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Los misiles desafían a la Cúpula de Hierro israelí en Beit Shemesh: "Salimos y ya no tenía casa"

La muerte de nueve ciudadanos, entre ellos cuatro niños en Beit Shemesh, ha vuelto a recordar que cualquier defensa antiaérea por muy sofisticada y experimentada que sea, no es 100% hermética

Irán lanza nueva ofensiva de misiles contra IsraelE.M
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Nueve muertos, cinco familias destrozadas y un sinfín de escombros y lágrimas. Así amaneció un viejo barrio de Beit Shemesh tras el misil balístico iraní que hizo temblar a toda la ciudad que en hebreo significa la casa o el templo del sol.

Sara Elimelech y su hija Ronit, asesinadas el domingo más trágico en esta localidad cercana a Jerusalén, no pudieron contar ni siquiera con un funeral tranquilo ya que una sirena, la enésima desde el pasado sábado, obligó a sus familiares y conocidos a buscar refugio. Otros simplemente se tendieron en el suelo cubriéndose la cabeza con las manos delante de los dos cuerpos envueltos en la bandera de Israel. Una sirena idéntica a la que horas antes fue insuficiente para que algunos se pusieran a salvo entre un refugio y una sinagoga. Otros sí, pero quizá solo a nivel físico, ya que el trauma permanecerá toda su vida.

"Tras escuchar la alarma, entré con mis dos hijos al espacio de seguridad en casa. Poco después, un boom tremendo a unos 30 metros de distancia. Salimos y vi que ya no tenía casa, nada...ventanas, puertas, la cocina. Toda nuestra vida que construimos aquí en los últimos 19 años se esfumó", dice Inbal Ohana aún con las manos temblando ante lo que era su hogar antes del ataque más letal de la represalia de Irán en territorio israelí desde el inicio de la masiva ofensiva militar.

Judíos ultraortodoxos en el lugar de un bombardeo en Beit Shemesh.
Judíos ultraortodoxos en el lugar de un bombardeo en Beit Shemesh.AP

La muerte de nueve ciudadanos, entre ellos cuatro niños en Beit Shemesh, ha vuelto a recordar que cualquier defensa antiaérea por muy sofisticada y experimentada que sea, no es 100% hermética.

La casa de Ohana efectivamente presenta un estado inhabitable. Pero es lo que menos preocupa a esta israelí que tras el impacto del misil contra un edificio contiguo, no solo vio escombros, sino también los cadáveres de sus vecinos. Entre ellos, Oren Katz, un familiar que murió en el refugio situado debajo de la sinagoga. Nada ni nadie pudo ayudar ante el golpeo directo de una ojiva de entre 500 y 600 kilogramos de explosivos con una demoledora onda expansiva de cientos de metros que se puede ver aún en las casas colindantes con tejados troceados, un árbol amputado, puertas agujereadas...

Katz hizo un acto de valentía que, como muchos en la historia, fue el último. Cuando sonó la sirena, estaba ya en el refugio situado debajo de la sinagoga. No dudó en subir para ayudar a entrar a más personas y cerrar la puerta. El misil, sin embargo, fue más rápido.

"En la noche anterior, estábamos todos aquí en el jardín y hablábamos de hacer un asado con todo el barrio para que los niños puedan sentir un poco la fiesta (Purim). Y ahora no están con nosotros", lamenta a EL MUNDO.

Reuven Harow fue de los primeros en llegar. Tras 25 años de experiencia como paramédico, tuvo que tratar por primera vez una tragedia de grandes dimensiones en su propia ciudad. "Estaba en casa cuando escuché la explosión. No solo lo escuché sino lo sentí. Toda la casa tembló", cuenta este israelí que al llegar intentó salvar el máximo número posible de personas para luego ser evacuados a hospitales. "Una pesadilla, una pesadilla", va repitiendo sin dar más detalles.

Se cree que la mayoría de muertos estaban fuera del refugio público situado en un viejo edificio convertido hoy en un cráter. Entre ellos los hermanos Biton, Yaakov (16), Avigail (15) y Sarah (13) que no pudieron llegar a tiempo al espacio seguro. Como crecieron, murieron juntos, siendo enterrados esta noche en el cementerio del Monte de los Olivos en Jerusalén.

"Aunque el porcentaje de neutralización es muy alto, no hay ningún sistema defensivo hermético", afirman en la Defensa antiaérea. Según el diario Yediot Ajaronot, no fue usado el sistema más sofisticado y efectivo -Jetz- para neutralizar el misil. Los misiles disparados desde otro sistema erraron en su intento de frenarlo. Un fallo técnico.

"Beit Shemesh nunca ha vivido algo así. El impacto del misil provocó un daño enorme a cientos de metros de distancia y lo que es peor, el asesinato de nueve personas, entre ellos Gabriel de solo 16 años", afirma el alcalde Shmuel Greenberg al frente de una ciudad de 200.000 habitantes que en los últimos años cuenta con una gran presencia de población ultraortodoxa. "Prefiero no hablar e irme a casa con mis hijos para que puedan calmarse", anuncia Yosi.

Greenberg fue el encargado de recibir ayer al primer ministro Benjamin Netanayhu que tras ver los resultados del impacto del misil de su enemigo denunció: "El régimen terrorista en Teherán dispara contra civiles, y nosotros disparamos contra el régimen terrorista para proteger a los civiles".

Aunque sus primeras palabras fueron para pedir a los ciudadanos que hagan caso a las consignas de Protección Civil y vayan a los refugios y habitaciones de seguridad tras el ulular de las sirenas. Según el último informe del Contralor del Estado, Matanyahu Englman, un tercio de los 10 millones de habitantes en Israel no está protegido como debería ante misiles mientras más del 20% de los refugios son inservibles o están en condiciones mínimas. La otra cara de esta moneda es la preparación de los hospitales que, como ocurrió en la guerra de junio, han vuelto a habilitar salas blindadas bajo tierra para tratar a pacientes y heridos. El recuerdo del misil iraní que en junio destrozó partes del Hospital Soroka de Beer Sheva sigue muy fresco.

Volvemos a Ohana a la salida de lo que fue su casa. Y a su maleta que espera un destino temporal. Dentro, adolescentes de una asociación de voluntarios ayudan a sacar lo que se puede. Pese a todo o quizá debido a todo, sigue apoyando la ofensiva contra el régimen iraní: "En las guerras siempre hay elevados precios a pagar y es muy doloroso pero se trata de la lucha por nuestra existencia. Es necesaria para que nuestros hijos y nietos puedan vivir en paz".

Cupula de Hierro Israel