José Antonio Kast sabe que a su Gobierno no le puede pasar lo mismo que al de Gabriel Boric, que sufrió en la primera semana de su mandato un golpe del que jamás se recuperó. Y es por eso que el presidente electo de Chile prolongó esta semana su gira por Centroamérica y el Caribe para cumplir con uno de sus grandes objetivos en la recta final hacia el Palacio de La Moneda: verse con Nayib Bukele, uno de los líderes mundiales de la mano dura.
Kast debió haber cenado en la noche del pasado lunes en San Salvador con su homólogo centroamericano, en una visita que incluía una recorrida por el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT), conocido como "la megacárcel". Pero el mal tiempo en el hemisferio norte se interpuso en esos planes, porque el vuelo desde Santo Domingo a San Salvador, con escala en Miami, se suspendió debido a las malas condiciones climáticas en la ciudad estadounidense, lo que obligó a Kast a reprogramar toda su gira -se vio este viernes con Bukele- y postergar nominaciones de altos cargos que debía anunciar este viernes en Santiago.
Este viernes, Kast visitó finalmente la megacárcel, en la que ya había estado en 2024. "Se terminó todo el conflicto civil que existía en El Salvador, y eso es lo que nosotros valoramos, que haya paz".
Y no es sólo el mal tiempo el que complica a Kast. Recientemente, durante su visita a Perú, el presidente José Jerí le hizo saber que no está de acuerdo con su propuesta de un "corredor humanitario" que permitiría al chileno cumplir con la que es quizás la más potente de sus promesas electorales: que regresen a sus países los 320.000 inmigrantes en situación irregular que se estima que viven en Chile, la mayoría de ellos, venezolanos. Para que eso suceda, dado que Chile y Venezuela están en extremos opuestos de Sudamérica, hay que atravesar todo el subcontinente, y Perú es un país esencial en ese camino.
El "corredor humanitario" fue "descartado", dijo Jerí a CNN. "Yo no puedo permitir que ingresen de forma irregular migrantes a nuestro país".
Sin la ayuda de Perú, Kast debe ingeniárselas para que su promesa no se estrelle con la realidad en los primeros compases de su Gobierno, que es exactamente lo que le sucedió a Boric el 15 de marzo de 2022. Aquel día, el segundo hábil tras la asunción del poder el 11 de marzo, la ministra del Interior, Izkia Siches, huyó tras ser recibida a tiros durante una visita a la denominada "macrozona sur", la conflictiva Araucanía chilena. Boric había insistido en que desmilitarizaría la zona, crítico de la política de su predecesor, Sebastián Piñera. Siches, ex presidenta del Colegio Médico, había sido su jefa de campaña, y Boric la premió con el Ministerio del Interior, que en un país que no contempla la vicepresidencia en su organigrama institucional oficia, en los hechos, de número dos del Gobierno. La imagen de tan alta autoridad emprendiendo el regreso a Santiago ante un recibimiento violento en la zona que se pretendía pacificar hizo mucho daño a la gestión del presidente más a la izquierda desde Salvador Allende en los 70. Ahora, Kast, el presidente más derechista desde la dictadura de Augusto Pinochet, al que ha elogiado en el pasado, no se puede permitir un tropiezo similar. Por eso necesitaba la foto con Bukele y aprender de la experiencia de El Salvador, uno de los países más violentos del mundo, con una altísima tasa de homicidios, al que Bukele transformó, con métodos criticados y una evidente deriva autoritaria, en paraíso de la seguridad.
Kast tiene previsto reunirse con Bukele este viernes. En El Salvador se concentrará en aspectos de seguridad ciudadana, el tema que más preocupa a los chilenos. En República Dominicana, acompañado por el presidente Luis Abinader, se enfocó en su deseo de "sellar" la frontera norte de Chile con Bolivia y Perú. Cuatro años atrás, Kast proponía una "zanja" para impedir el paso de migrantes irregulares por las vastas y no muy controladas extensiones del altiplano. Esta vez, Abinader le mostró la "verja inteligente" que separa la República Dominicana de Haití, uno de los países más pobres y violentos del mundo, con el que comparte 390 kilómetros de frontera.
La verja tiene solo 164 kilómetros, "con incorporación de torres de observación y accesos de patrullaje por parte de la fuerza militar, muro con sensores, alambrado, videovigilancia, torres de observación y un sistema de drones de monitoreo", destacó El Mercurio.
Allí estuvo también Trinidad Steinert, la hasta ahora fiscal nominada como ministra de Seguridad por Kast. "Estamos evaluando la mejor alternativa, pero quiero dejar claro que lo importante es adoptar medidas tecnológicas, físicas y de personal para dar seguridad. Que todos sepamos quiénes están en nuestro país y que sepamos quién es nuestro vecino. Es la única forma de hacer efectivas las responsabilidades, exigir el cumplimiento de las leyes y dar seguridad a quienes habitan en nuestro país", dijo. Aquellos que ven con ojos críticos las promesas de Kast señalan que la frontera norte chilena es mucho mayor y más compleja que la de la isla caribeña de La Española.
Kast pasó también dos días en Panamá para ser parte del Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe. Allí se vio con el presidente panameño, José Raúl Mulino, y, en un encuentro que despertó alta expectación, con el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, en las antípodas ideológicas, pero primus inter pares de América Latina. "Me hice chileno", dijo Lula mientras abrazaba a la esposa de Kast, María Pía Adriazola.
