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No podía terminar peor este aciago 2025 para la familia real de Noruega. El país se despierta este viernes con la noticia de que la princesa heredera consorte, Mette-Marit, no sólo no estaría evolucionando satisfactoriamente en su enfermedad, sino que se estaría preparando para un trasplante de pulmón. En 2018, la esposa del príncipe Haakon fue diagnosticada de una variedad poco común de fibrosis pulmonar, algo que desde entonces ha condicionado por completo su agenda institucional, con numerosas bajas médicaspara poder mantener el imprescindible reposo indicado por el equipo de facultativos que la supervisan. El pasado octubre, la propia Mette-Marit volvió a hablar de su enfermedad, explicando en el canal NRK que necesita ayuda en su día a día. "Debería haberlo hecho hace tiempo, pero ahora es el momento. Así que lo haré. Porque necesito un poco más de ayuda que antes para afrontar la vida diaria con la fibrosis pulmonar", dijo, a propósito de un nuevo parón en la agenda.
Con todo, Mette-Marit sí ha mantenido su presencia en algunos eventos recientes muy importantes para la Corona, como el acto de entrega del Premio Nobel de la Paz, que este año ha recaído en la líder democrática venezolana María Corina Machado, evento en el que destacó la presencia por primera vez de la hija de Haakon y Mette-Marit, la princesa Ingrid.
Este viernes se ha sabido que la mujer de Haakon ha pasado gran parte del último medio año en en el Hospital Nacional de Jessheim, sometida a toda clase de pruebas, y los resultados son preocupantes. "Poco a poco, el tejido pulmonar normal se reemplaza por cada vez más tejido conectivo, lo que deja muy poca función pulmonar y, gradualmente, se reduce la capacidad de absorber oxígeno", han explicado facultativos a los medios locales para informar de por qué se piensa ya en el trasplante.
Los facultativos destacan que los pacientes con esta enfermedad son especialmente vulnerables a las infecciones, incluso las producidas por un simple resfriado, lo que ayuda a entender la complicación de la princesa para atender sus responsabilidades oficiales.
La Casa Real noruega, en aras a abordar el asunto con la máxima transparencia, ha explicado que la fibrosis que sufre la princesa, de 52 años, es "una enfermedad que causa cicatrices en los pulmones, lo que conlleva una reducción de la absorción de oxígeno". "Este otoño se le han realizado varias pruebas que muestran una clara evolución negativa en la salud de la princesa heredera. Por lo tanto, los médicos del Rikshospitalet han iniciado los preparativos para evaluar su posibilidad de un trasplante de pulmón", se puede leer en el comunicado oficial de la institución, que, a la vez, confirma que tras varios tratamientos, se baraja por primera vez una intervención mayor.
La maltrecha salud de la heredera consorte coindice con el escándalo de su hijo mayor, fruto de una relación anterior a su matrimonio con el hijo de los reyes Harald y Sonia, Marius Borg, cuyo futuro se decidirá en los tribunales a principios del próximo año. El joven se enfrenta a cargos de extrema gravedad entre los que se encuentran cuatro violaciones, tal como ha confirmado esta semana el fiscal general Sturla Henriksb en una rueda de prensa en Oslo, en la que ha explicado que a Borg le podría caer una pena de hasta 10 años de prisión y en la que ha dejado claro que no va a recibir ningún trato especial por su relación con la familia real.
La actuación de la propia Mette-Marit en apoyo a su hijo ha sido muy cuestionada en Noruega, hasta el punto de que una encuesta reciente indicaba que sólo el 30% de los ciudadanos cree que podrá ser una buena reina consorte.



