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Chimamanda Ngozi Adichie acusa de negligencia al hospital por la muerte de su hijo de 21 meses

Uno de sus gemelos desarrolló un resfriado que se complicó con una infección muy grave; la dosis de la anestesia para una resonancia magnética fue demasiado alta. Sufrió un ataque al corazón y murió

La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.
La escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie.AFP
Actualizado

Son duros momentos para Chimamanda Ngozi Adichie (48), la escritora nigeriana convertida en una de las influencias más positivas de la multiculturalidad y feminismo, ya que el 7 de enero falleció en un hospital nigeriano Nkanu Nnamdi, uno de sus hijos gemelos de 21 meses a causa de una enfermedad.

Como era de esperar, la autora, que debutó con Purple Hibiscus (2003), y su esposo, el doctor Ivara Esege, enviaron un comunicado donde pedían respeto para poder procesar tal pérdida. Los gemelos nacieron por gestación subrogada en 2024, pero la pareja ya tenía otra niña nacida en 2016.

Este fin de semana el canal Arise News ha desvelado y confirmado el contenido de un relato en el que Chiamamanda acusa al centro sanitario de negligencia y que previamente había enviado a familiares y amigos cercanos.

La familia se encontraba pasando las vacaciones de navidad en el país africano cuando el bebé desarrolló un resfriado que se complicó con una infección muy grave.

Ante tal situación, le ingresaron en el Hospital Atlantis, donde tenían que prepararlo todo ya que "iba a viajar a Estados Unidos al día siguiente, 7 de enero, acompañado de médicos itinerantes. Un equipo del Johns Hopkins le esperaba en Baltimore. El equipo de Hopkins había solicitado una prueba de punción lumbar y una resonancia magnética", alegó en el escrito.

Este centro sanitario derivó al paciente al Hospital Eurocare porque podían ofrecer un mejor servicio. Para que la resonancia saliera bien, el equipo médico optó por poner al pequeño una vía central utilizada para administrar medicamentos intravenosos para prepararlo para el vuelo y sedarle para que no se moviera durante la resonancia magnética.

Mientras Chimamanda Ngozi esperaba fuera a que terminaran todo el proceso se dio cuenta de que algo no iba bien. Le informaron de que el anestesista le había suministrado una dosis demasiado alta de Propofol por la que quedó inconsciente, le reanimaron y posteriormente le ingresaron en la uci donde le conectaron a una máquina de respiración asistida. Pero empezó a tener convulsiones, sufrió un ataque al corazón y falleció.

En el escrito enviado a sus allegados, la autora de Americanah comentó que en ningún momento Nkanu fue monitoreado adecuadamente durante el proceso de sedación y que, por tanto, el anestesista fue completamente negligente. Asimismo, Adichie comentó que el anestesiólogo cortó el oxígeno a su vástago antes de trasladarlo a la unidad de cuidados intensivos. Como suele ser habitual en estos hechos, el hospital ha negado los hechos y ha defendido la calidad del servicio.

"¿Cómo puedes sedar a un niño enfermo y descuidar vigilarlo?" Preguntó Adichie en el relato, describiendo las acciones como negligentes penales y una clara violación del protocolo médico. Se da la circunstancia de que en al menos dos casos previos el Hospital Euracare era consciente de la mala praxis del anestesista

La portavoz de la escritora, Omawumi Ogbe, aseguró a la cadena BBC que el largo mensaje lo había compartido su cliente con "un círculo cercano de familiares y amigos" y que bajo ningún concepto "era para consumo público". Sin embargo, puntualizó que "aunque nos entristece que se haya filtrado un relato tan profundamente personal de duelo y trauma, los detalles ponen de relieve los devastadores fracasos clínicos que la familia ahora se ve obligada a afrontar".

Afincada en Estados Unidos desde que le concedieran una de las becas de la Fundación MacArtur que ayuda a jóvenes con talentos inauditos, Chamamanda Ngozi Adichie no tardó en ser unas de las portavoces más notables de este siglo en temas como el racismo, la identidad y pertenencia, los prejuicios, la discriminación y la reivindicación de sus raíces africanas.

Su compromiso es tan latente que hasta Rihanna (37) le homenajeó en la canción Flawless (2013) después de que se editara en TEDx la conferencia de Chiamamanda titulada We Should All Be Feminists (Todos deberíamos ser feministas), que también captó la atención de Maria Grazia Chiuri, la directora creativa de Dior que imprimió la frase en una camiseta blanca de 620 euros en uno de sus desfiles.