CELEBRITIES
Vaya rollo
Silicon Valley no era una fiesta

Sin fiestas, sin alcohol y solo trabajar. La vida con la que quieren triunfar los discípulos de Musk

Jeff Bezos es el único dueño de una gran tecnológica que bebe alcohol, aunque solo vino y bueno. El resto es conocido por repudiar la bebida, una moda que siguen también los jóvenes de Silicon Valley.

Zuckerberg, Lauren Sanchez, Bezos, Sudar Pichai y Elon Musk en la toma de posesión de Trump
Zuckerberg, Lauren Sanchez, Bezos, Sudar Pichai y Elon Musk en la toma de posesión de Trump
Actualizado

Las estadísticas que el consumo de alcohol va bajado cada año. La mayor víctima es el vino, que se bebe ya un 21% menos en todo el mundo. Dicen que influye en este descenso que los jóvenes han dejado de beber (aunque, por otro lado, el consumo de drogas se haya disparado). Las modas calan desde arriba. Es bien sabido que Paul Getty y Henry Ford bebían muchísimo vino y que Jackie Kennedy veía con preocupación las botellas que circulaban en el Christina y en las otras estancias en las que convivía con Onassis. Muchos ricos ya no beben. Sobre todo esos hombres ricos de los que se habla ahora: los llamados tecnobros.

Sam Altman, de ChatGPT, ha contado muchas veces que no prueba el alcohol y que no echa de menos las copas en las reuniones. Lo mismo que Mark Zuckerberg, que solo toma cerveza para las fotos, aunque las vacas que cría en Hawái sí la beban, a imitación de las de Kobe. Tampoco tocal el alcohol Elon Musk, aunque es bien sabido que consume ketamina en microdosis, la última moda en Silicon Valley. Además, las drogas no engordan, lo que ayuda a Musk a mantener su línea. El único señor tecnofeudal que bebe alcohol es Jeff Bezos, aunque, como él siempre dice, consume vino bueno con moderación.

Los jóvenes emprendedores en Silicon Valley siguen la senda de sus ídolos. Atrás quedaron los brindis con martini para cerrar un trato; ahora lo que se lleva es ir a la sauna a sudar y hablar de negocios. O seguir programando. El alcohol para socializar ha sido erradicado de las fiestas.

The Wall StreetJournal se hacía eco de esta tendencia en un artículo en el que entrevistaba a varios jóvenes que están comenzando su carrera en Silicon Valley. La mayoría son empresarios que han pasado por Y Combinator, la incubadora de startups fundada en 2005 que impulsó a empresas como Airbnb y que en la actualidad agrupa a 5.000 compañías valoradas en conjunto en más de 750.000 millones de euros. (Igualito que las startups españolas, que en su mayoría no pasan de la financiación pública y la primera ronda de inversores).

Por ejemplo, el fundador de la startup Pylon (una IA para transacciones comerciales), Marty Kausas, de 28 años, publicó recientemente en LinkedIn que había "encadenado tres semanas seguidas de 92 horas de trabajo". ¿Y las vacaciones? Regresó antes de tiempo porque estaba demasiado estresado por el trabajo. "Su objetivo es crear una empresa valorada en 10.000 millones de dólares en 10 años". Ya ha recaudado 51 millones de dólares para Pylon.

Elon Musk, CEO de Tesla
Elon Musk, CEO de TeslaGTRES

El diario económico atribuye los nuevos hábitos de esta generación a que "crecieron viendo La red social, sobre el origen de Facebook; tuvieron iPhone y escribían código en la adolescencia. Su anhelo es lograr fundar una empresa valorada en miles de millones de dólares. Para conseguirlo, "no beben, se ríen de la conciliación".

"¿Por qué iba a ir a beber a un bar si puedo estar construyendo una empresa?", decía la fundadora de una firma de infraestructura financiera con inteligencia artificial. Como otros colegas de su edad, pasa su escaso tiempo libre en actividades sociales ligadas en gran medida al trabajo: saunas en las que hablan de negocios, gimnasios en donde se relacionan con sus pares. "Algunos publican en redes sociales páginas de El manantial". Ayn Rand, por supuesto, es la autora referencial.

Muchos de ellos viven en la oficina y piden comida a la empresa de Bryan Johnson, un inversor multimillonario obsesionado con la longevidad que propone menús a base de lentejas, nueces y aceite de oliva. Piensan que la jornada laboral es más eficiente si no hay que pensar en la comida. La copa de vino queda excluida. La holganza y el hedonismo no les interesa.

Para saber más

La tendencia tiene su reflejo en las ofertas de trabajo. Corgi, una aseguradora valorada ya en 850 millones, solo contrata a personas dispuestas a trabajar los siete días de la semana. Su regalo de bienvenida para los nuevos fichajes es un colchón para que lo guarden en la oficina. "Dos tercios de nuestros primeros empleados se hicieron tatuajes de Corgi". En estas reuniones las mujeres escasean. No tanto porque ligar distraiga, sino porque este régimen de vida casi monacal no les atrae.

En los eventos sociales relacionados con la IA no se sirve alcohol. "No solo porque esté pasado de moda entre la gente de San Francisco. Lo cierto es que muchos fundadores ni siquiera tienen edad legal para beber". Muchos de ellos no se separan del portátil para no tener que reprimir sus ganas de rectificar los errores en el código que estén escribiendo.

Es difícil prever las consecuencia de la sobriedad de los nuevos amos del mundo. Ha habido muchos abstemios malvados. Y borrachos.