es hoy el centro de un nuevo eje de poder global. La seriedad de Washington ha quedado patente con las recientes visitas de figuras como Donald Trump Jr. y el vicepresidente JD Vance.