LA LECTURA
Arte

10 artistas españoles en Seúl: "Nos enfocamos en la diferencia pero hay muchos rasgos que nos unen"

La Fundación TBA21 de Francesca Thyssen presenta una insólita exposición que acerca España y Corea con miradas paralelas a la naturaleza, la tradición y la historia. "Hay una generación que vuelve otra vez a lo rural, a lo vernacular", destaca Chus Martínez

10 artistas españoles en Seúl: "Nos enfocamos en la diferencia pero hay muchos rasgos que nos unen"
Actualizado

Unos 10.00 kilómetros separan España de Corea del Sur. A priori, el país asiático no tiene nada que ver con nosotros, más allá de la fiebre por el K-pop (las chicas de Blackpink han escogido Barcelona como una de las 10 paradas de su gira mundial), el boom de El juego del calamar y el ya inabarcable catálogo de series coreanas en streaming. ¿Pero y si España y Corea fueran reflejos de un mismo espejo en continentes diferentes? Ambos países son penínsulas, sufrieron guerras fratricidas y estrenaron tarde la democracia tras décadas de dictadura militar: Seúl lo hizo en 1987 con un capitalismo salvaje marca estadounidense que, salvando las distancias, se asemejaría al desarrollismo. Culturalmente, Corea del Sur podría ser la España asiática, con unas normas sociales mucho menos rígidas que la siempre metódica Japón y una cierta alegría mediterránea, basta ver alguna de sus típicas barbacoas.

«Siempre me había preguntado '¿por qué estoy tan feliz en Corea?'», confiesa Chus Martínez, una de las más destacadas comisarias de arte en nuestro país, además de personaje ¿medio real o de ficción? de Enrique Vila-Matas (tanto en su último Canon de cámara oscura como en Kassel no invita a la lógica). La respuesta a su pregunta, un poco al estilo vilamatiano, se la dio su padre, con todo su pragmatismo gallego: «Bueno, mujer, tú estás bien en Corea porque es igual que España». Como le ocurrió a ella, cualquiera reiría ante la ocurrencia del señor Martínez. «Siempre nos enfocamos en la diferencia, pero cuando miras bien descubres que hay muchos rasgos que nos unen y no nos alejan tanto. Igual que España, en Corea se valora muchísimo la tradición, entendida como la transmisión intergeneracional espiritual y cultural. Tienen unas relaciones familiares muy similares a las nuestras», defiende Martínez (hija).

Y en esa tradición interviene una idea distinta de la naturaleza, que se aleja de modas artísticas, tendencias de sostenibilidad o de la emergencia climática como tal. «Actualmente, hay una generación de artistas españoles muy interesada por la naturaleza, lo cual es una novedad. Desde los 90 y en los años 2000 el interés se enfocaba en la cultura pop, el folklore, la fotografía, el vídeo... Yfue maravilloso todo lo que se generó. Pero de repente se vuelve otra vez a lo rural, a lo vernacular, a la recuperación de ciertas tradiciones o de lenguajes que habían caído en desuso», explica Martínez desde Basilea, donde dirige el Institute Art Gender Nature. Está a punto de viajar a Seúl, donde ha organizado un insólito desembarco de diez artistas españoles, que hoy inauguran la exposición Clear, Lucid and Awake en el Art Sonje Center, en el centro de la capital coreana, y que se podrá ver hasta el 20 de julio.

Con creadores que forman parte de la colección TBA21, la de Francesca Thyssen-Bornemisza (y de la que Martínez es comisaria asociada), la muestra celebra los 75 años de relaciones diplomáticas entre España y Corea. Y es toda una declaración de intenciones ya desde el propio título, inspirado en el manual de meditación Clarifying the Natural State del erudito tibetano Dakpo Tashi Namgyal:«No responde a prototipos de atención mediática, propone pensar la cultura como una mente viva, no como una sustancia histórica grabada en piedra. Pensar el arte como un modo de estar despiertos en el mundo», reivindica Martínez.

¿Qué puede aportar la mirada española a Corea?Ese despertar de la conciencia emerge con una pieza central de Teresa Solar, artista que cobró una nueva proyección gracias a la Bienal de Venecia de 2022 y que muestra una de sus esculturas que evoca una ballena. «En Asia la ballena tiene una dimensión política y social muy distinta, tanto por el tratamiento del animal como por lo que representa en su industria cosmética», señala Martínez. En diálogo con la flora de Álvaro Urbano, la joven Belén Rodríguez expone su mímesis con los bosques pasiegos donde ella misma vive, una conexión con la naturaleza que encaja con la poética coreana más antigua.

Si en la megalópolis de Seúl el río Han es hoy un oasis verde, Irene de Andrés recupera el Manzanares como un espacio de resistencia y renaturalización, mientras Asunción Molinos Gordo rescata el saber ancestral de los pastores asturianos. En un orden político, la serie de mapas bordados de Cristina Lucas,Tufting, traza un paralelismo entre la Guerra Civil y la Guerra de Corea. Este dream team español se completa con obras de Diego Delas, Regina de Miguel, Claudia Pagès y Daniel Steegmann, que estrechan esos 10.000 kilómetros de distancia.