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Irán

Cierre de Ormuz, golpear bases militares, secuestro de soldados... Irán baraja su respuesta a un ataque de EEUU

Teherán desvela una supuesta red de túneles submarinos para misiles crucero de largo alcance, que podrían golpear a buques estadounidenses en el Golfo

Una mujer iraní camina junto a un mural de soldados en Teherán, este jueves.
Una mujer iraní camina junto a un mural de soldados en Teherán, este jueves.EFE
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El régimen iraní se prepara para responder a un ataque estadounidense, que podría ser más dañino que la guerra que atravesó el país en junio de 2025 y amenazar la supervivencia de la República Islámica. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, se ha embarcado en un maratón diplomático para rebajar las tensiones, aunque advierte que tienen "el dedo en el gatillo para responder inmediata y poderosamente a cualquier agresión" estadounidense. Así, Teherán sigue la estrategia del palo y la zanahoria, emulando la narrativa de estos días del presidente Donald Trump, que presiona a Irán para negociar, mientras despliega su armada en Oriente Próximo.

Teherán ha recurrido a su mejor arma y amenaza con interrumpir el transporte marítimo por el estrecho de Ormuz en represalia a una intervención estadounidense, una medida que interrumpiría el comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Por este paso cruza más de un tercio del comercio de crudo internacional, con más de 21 millones de barriles de petróleo al día. La mayor parte del comercio por esta vía fluvial va en dirección al mercado asiático, principalmente a China. Mientras que el país más afectado por su cierre sería Irak, que envía cerca del 85% de su crudo a través de este paso. "Irán no quiere que la economía mundial se resienta", declaró el comandante de la Guardia Revolucionaria, Mohammad Akbarzadeh. "Pero Estados Unidos y sus aliados no podrán beneficiarse de una guerra que ellos mismos inicien", amenazó. El comandante advirtió que la seguridad y estabilidad en la región "son para todos o para nadie" y señaló que con el "dominio absoluto" que tiene su país sobre el estrecho, podrán "controlar las decisiones sobre si se permite el paso de buques con diferentes banderas", sugiriendo que el cierre del paso no sería total.

La advertencia de Akbarzadeh se produjo poco después de que varias televisiones cercanas al gobierno desvelaran una supuesta red de túneles submarinos para misiles crucero de largo alcance, que podrían golpear a buques estadounidenses en el Golfo. Las emisoras emitieron un vídeo del comandante de la Guardia Revolucionaria, Alireza Tangsiri, paseándose por las instalaciones submarinas, escudado por decenas de filas de misiles listos para su lanzamiento. El militar señaló que los misiles tenían un alcance de más de 1.000 kilómetros y podrían enfrentar amenazas a "cualquier nivel y cualquier geografía".

Varias investigaciones apuntan que Irán aún posee unos 2.000 misiles balísticos que pueden alcanzar a Israel y a bases estadounidenses en Oriente Próximo.

Gobiernos de la región -especialmente en el Golfo- han advertido a Estados Unidos que no permitirán el uso de su espacio aéreo para atacar a Irán, temiendo represalias por parte de la República Islámica, que ha advertido que "serán tratados como hostiles" si su espacio "aéreo, tierra o aguas territoriales" se usan para una intervención.

Emisoras cercanas a la Guardia Revolucionaria también emitieron un simulacro de ataque y secuestro de soldados en el portaaviones USS Abraham Lincoln que Washington envió esta semana a la región. La amenaza estaba plagada de referencias a la detención por parte de Teherán de diez marines estadounidenses hace una década, por entrar en sus aguas territoriales.

En el plano diplomático, el presidente del parlamento iraní, Mohammad Bagher Qalibaf, declaró en una entrevista con la CNN que Teherán está dispuesto a negociar con Estados Unidos, pero solo si las conversaciones son "genuinas". Recientemente, el jefe de la diplomacia iraní Araghchi, negó las declaraciones de Trump sobre que había una línea de comunicación con Washington y señaló que no ha hablado con el enviado especial de EEUU, Steve Witkoff.

Sin embargo, los esfuerzos diplomáticos podrían llevarse a cabo de forma indirecta a través de líderes de la región. Ayer el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, habló con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman, quién a su vez envió hoy una delegación a El Cairo para conversaciones de "seguridad" con un equipo estadounidense y egipcio. Mañana Araghchi visitará Turquía, cuyo gobierno tiene buenas relaciones con Washington y ha advertido sobre los peligros de una intervención en Irán.