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Andrés Mountbatten Windsor, ex duque de York e hijo de la difunta reina Isabel, ha sido detenido en la mañana de hoy jueves bajo sospecha de "conducta inapropiada" en el desempeño de un cargo público en los años en que actuó como enviado especial en Comercio Internacional del Gobierno británico. "El individuo continúa bajo arresto policial", confirmó el servicio regional de Thames Valley horas después de efectuar la extraordinaria operación contra el hermano de Carlos III.
"La Ley debe seguir su curso", declaró el rey en un comunicado emitido a media mañana. El monarca recibió con "profunda inquietud" la noticia de la retención de su hermano bajo "sospecha" de abuso de posición como enviado especial en misiones comerciales en el extranjero, que ocupó entre 2001 y 2011. "Lo que ahora sigue es el proceso completo, justo y adecuado mediante el cual se investiga este asunto de la forma apropiada y por las autoridades competentes", añadió Carlos antes de reiterar el "apoyo y la cooperación completa e incondicional" de la Casa Real.
Los príncipes de Gales, Guillermo y Catalina, hicieron saber a través de sus portavoces que "respaldan" el comunicado emitido por el rey tras el arresto de su hermano en el curso de una investigación en torno a su relación con el financiero Jeffrey Epstein, motor de una red internacional de pederastia y tráfico de mujeres para ser explotadas sexualmente.
Ni Carlos III ni sus portavoces y oficiales del palacio de Buckingham fueron alertados de la trascendental redada que la fuerza de policía de Thames Valley preparaba para esta mañana, de acuerdo con medios británicos. Tampoco el primer ministro Keir Starmer dio señales de estar al tanto de la evolución de las pesquisas al sentarse horas ante las cámaras de la BBC: "La Policía llevará a cabo su propia investigación, pero uno de los principios claves en nuestro sistema es que todos somos iguales ante la ley y nadie está por encima de la ley".
No se conocen precedentes en tiempos modernos de un familiar tan próximo al rey siendo conducido a comisaría bajo sospecha de delincuencia. No se descarta que la investigación oficial del ex príncipe, que finalmente se ha puesto en marcha este 19 de febrero, se extienda en las próximas fases hasta cubrir las crecientes alegaciones de su complicidad o participación en la trata de adolescentes y abuso sexual de mujeres procuradas por su amigo, el convicto pederasta Jeffrey Epstein.
Andrés, que cumple hoy 66 años, se encontraba en su nueva residencia de la finca de Sandringham, propiedad personal del rey y ubicada en el este de Inglaterra, donde fue arrestado en la mañana.
Al menos ocho agentes especiales se desplazaron a su objetivo, Wood Farm, en seis vehículos sin las marcas habituales de las patrullas policiales, según adelantaron los medios británicos. Abordaron la vivienda hacia las 8 de la mañana- una más en la Península- y media hora después se vio partir a tres automóviles por la pista rural de la granja, que antaño solía ocupar el príncipe Felipe de Edimburgo, padre del detenido. Es posible que la escolta de Andrés viajara en uno de los coches al lugar del interrogatorio, que no se ha dado a conocer.
La Policía puede retener a un detenido hasta un plazo inicial máximo de 24 horas, prorrogable en algunas instancias hasta 36 o incluso 96 horas consecutivas. El expríncipe sigue adjunto a la línea de sucesión al trono, en octava posición, por detrás de su sobrino, Enrique, duque de Sussex, y sus dos hijos, Archie y Lilibeth. Comentaristas instaban este jueves a Andrés a renunciar voluntariamente a este hilo oficial que aún le vincula con la monarquía británica.
Efectivos policiales procedieron a registrar la vivienda y un segundo domicilio en el condado de Berkshire, próximo a Londres. Este último foco de la investigación se trata de Royal Lodge, la mansión del regio barrio de Windsor donde el ex duque vivió durante más de dos décadas con sus hijas y su ex mujer, Sarah Ferguson.
La mudanza a la campiña de Norfolk, donde se ha instalado temporalmente en una amplia casona, se efectuó, a principios de febrero, al amparo de la oscuridad de la noche. Andrés había sido humillado una vez más ante las nuevas y comprometidas revelaciones de su aparentemente íntima relación erótica con jóvenes cedidas por el financiero pedófilo, quien murió en 2019 mientras aguardaba en prisión la apertura de un segundo juicio por tráfico sexual.
La familia de Virginia Giuffre, reconocida víctima de Epstein que acusó al príncipe de agresión sexual cuando era menor de edad, agradeció la actuación de la policía Thames Valley, el primero de los servicios regionales británicos en abrir una investigación formal contra el deshonrado ex príncipe que ha propiciado su detención bajo sospecha criminal. "Nuestros corazones rotos han sido reconfortados por la noticia de que nadie está por encima de la ley, ni siquiera la realeza", señalaron el hermano y la cuñada en un comunicado.
Andrés indemnizó con unos estimados 12 millones de euros a la joven sin aceptar responsabilidad en sendos crímenes. Giuffre, que se suicidio el año pasado tras escribir sus memorias, estuvo al frente de la campaña en denuncia de los abusos de Epstein y su extensa red de conexiones con lideres empresariales, políticos o intelectuales que mantienen viva sucesivas sobrevivientes del terrorífico negocio de explotación sexual de mujeres vulnerables.
La relación con Giuffre, que el duque siempre ha negado, vuelve a centrar un foco de las pesquisas desde la desclasificación de la última tanda de documentos referentes al caso Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Mountbatten Windsor reafirma su inocencia en las escasas intervenciones públicas que ha efectuado o a través de su círculo de amistades, pero ya está en la mira de unas ocho fuerzas policiales de Inglaterra y de la Agencia Nacional de Crimen.
El rey le despojó de los títulos regios que aún retenía su hermano, le desterró a Sandringham y declaró a través de sus portavoces la disposición de la Casa Real a colaborar con la policía, si así se requería. Es la primera vez que las fuerzas del orden toman medidas contra el supuesto hijo favorito de Isabel II desde que estalló el escándalo, hace más de diez años.
Carlos y la reina consorte Camila atendieron sus respectivas funciones programadas para esta jornada ya histórica. Entre los eventos oficiales del rey destacó la ceremonia de la presentación de credenciales de Emma Aparici Vázquez de Parga, primera embajadora de España en Reino Unido en los más de cinco siglos de relaciones diplomáticas entre ambos países. El acto tuvo lugar en el salón del trono del Palacio de Saint James, en Londres, y vino seguido de audiencias del rey con el embajador de San Salvador, Francisco Lima Mena, y el Alto Comisionado de Kenia, Maurice Makoloo.
Por su parte, la reina Camila sonrió y saludó tímidamente con la mano a periodistas y otros ciudadanos que le preguntaron por su cuñado Andrés a la salida de un recital musical que atendió en la antigua iglesia de Smith Square, a corta distancia del Parlamento de Westminster, en la capital británica.
