La Fiscalía de la ciudad italiana Forlì investiga la muerte de cinco pacientes tras ser trasladados en ambulancia. La sospecha principal recae en el conductor, un trabajador de la Cruz Roja de 27 años acusado de homicidio voluntario reiterado con premeditación. La principal hipótesis es que cometio asesinatos en serie con sustancias letales.
Los cinco pacientes, todos de edad avanzada y con enfermedades crónicas , fallecieron entre febrero y septiembre del año pasado durante traslados rutinarios, no urgentes, al hospital Morgagni Pierantoni, el centro gestionado por la Autoridad Sanitaria Local de Romaña en Forlì. Según la investigación, algunos fallecieron durante el trayecto y otros posteriormente en el hospital.
Las pesquisas fueron abiertas en noviembre tras recibir una pista: se supo que los pacientes fallecidos habían sido transportados en presencia del sospechoso durante varios meses. En el vehículo viajaba junto a él otro trabajador.
"El reglamento", explica Cruz Roja, "exige que los transportes se realicen con la presencia de dos conductores de emergencia , uno al volante del vehículo y el otro a bordo con el paciente". Un conductor de emergencia está capacitado en gestión de emergencias pero no puede administrar medicamentos ni realizar procedimientos médicos.
La defensa del acusado, que niega su implicación en los hechos, asegura que a bordo viajaba un médico y que posee documentación que prueba su inocencia. En cuanto a su función, mantiene que variaba según la ocasión: "En algunos traslados, conducía la ambulancia; en otros, iba a bordo con los pacientes". El trabajador ha sido suspendido por la Cruz Roja como medida cautelar.
"Eran pacientes con enfermedades crónicas, de edad avanzada, pero con una esperanza de vida que podría considerarse larga, sin debatirse entre la vida y la muerte", explican los representantes de la familia de una de las víctimas, una mujer de 85 años . Para ellos también , "el traslado se realizó en presencia de solo dos personas y en ausencia total de médicos y enfermeras".
