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Oriente Próximo

Putin busca un hueco en la nueva Siria de Ahmed Sharaa

El mandatario ruso alaba a su homólogo sirio por su avance militar contra las fuerzas kurdas

Putin y Sharaa, este miércoles en el Kremlin.
Putin y Sharaa, este miércoles en el Kremlin.AP
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El presidente ruso, Vladimir Putin, se deshizo en elogios durante la visita este miércoles de su homólogo sirio, Ahmed Sharaa, que aprovechó el alto el fuego en su campaña en el noreste de Siria contra las fuerzas kurdas para viajar a Moscú. "Hemos seguido de cerca sus esfuerzos encaminados a restablecer la integridad territorial de Siria y quiero felicitarlos por el hecho de que este proceso está cobrando impulso", declaró Putin durante el encuentro en el Kremlin. El presidente ruso se suma así a las alabanzas de su homólogo estadounidense, Donald Trump, que felicitó horas antes por teléfono a Sharaa por su labor en Siria. Ambos aluden al avance militar del ejército en el noreste del país, tras el fracaso de las negociaciones para integrar a la fuerzas kurdosirias -que dominaban hasta ahora la región- en el aparato estatal. Las fuerzas kurdas tuvieron que ceder dos importantes provincias a Damasco y ahora ambas partes han acordado un alto el fuego de 15 días. La tregua sigue vigente aunque se teme que se reanuden los combates, mientras miles de civiles son desplazados de nuevo de sus hogares, algo que daban por terminado tras la caída del régimen de Bashar Asad.

Putin aseguró que Rusia "siempre ha abogado" por la integridad territorial de Siria y reiteró su apoyo a "todos los esfuerzos en este sentido". Por su parte, Sharaa destacó el "importante papel" de Rusia en la estabilización tanto de su país como de la región y valoró los esfuerzos de su homólogo. "Nuestra región necesita urgentemente ser estabilizada, así que muchas gracias, señor presidente, por sus esfuerzos en este sentido", declaró.

Se trata del segundo encuentro entre los dos líderes en los últimos meses, en el que ambas partes han remarcado en público la necesidad de mantener los lazos diplomáticos. Sharaa ha tomado un enfoque pragmático en sus relaciones con Rusia, pese a su pasado en el campo de batalla liderando milicias islamistas bajo los ataques aéreos de Moscú, cuyo apoyo fue vital para mantener el régimen de Bashar Asad en el poder.

Este pragmatismo de Sharaa forma parte de su estrategia para estrechar lazos con diferentes líderes regionales y de países occidentales, en un intento de relanzar la economía del país, devastada tras 13 años de guerra civil. En este sentido, Putin subrayó que "hay mucho que reconstruir en Siria" y prometió que las compañías rusas están dispuestas a contribuir en "esta labor conjunta". El mandatario ruso se refirió a la "nueva realidad" del país tras la caída de Asad y elogió de nuevo las relaciones entre Moscú y Damasco, que siguen desarrollándose "gracias, sobre todo, a los esfuerzos de Sharaa".

Frente a las cámaras, Putin y Sharaa no aludieron a la presencia militar rusa en Siria, pese a que el Kremlin aseguró horas antes que no había "ninguna duda" de que iban a tratar la cuestión. En medio de los choques entre el ejército y las fuerzas kurdas en el noreste de Siria, Rusia decidió el lunes abandonar la base militar que operaba en la zona y trasladar sus tropas a las instalaciones aéreas y navales que posee en la costa Mediterránea siria. La evacuación fue tan precipitada que, según señalaron fuentes a Reuters, las fuerzas kurdas pudieron capturar parte del equipo militar que dejaron los rusos en la base para usarla en su contienda contra Damasco, en el caso de que se reanuden los combates.

La situación reveló una vez más la frágil postura de Moscú en el nuevo tablero sirio tras la caída de su aliado Asad, en una ofensiva relámpago en el año 2024 que lideró el propio Sharaa.

La presencia rusa en el noreste de Siria data de 2019, cuando desplegaron sus tropas en la base que sirvió como puesto avanzado para monitorear la zona, así como centro logístico para el traslado de tropas desde Rusia a la costa mediterránea. Tras su evacuación, ahora Moscú solo cuenta con la base aérea de Hmeimim y la base naval de Tartús, al sur de Latakia. Se tratan de los dos únicos puestos militares que posee Rusia fuera de los territorios de la antigua Unión Soviética.

Otra de las cuestiones espinosas que podría generar tensiones entre ambos líderes es la extradición del expresidente Asad, exiliado en Moscú junto a su esposa e hijos desde el día que fue derrocado. En su primer viaje a la capital rusa, Sharaa no dudó en pedir su extradición, pero se desconoce si la cuestión volvió a estar en la mesa de negociaciones. En la rueda de prensa antes del encuentro, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, cerró la cuestión con un "no hacemos comentarios sobre el tema de Asad".