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El nuevo orden mundial

Europa teme el "modo guerrero" de Trump en Groenlandia: "Para él Venezuela ha sido una gran victoria y está obsesionado con continuar su expansión"

La inquietud en las capitales europeas ante las ansias imperialistas de EEUU se ha disparado, pero Bruselas parece paralizada mientras Washington ya cierra reuniones con Dinamarca y lanza opciones para quedarse con la isla

Casas cubiertas de nieve en la costa de una entrada de mar en Nuuk (Groenlandia).
Casas cubiertas de nieve en la costa de una entrada de mar en Nuuk (Groenlandia).Evgeniy MaloletkaAP
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En Bruselas se ha desatado una gran inquietud e incluso temor ante las ansias expansionistas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Por el "modo guerrero" en el que, según explican fuentes diplomáticas, ha entrado el magnate después de la operación para capturar a Nicolás Maduro en Venezuela. "Para él ha sido un éxito y está totalmente obsesionado por continuar su expansión", apuntan desde un país del norte. Y de hacerlo por Groenlandia, claro.

"La preocupación ante lo que pueda ocurrir en Groenlandia fue compartida por casi todos los países", añaden desde una segunda capital al ser preguntados por la reunión del Comité Político y de Seguridad que ayer tuvo lugar en Bruselas, cita en la que la solidaridad mostrada para con Dinamarca fue "total".

Pero esto no va a ser en absoluto suficiente para detener a Trump. "Está obsesionado con el petróleo y con la expansión", recalcan desde el norte. Y no sólo eso. También con las tierras raras que abundan en la isla, elementos que son fundamentales para la tecnología moderna, y porque Groenlandia es una plataforma de vigilancia y proyección al Ártico. "Necesitamos estar preparados para la confrontación", añaden estas mismas fuentes. Aunque esa posible confrontación se antoja muy complicada.

En primer lugar, porque no parece factible que la UE realmente se enfrente con Estados Unidos. A eso hay que sumar las peculiaridades de Groenlandia: no forma parte de la Unión Europea pero sí del Reino de Dinamarca, país que está integrado en la UE. Y además la isla sí está presente en la OTAN, por lo que un ataque contra este territorio permitiría invocar el artículo 5. Pero, ¿contra quién? ¿Contra Estados Unidos? Eso no parece ser una opción muy real y si esto sucede lo que sí podría precipitarse es el final de la Organización del Tratado del Atlántico Norte.

Desde el Ejecutivo comunitario, por su parte, no se han producido por ahora grandes manifestaciones. El más contundente ha sido, probablemente y una vez más, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, que este miércoles señaló que la UE no puede aceptar que se violen las leyes internacionales en "Chipre [país que ha asumido la presidencia rotatoria de la UE], América Latina, Ucrania o Groenlandia".

Ayer, la alta representante de la Unión para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, añadió que "la UE siempre ha sido un aliado fuerte de Estados Unidos", pero que las "declaraciones y comunicados" de EEUU "no ayudan a lograr la estabilidad". "La ley internacional está clara, y es lo único que protege a los países pequeños, por lo que no respetarla nos pondrá en peligro. Hemos abordado eso, que nos adherimos a la ley internacional a todos los niveles", añadió. Poco más.

¿Pacto de Libre Asociación?

Y mientras en Bruselas tratan de avanzar en este endiablado contexto y la capital comunitaria comienza a desperezarse tras las vacaciones de Navidad, la Administración Trump sigue corriendo a toda velocidad. El secretario de Estado, Marco Rubio, ya confirmó el miércoles que la próxima semana celebrará una reunión con las autoridades danesas para resolver el futuro de Groenlandia. Algunas voces señalan que la intención de EEUU es presentar una oferta económica por la isla. Comprarla. Otras apuntan que lo que planea la Administración Trump es ofrecer algo que la isla no podrá rechazar.

Por ejemplo, un Pacto de Libre Asociación (COFA, por sus siglas en inglés), que es un tipo de acuerdo que EEUU tiene con pequeños estados insulares del Pacífico, y por el que la Administración Trump pasaría a gestionar la defensa y política internacional de Groenlandia. El país, a cambio, obtendría beneficios comerciales además de protección, y Estados Unidos podría, por supuesto, establecer todas las bases que desease en el territorio y tener un control total sobre el mismo. Justo lo que quiere Trump. Y otra cosa importante: permitiría a la nación dejar de depender de Dinamarca, algo que, recuerdan desde Bruselas, no gusta a buena parte de los 57.000 habitantes que conforman la población de la isla.