INTERNACIONAL
Guerra en Oriente Próximo

De Irán a Ucrania, los drones kamikaze cambian la guerra: así se ha convertido el Shahed en la pieza clave del conflicto híbrido

Nacido en los laboratorios de los pasdarán (la Guardia Revolucionaria Islámica) y utilizado por los rusos para aterrorizar Kiev, el Shahed ha evolucionado. Y ahora también Estados Unidos tiene su propio modelo

El Shahed, el mortífero "dron mártir" iraní que está cambiando la guerra tal y como la conocíamosAP
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No es particularmente potente ni especialmente avanzado. Pero el Shahed, conocido como "dron mártir" porque está diseñado para explotar al impactar, está contribuyendo, junto con sus "hermanos" rusos y ahora también estadounidenses, a a debilitar aún más el ya precario equilibrio de poder en el mundo.

Con su ala en delta, sea blanco o negro, si lo oyes volar en el cielo lo reconoces enseguida, primero por su rugido metálico y después, cuando se estrella, por la explosión. Pero el terror que provoca es su verdadera seña de identidad.

Rudimentario y barato (con un coste medio de unos 50.000 dólares), a menudo lento y con hasta 50 kilos de explosivos a bordo, puede dañar un rascacielos pero no hacerlo colapsar. Esta es el arma con la que Teherán está atacando en estas horas en Bahrein, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e incluso objetivos militares estadounidenses y europeos, como en Chipre.

La historia del dron kamikaze comienza hace más de una década en los laboratorios del Centro de Investigación de Industrias de Aviación Shahed, una empresa iraní bajo el mando de la Guardia Revolucionaria Islámica. Irán lo empleó por primera vez contra petroleros e infraestructura energética saudíes, aprovechando su largo alcance, la navegación preprogramada y un bajo coste que lo hace perfecto para ataques a gran escala. A partir de ahí, el paso hacia la proliferación es breve. En enero de 2025, Teherán anunció la incorporación de 1.000 "drones estratégicos" a su flota, pero los expertos estiman que el arsenal iraní de Shahed se sitúa entre 4.000 y 6.000 aparatos.

Desde 2022, los Shaheds han estado llegando a Ucrania, suministrados por Teherán a Rusia. Las imágenes de estos drones sobrevolando Kiev y otras ciudades ucranianas por la noche, con un rugido comparable al de una "motocicleta descontrolada", se han convertido en una de las pesadillas más persistentes de la guerra. Moscú no se limita a utilizarlos: los estudia, los replica y los modifica, aumentando su autonomía, velocidad y eficacia, hasta el punto de desplegarlos en enjambres coordinados de cientos de unidades para saturar las defensas aéreas, obligando a Kiev a agotar sus reservas de interceptores, algunos de los cuales cuestan 20 veces más que un Shaded.

Geran, Gerbera: las diferentes versiones crecen y prosperan. Investigaciones de medios occidentales hablan incluso de fábricas en Rusia, en Tartaristán, donde se estafa a mujeres africanas y mano de obra barata para fabricarlos. En los años siguientes, Rusia los potencia aumentando el tamaño de la carga explosiva y dotándolos de sistemas de comunicación avanzados, entre ellos tarjetas SIM LTE y redes de radio en malla.

Medios de comunicación de Oriente Medio ya han evidenciado la presencia de componentes rusos en los drones iraníes utilizados en los ataques.. Se informó del hallazgo de restos del Geran-2 en Dubai.

En Akrotiri (Chipre),se halló una unidad antiinterferencias rusa Kometa-M entre los restos de un dron iraní. Según Vladyslav Vlasiuk, comisionado de sanciones del presidente Volodimir Zelenski, "Rusia ha aprendido mucho de Irán, ha adoptado este diseño Shahed y ahora existe una cooperación mutua. Los iraníes envían ingenieros a Rusia y los ingenieros rusos van y vienen a Irán, y creo que también China está muy, muy cerca de esta cooperación".
No es casualidad que Estados Unidos decidiera acelerar sus programas y dotarse de su propio kamikaze. Así nace Lucas, un dron suicida desarrollado en Arizona, presentado al Pentágono en 2025 y probado en combate pocos meses después. Su diseño recuerda claramente al de los Shahed, y el Departamento de Defensa no lo oculta: es una respuesta directa a la revolución de bajo coste impulsada por Irán y perfeccionada por Rusia. Equipado con arquitectura abierta, capaz de integrar comunicaciones por satélite como Starlink y Viasat, el Lucas cuesta apenas 35.000 dólares —muchísimo menos que un Reaper— y puede ser lanzado incluso desde camiones modificados.


Estados Unidos aspira así a desarrollar una capacidad industrial rápida y flexible, similar a la demostrada por Kiev, que en los últimos años ha transformado a Ucrania en un laboratorio viviente de innovación militar. Y tampoco es casualidad que Londres haya anunciado el envío de especialistas ucranianos al Golfo para ayudar a interceptar drones iraníes, lo que supone un reconocimiento a la amplia experiencia de Kiev en este campo. Más aún considerando que Moscú, en 2025, lanzó una serie de ataques también en los cielos europeos y en espacios aéreos de la OTAN utilizando precisamente drones.


Por esta razón, Zelenski enfatizó la necesidad explícita de recursos de defensa aérea para abordar adecuadamente la amenaza. Ayer explicó a la prensa que Ucrania está dispuesta a compartir sus drones interceptores con los países del Golfo a cambio de misiles interceptores Patriot PAC-3, tan desesperadamente necesarios para proteger objetivos clave en Ucrania de los misiles balísticos rusos. Un intercambio, en resumen, que permitiría a Occidente protegerse. Pero por ahora, sigue siendo una oferta sobre la mesa.

Mientras tanto, el Shahed, concebido como un arma asimétrica para un Irán aislado, se ha convertido en el pilar de la guerra híbrida. Esto confirma que los conflictos futuros estarán cada vez más dominados por enjambres de "mártires" baratos y prescindibles, capaces de atacar en cualquier lugar y en cualquier momento.