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Estrella de rosa

Lotte Bjerre Knudsen, la inventora socialista del Ozempic no se ha hecho rica

Su contrato con Novo Nordisk, donde empezó a trabajar en 1989, incluye una renuncia a los derechos de patente. Colecciona premios y utiliza su imagen y su nuevo status de estrella para defender a las mujeres en el ámbito de la ciencia.

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Lotte Bjerre Knudsen y su marido en abril en los premios Breakthrough en California.
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Esa mujer siempre de rosa en las alfombras rojas de las entregas de premios científicos es Lotte Bjerre Knudsen (61). La investigadora danesa que dirigió el equipo que descubrió la molécula denominada semaglutida que permitió a la empresa Novo Nordisk desarrollar Ozempic y Wegovy, los cuasi-milagrosos medicamentos que combaten con inusitada eficacia el sobrepeso, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

Mientras las cifras de ventas y beneficios de Novo Nordisk se han disparado hasta superar el producto nacional bruto de Dinamarca, Knudsen sale indefectiblemente de todos estos eventos con un premio en la mano. En los últimos tiempos, desde que aparecieron Ozempic (contra la obesidad) y Wegovy (contra la diabetes), ha ganado tantos que ha tenido que instalar una vitrina especial en su casa, un piso en pleno centro de su adorada Copenhague.

El rosa, ya sea en un vestido de noche o en un traje de chaqueta, es una declaración de intenciones que simboliza su éxito, su compromiso y su nuevo status mediático. "Voy de rosa por varias razones", explica en su perfil de LinkedIn. "Expresa mi auténtico yo, desafía la idea de que hay que encajar en un determinado molde para triunfar en la ciencia, contradice los juicios sesgados sobre el género y la apariencia, y espero que también sea una señal de inclusión para todos".

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"Para algunos, puede parecer una simple excentricidad, pero es una señal importante de quién soy", añade. "Indica que puedes ser quien quieras ser y hacer lo que quieras. No es necesario encajar de una manera determinada. La mejor manera de tener éxito es ser uno mismo", sostiene.

Los últimos dos años han supuesto un cambio radical para Lotte Bjerre Knudsen, que ha pasado de ser relativamente desconocida fuera de Dinamarca a ser una celebridad internacional. Su nueva fama la utiliza sobre todo para reivindicar la importancia de la mujer en el mundo de la ciencia. "Me entusiasma ser un modelo a seguir y tener la oportunidad de defender la causa de las mujeres investigadoras", afirmó ante los medios en un evento reciente.

"Nunca he considerado que ser mujer en el ámbito de la investigación fuera un problema que me impidiese avanzar", continuó. "Pero, cuando miro atrás, me doy cuenta de que a lo largo del camino he recibido algunas ofensas intelectuales que probablemente no me habrían lanzado si fuera un hombre. Es mejor responder a los comentarios ofensivos. Así podrás irte contenta a casa después del trabajo. Las mujeres no debemos tener miedo a expresarnos o a ser diferentes".

Lotte Bjerre Knudsen no cae en falsas modestias: "Fui yo quien puso el sobrepeso en la agenda, para que no solo tratáramos la diabetes. Me convertí en abanderada de ese movimiento. Al principio, la idea fue recibida con bastante escepticismo y nuestro antiguo director, Lars Rebien, intentó cerrar el proyecto en varias ocasiones. Pero yo me mantuve firme, lo que a veces podía resultar un poco solitario, hasta que hubo más gente que pensó que era una buena idea".

El compromiso feminista de Lotte Bjerre Knudsen, que estudió ingeniería química porque no alcanzó la nota necesaria para entrar en la facultad de veterinaria, es también una forma de corregir el pasado. "Me avergüenzo de que mi generación de mujeres, incluida yo misma, no hiciera lo suficiente por nuestros derechos", ha confesado en una entrevista con el diario Politiken. "No he sufrido comportamientos sexuales inapropiados, pero al principio de mi vida laboral recibí muchos desprecios profesionales por parte de hombres que decidí ignorar. No fue hasta que el Me Too empezó a rodar cuando me harté y decidí luchar por los derechos de las mujeres".

El éxito y los astronómicos beneficios derivados de las ventas de Ozempic y Wegovy no han convertido a Lotte Bjerre Knudsen en millonaria. Su contrato con Novo Nordisk, donde empezó a trabajar en 1989, incluye una renuncia a los derechos de patente. Aparte de que el dinero no le importa mucho, como afirmó ella misma en una entrevista con la revista alemana Der Spiegel. "¡Soy socialista!", exclamó. Palabras que en la España de las mordidas provocará alguna que otra carcajada. Obviamente, para Lotte Bjerre Knudsen los Ábalos y compañía son también grandes desconocidos.

Eso sí, mal no le va. Casada con el periodista Frederik Bjerre Knudsen, con quien tiene una hija, aparte del considerable sueldo que corresponde a su cargo como asesora científica jefe en Novo Nordisk, más las bonificaciones y la participación en programas de acciones, están también los premios. Por ejemplo, el glamuroso Breakthrough, que recibió este año en Los Ángeles acompañado de sus correspondientes 600.000 dólares (515.000 euros).